El poder en el fútbol

De Mussolini a Trump: cuando la política mancha la pelota en los mundiales

elDiarioAR

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El indulto dado por la FIFA al delantero Folarin Balogun por petición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amplía la lista de casos en que la política manchó la pelota y provocó escándalos en los mundiales de fútbol.

Balogun, goleador y figura de la selección estadounidense en el Mundial 2026, fue indultado para poder jugar el partido de octavos de final frente a Bélgica, gracias a que la FIFA empleó el artículo 27 del Código Disciplinario en el que puede “suspender total o parcialmente la aplicación de una medida disciplinaria”.

El futbolista fue expulsado el pasado miércoles durante el partido de dieciseisavos contra Bosnia y Herzegovina, después de que el árbitro Raphael Claus, avisado por el VAR, considerara una acción imprudente el pisotón de Balogun al bosnio Tarik Muharemovic, lo que le había generado una fecha automática de suspensión.

“Solicité formalmente una revisión a la FIFA tras conversar con Infantino porque me pareció muy injusta la expulsión. Fue por una jugada en la que chocan dos jugadores que van a máxima velocidad”, dijo Trump desde la Casa Blanca este lunes.

El indulto a Balogun se convirtió en un escándalo mundial, pero es solo un nuevo caso de la injerencia de la política en los mundiales, a través de presidentes y líderes con el poder suficiente para cambiar las reglas de juego.

Estos son otros casos que han manchado la pelota en la historia de la Copa del Mundo:

Mussolini y los árbitros

La segunda edición de la Copa del Mundo se celebró en 1934 en la Italia gobernada por Benito Mussolini, quien tuvo una fuerte injerencia en la elección de los árbitros que dirigieron los partidos de la ‘Azzurri’, favorecida en los dos duelos ante España, en las semifinales y la final.

Los dos encuentros ante España los arbitraron los belgas Louis Baert y René Mercet, que tras el Mundial fueron expulsados de por vida por parte de la federación belga.

Historiadores demostraron que, días antes de la final, ‘Il Duce’ cenó con el árbitro designado para dirigirla, el sueco Ivan Eklind.

“Victoria o muerte”, les había dicho Mussolini en el vestuario a los jugadores italianos antes de comenzar el partido. La ‘Azzurri’ ganó por 2-1 a Checoslovaquia en la prórroga y alzó su primera Copa del Mundo.

En Francia, con presiones de Hitler y Mussolini

En la Copa del Mundo de Francia 1938, poco antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler ordenó que los jugadores austríacos se unieran a la selección alemana, ya que Austria había sido anexada al territorio germano. Además, los jugadores de la Mannschaft debían hacer el saludo nazi en cada partido del torneo.

Italia repitió titulo, pero esta vez los jugadores cambiaron la ‘Azzurri’ por camisas negras tras una orden de Mussolini, ya que simbolizaban la lucha de sus milicias para llegar al poder.

El mensaje de ‘Il Duce’ en la final de 1934, “Victoria o muerte”, se mantuvo, pero a través de telegramas que le hacía llegar al equipo antes de cada partido. Italia venció por 4-2 a Hungría en la final jugada en París.

Argentina 1978: mucho morbo, ninguna prueba

El Mundial de Argentina en 1978 se jugó bajo la dictadura militar que comandaba Jorge Rafael Videla, mientras aumentaban las desapariciones de personas y se libraba una lucha armada con la guerrilla de Los Montoneros.

El partido que la selección albiceleste le ganó por 6-0 a la de Perú en la segunda fase y que le permitió clasificarse a la final causó un escándalo mundial en el que surgió como principal hipótesis el soborno de la dictadura a los peruanos.

Durante todo el Mundial, Argentina tuvo la ventaja de jugar el último partido del día, por lo que antes de enfrentar a Perú ya sabía que necesitaba ganar por cuatro goles de diferencia, pues Brasil había vencido previamente a Polonia por 3-0.

Sin embargo, 48 años más tarde no hay ninguna prueba que demuestre soborno. Días después de terminado ese Mundial, el entonces presidente de la FIFA, Joao Havelange, afirmó que en el congreso de la entidad previo al torneo se aprobó que Argentina, por ser el equipo anfitrión, jugara sus partidos en horario de cierre.

Argentina se proclamó campeona al derrotar por 3-1 a Holanda, y la FIFA, consciente de su error, cambió la reglamentación, para que a partir del Mundial de España’82 los partidos que definían clasificaciones se jugaran en horario simultáneo.

En 1982, el poder de un jeque

El partido entre Francia y Kuwait de España’82 se recuerda por la invasión de un jeque al campo de juego del estadio José Zorrilla de Valladolid, minutos después de que el conjunto galo pusiera el 4-1 en el marcador.

Los kuwaitíes protestaron el gol al insistir en que habían oído el silbato del árbitro que señalaba un fuera de juego.

Después de que el gol fuera validado, el jeque Fahad al-Ahmed al-Jaber al-Sabah, hermano menor del emir y presidente de la Federación de Fútbol de Kuwait, entró a la cancha, amenazó con retirar al equipo del Mundial y obligó al árbitro, el soviético Miroslav Stupar, a anular la anotación.

La verdad es que el pitido surgió desde las gradas y el resultado, 4-1 favorable a Francia, parece solo una anécdota.

Gabriel Briceño Fernández, para la agencia EFE.