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Perfil de la vicejefa de Macri

De ministra del Orgullo BA a vocera porteña contra la ESI y el aborto: la mutación ultra de Clara Muzzio

Clara Muzzio y Jorge Macri, cuando asumieron en el gobierno porteño en diciembre de 2023.

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“Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”. Clara Muzzio tiene el versículo 1:28 del Génesis como encabezado en sus cuentas personales en X y LinkedIn. La vicejefa de Jorge Macri, que dijo esta semana que la Educación Sexual Integral (ESI) “es una trampa mortal” y calificó al aborto como “la cultura de la muerte”, es una ferviente católica.

Muzzio generó una tirria interna en el gobierno porteño en los últimos días. El jefe de Gabinete de Macri, Gabriel Sánchez Zinny, en plena presentación de informe de gestión en la Legislatura no pudo esquivar las cuestionables declaraciones de la vicejefa: la oposición insistió en cada pregunta para que el funcionario diera un posicionamiento oficial al respecto. “La Ciudad sostiene una posición concreta: cumplir con la normativa vigente, garantizar la protección de niños, niñas y adolescentes, respetar las creencias, la ciencia, el valor de la familia”, dijo Zinny. Y completó: “Ahora bien, ello no impide, como muchos legisladores manifestaron, la disposición de revisar y fortalecer las políticas implementadas”. Buscó una salida intermedia. Detrás suyo, sentada en el estrado principal, estaba Muzzio con cara seria.

La hermana del santo

Muzzio es la cuarta hija de Carlos Muzzio y Carola María Diehl Schindler, que luego de ella tuvieron dos hijos más. Nació en 1981, cuando entonces la familia ya vivía en Bella Vista, San Miguel, luego de un paso por San Isidro. Se recibió de abogada en la UBA (2006) y completó un máster en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de San Andrés (2011). En 2010 se casó con Marcelo José Naveira, de quien se divorció en 2015 después de tener dos hijos.

El perfil de Clara Muzzio en redes sociales.

A su segundo marido lo conoció tras las PASO de 2019: se trata de Jorge Aguado, un ingeniero que fue secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva durante el gobierno de Cambiemos. Su padre fue vicepresidente de Socma –la empresa de Macri– y titular del Correo Argentino. La pareja tiene un hijo que nació con síndrome de Down, lo que llevó a Muzzio a presentarlo en público el 3 de diciembre de 2022, por motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad: “Hay que mirar más allá de los ojos achinados”, dijo en aquella oportunidad.

Aquel diciembre Muzzio era ministra de Horacio Rodríguez Larreta. Fue su cargo anterior al actual de vicejefa de Gobierno porteño. Su trayectoria revela que se hizo en el mundo estatal desde abajo. Fue asesora legal en la Legislatura porteña entre 2008 y 2010, y luego saltó al Poder Ejecutivo local cuando Mauricio Macri terminaba su primer mandato. En nueve años pasó de custodiar cómo debían usar los espacios públicos los kioscos de diarios, los bares y restaurantes (su primer cargo fue directora operativa de Permisos de Publicidad y de Usos en la Dirección General de Ordenamiento del Espacio Público) a ministra.

Fue la vidriera en la cartera urbanística la que le permitió llegar a ser la compañera de fórmula de Macri primo en las elecciones 2023. “Empezó como pasante y fue creciendo gracias a su esfuerzo y compromiso. Fue directora, subsecretaria y, desde 2019 de la mano de Horacio, ministra. Representa lo mejor de los valores del PRO en la Ciudad”, la elogió entonces el actual jefe de Gobierno. Fue la elegida entre otras mujeres que el oficialismo amarillo había pensado para ubicar al lado de Macri: Soledad Acuña, entonces ministra de Educación; Carmen Polledo, secretaria para la Igualdad de Género y Asuntos Institucionales, y Gladys González, senadora nacional del PRO larretista.

Clara Muzzio junto a Jorge Macri, en la foto de presentación de la fórmula porteña para 2023.

En la foto de presentación Muzzio se mostró con una sonrisa y un saco verde, un color que le habrá costado usar por su conocido posicionamiento como “pañuelo celeste”. El vínculo de Muzzio con la Iglesia viene de familia. Su hermano Guillermo fue seminarista de la Diócesis de San Miguel y murió en 2002, a los 30 años, tras un diagnóstico de una enfermedad terminal y un trasplante de médula. El legado que dejó en el ambiente religioso llevó a la diócesis a comenzar en 2016 “a hablar de la posibilidad de comenzar el proceso de beatificación y canonización”, según una web oficial sobre la trayectoria del seminarista.

La propia Muzzio le pidió al papa León XIV que impulse la canonización de su hermano. En mayo pasado visitó El Vaticano, oportunidad en la que aprovechó para posicionarse internacionalmente en contra del aborto: “Quiero agradecer al Santo Padre que me recibiera en la audiencia en el Vaticano y que haya escuchado con atención la historia de mi hermano Guillermo y los avances de su causa de santidad. También agradezco haber podido hablar sobre el aborto en nuestro país y en el mundo, incluyendo el exterminio de niños con síndrome de Down antes de nacer. Esta es una lucha que quienes defendemos la dignidad y el valor de cada vida humana no podemos abandonar”, tuiteó el 26 de mayo. Desde la sanción de la Ley N° 27.610 –hace cinco años– en los centros de salud y hospitales públicos de la Ciudad existen equipos de salud sexual que brindan información y asesoramiento sobre interrupción del embarazo y garantizan su realización.

