El festejo íntimo de la Scaloneta
En un vestuario de locura, la Selección eligió su himno al ritmo de Gilda: “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”
Ya habían pasado la descarga, los abrazos grupales, los individuales, las miradas, el saludo a la familia, el agradecimiento a los hinchas, la cara de incredulidad de Scaloni como si estuviera en un sueño del que no quiere despertar nunca, el capitán volando por los aires, venerado por sus compañeros, y las lágrimas de Messi y compañía ya habían regado el césped del estadio de Atlanta. Y el desahogo, empezaba a dar lugar a los festejos. Tímidos al principio, pero in crescendo. Al fin y al cabo, otra vez afloraba la mística de un grupo que, además de ser profesionales de un deporte, son hinchas apasionados, gente común, que vibra como todos, que llora, ríe, sufre, se cae, se levanta, se vuelve a caer, y otra vez de pie, porque siempre se puede, porque hay que creer, hay que intentar, hay que darlo todo. Porque el amor a la camiseta supera todo, rompe paredes, derrumba mitos, destruye envidias ajenas y, si no las cosas no salen de la manera regular, salen igual, porque el corazón sobre todo.
Y llegó el momento de estar solos, cara a cara después de una épica inolvidable, después de ver en carne propia cuando aun sin jugar bien, el grupo estaba intacto, el corazón y la unión podían superar todos los obstáculos, lo colectivo, otra vez, le ganaba lo individual. Ese hilo delgado, imperceptible al ojo humano, de nuevo había atravesado a los 11 que estaban en cancha para hacerlos uno solo, un solo cuerpo con el arco rival como objetivo.
Ese vestuario estalló. La alegría y el éxtasis se apropió de los cuerpos agotados y, a puro baile, a puro salto, a puro pogo, la Selección cantó su nuevo himno, con el recuerdo de Gilda y popularizada por el artista Palmito con la música de “No me arrepiente de este amor”, ese que resume el sentir de un pueblo que, aun sabiendo que el fútbol no le salva la vida, que los bolsillos van a seguir flacos, que el gobierno no va a pensar en él porque solo mira datos vacíos de realidad. Una canción que sintetiza un sentir. Que es capaz de unir, otra vez, en unos versos a Diego, a Malvinas y a Messi. La de un plantel que quiere vengar el “me cortaron las piernas” de Maradona en Estados Unidos 94, que quiere que Leo festeje en su último Mundial y que sueña con la cuarta estrella, a pesar de todo y de todos. Esta canción:
La letra completa
Soy hincha de la Selección.
La aliento con el corazón.
Ganamos la tercera con Lionel.
Queremos ser campeones otra vez.
Y 32 años después
La Scaloneta va a vengar.
La copa que le robaron al Diez
La que no nos dejaron levantar.
Quiero ver la cuarta estrella.
Brilla en la camiseta.
Soy argentino de la cuna.
Hasta el cajón.
Por Malvinas
Por el Diego
Por la última de Leo.
Argentina, quiero verte bicampeón.