Ni Trump ni la FIFA pueden con el fútbol: Bélgica goleó a Estados Unidos, que quedó fuera del Mundial 2026
“Hablen ahora. No los escucho”. Romelu Lukaku cerró la goleada de Bélgica a Estados Unidos después de la injerencia de Donald Trump para que la FIFA levantara la sanción al delantero Folarin Balogun, expulsado en el partido anterior ante Bosnia. Lukaku, delantero tanque del Nápoles, marcó el cuarto para los diablos rojos (que vestían de blanco), se fue corriendo al córner para celebrarlo llevándose una mano al oído y después señalando al palco. Al final, junto a sus compañeros, hicieron el famoso baile del Topo Gigio, popularizado por Trump.
Bélgica hizo justicia al fútbol en Seattle con todo en contra: el presidente de los Estados Unidos y la propia FIFA. Folarin Balogun jugó pero anduvo desaparecido, posiblemente afectado al verse en el ojo del huracán. Nunca en la historia de los Mundiales la FIFA, desde que existen las tarjetas rojas, le había levantado una sanción en los despachos a un futbolista expulsado en el campo. Nacido en Estados Unidos durante un viaje de sus padres, de origen nigeriano pero que vivían en Londres, Balogun salió en el minuto 93 del partido casi inédito. Según las estadísticas de la FIFA, apenas tocó 19 veces el balón.
Ese fue uno de los resúmenes de un encuentro en el que Bélgica se impuso en juego e intensidad a la Estados Unidos de Pochettino. De Ketelaere hizo un doblete, Vanaken se unió a la fiesta en el 57 y Lukaku cerró el partido ya en el descuento, para certificar una victoria que apartaba a Estados Unidos de su Mundial a la vez que Donald Trump embarcaba en el Air Force One camino de la cumbre de la OTAN en Ankara. El presidente estadounidense, que reconocía que hasta el otro día no sabía lo que era una tarjeta roja, no fue a ni un solo partido del Mundial. Tampoco a este, pese a la mayor de las injerencias políticas sobre una competición en marcha.
A pesar del apabullante dominio belga del encuentro, Tillman llegó a empatar para Estados Unidos tras el lanzamiento de una falta (que no era) directa que dio en la barrera y que descolocó a Thibaut Courtois. La reacción del conjunto local apenas duró unos minutos. Trossard desbordó por el costado izquierdo, dejó atrás a Dest y puso un centro perfecto para De Ketelaere, quien conectó un cabezazo para devolver la ventaja (2-1) al equipo de Rudi García.
De Ketelaere se vistió de héroe belga. En el segundo tiempo, el portero de Estados Unidos Matt Freese cometió un error. Controló el balón fuera del área junto a su defensa. Intentó un pase pero golpeó al suelo. Esa décimas de imprecisión le sirvieron a De Ketelaere para robarle el balón, que cayó en los pies de Vanaken (que había entrado por el lesionado Onana) que desde fuera del área marcó a puerta vacía.
Lukaku remató la faena en un estadio ya mudo, en el que solo se escuchaban cánticos belgas y en un palco presidido por Infantino. Bélgica, que anunció que iba a impugar el partido si finalmente jugaba el delantero indultado, estará en cuartos de final, donde se enfrentará a España el próximo viernes a las 21:00 (hora peninsular) en Los Ángeles. Estados Unidos, que en la fase de grupos desarrolló un fútbol brillante, se marchó tras disputar el peor partido del Mundial, después de la injerencia de Trump, al que se le espera para entregar la Copa del Mundo al campeón en la final de Nueva Jersey, aunque nunca se sabe.
Cuarenta años después, se repetirán aquellos cuartos de final de México 86. Entonces, Bélgica empató a uno con España, que cayó en los penaltis tras el fallo de Eloy que traumatizó a una generación. En el banquillo belga, como en el de Portugal, otro español: Rudi José García. Aunque hijo de españoles, de Almería, emigrados a Francia, Rudi García lleva décadas entrenando en media Europa. “Bélgica no se defiende a sí misma, sino al fútbol mundial”, llegó a decir en la previa del partido frente a Estados Unidos. Y eso fue lo que ocurrió de madrugada en Seattle.
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