Conservadurismo desbocado

El posicionamiento ultraconservador de Muzzio ya le generó más que un dolor de cabeza a Jorge Macri, quien en más de una oportunidad tuvo que llamar a personas ofendidas por sus dichos para aclararle que el posicionamiento de la vicejefa “no expresan la opinión del gobierno”. elDiarioAR intentó en reiteradas oportunidades comunicarse con la vocería de Muzzio pero las consultas no fueron respondidas al cierre de esta nota.

Esa cosmovisión personal, sin embargo, convivió durante años con una gestión pública de signo aparentemente distinto. Al frente del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana porteño, Muzzio firmó disposiciones que visibilizaron la agenda de diversidad sexual en la Ciudad. El 15 de julio de 2020 ordenó iluminar los principales monumentos porteños para conmemorar los diez años de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. Menos de un año después, el 18 de mayo de 2021, intervino tras el vandalismo sufrido por la bandera del colectivo LGBT que flameaba en el mástil del Obelisco –retirada por un grupo de derecha– y dispuso su reposición. El 20 de agosto de ese mismo año volvió a ordenar el encendido especial de los monumentos porteños, esta vez por el aniversario 25 de la muerte de Carlos Jáuregui, referente histórico del activismo LGBT en la Argentina, coincidente con el Día del Activismo por la Diversidad Sexual.

Clara Muzzio impulsó como ministra de Espacio Público porteño la "Semana del Orgullo BA".

La coordinación con la agenda de diversidad no se limitó a los monumentos. Desde su ministerio se articuló con la Dirección General de Tránsito porteña la incorporación de los colores de la bandera del orgullo y la leyenda “Orgullo BA” en la cartelería vial de la Ciudad en distintas fechas conmemorativas. También dispuso la iluminación en rojo de los monumentos porteños por el Día Internacional de Lucha contra el VIH/Sida, una práctica que se sostuvo mientras estuvo al frente de la cartera. “Clarita, la que no es nada clara, ¿o sí?”, opinó a partir de sus dichos de esta semana un dirigente que la conoce en persona.

Muzzio parece haber destapado su verdadera personalidad al calor de la batalla cultural mileísta. El cambio se refleja en sus publicaciones en redes: en agosto de 2024 cuestionó el “día de las infancias” por considerarlo “una manipulación política del lenguaje” del kirchnerismo en 2020. En enero de 2025 publicó en sus redes una frase de Donald Trump que reforzaba el binomio sexo-género. En julio de 2025 difundió como “cuidado desde el momento en que comienza la vida humana” un protocolo que aplica la Ciudad a embarazadas durante los primeros mil días de vida. En mayo pasado se reunió con Eugenia Roccella, ministra de Familia y Natalidad del gobierno de Giorgia Meloni, y coincidió con ella en que la baja natalidad se debe a la llamada “ideología de género”.

La presión sobre Muzzio escaló de la Legislatura al Congreso. El diputado socialista Esteban Paulón, referente de la comunidad LGBT+, le envió una carta documento intimándola a retractarse públicamente de sus dichos sobre la ESI y el aborto. Y su colega Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) recordó datos oficiales que contradicen a la vicejefa. Por ejemplo: el Ministerio Público Tutelar porteño, que depende de la Justicia documentó que entre el 70% y el 80% de los chicos y chicas de 12 a 14 años atendidos en su Sala de Entrevistas Especializada pudieron reconocer y relatar situaciones de abuso gracias a lo aprendido en clases de ESI.

Lejos de bajar el tono, Muzzio redobló la apuesta con un extenso posteo en X en el que defendió un “enfoque biológico” de la educación sexual y citó el aumento de casos de sífilis entre jóvenes como prueba de que la ESI “no es una vacuna” contra las infecciones de transmisión sexual. Ese repunte de sífilis, en cambio, coincide con el desfinanciamiento del propio programa: el presupuesto para ESI en 2026 es de apenas $30 millones –el 2% de lo ejecutado en 2023–, los docentes capacitados cayeron de 65.000 a 900 entre 2023 y 2024, y la distribución estatal de preservativos se derrumbó 64% en el mismo lapso.

La discusión tiene, además, un dato que la despoja de grieta: el Plan ENIA nació en 2017 durante el gobierno de Mauricio Macri. La propia funcionaria del Ministerio Público Tutelar que relevó el impacto de la ESI en la detección de abuso había coordinado ese mismo programa en la provincia de Buenos Aires durante la gestión de María Eugenia Vidal, también del PRO. Ese antecedente vuelve más incómoda la pregunta que el gobierno porteño todavía no respondió: si Muzzio expresa una convicción personal que puede sostener en soledad, o si su embestida contra la ESI empieza a correr el límite de lo que el oficialismo porteño está dispuesto a discutir como política de Estado.

MC

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