Encuentro de empresas de EE.UU. en la Argentina

En una cumbre auspiciada por Scatturice, un banquero condiciona el crédito a la inversión a la continuidad política

Hace apenas un año Leonardo Scatturice fue noticia por primera vez en su vida porque un avión suyo llegó desde EE.UU., donde reside, a Aeroparque Jorge Newbery pero el abundante equipaje no fue controlado por la Aduana. Lobbysta que consiguió acercar a Donald Trump y Javier Milei, por entonces este empresario representante de Cisco en la Argentina con la firma OCP Tech intentaba auspiciar sin éxito eventos de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AmCham) en nuestro país.

Un año más tarde, después de comprar Flybondi, el correo OCA y el grupo logístico Flecha, Scatturice logró convertirse en uno de los cuatro principales auspiciantes de la cumbre anual de la AmCham, main sponsor plus, como le llaman, con OCP Tech. El consejero del asesor presidencial Santiago Caputo lo hizo junto con la consultora BDO, la fabricante de maquinaria Schneider Electric y la tarjeta Visa. Nadie se lo pudo impedir en la cámara, como sí habían rechazado en el pasado patrocinios de compañías o empresarios con causas abiertas por presunta corrupción.

Con ese auspicio detrás, los ejecutivos argentinos de empresas de EE.UU. y de otros orígenes mostraron su entusiasmo con las reformas económicas de Javier Milei, pero plantearon dudas sobre su continuidad política. Condicionaron sus inversiones al mantenimiento de este giro económico, pero también admitieron que no habrá financiamiento para todos los proyectos. Un obstáculo para el plan del ministro de Economía, Luis Caputo, que aspira a que haya inversiones que aseguren un crecimiento sostenido y que así se genere empleo.

Quien mejor puso en palabras la realidad del empresariado beneficiado por el modelo libertario -los de hidrocarburos, minería, campo, finanzas, importaciones- fue el expresidente de AmCham y actual número uno del banco JP Morgan, Facundo Gómez Minujin, en uno de los paneles. Por un lado, planteó que hay más proyectos que plata, pero la Argentina está en un momento que yo no había visto en 30 años”. Es decir, existen muchas ideas buenas, incluso hay agencias estatales internacionales interesadas en apoyarlas, pero los financistas privados del exterior no tienen tanto dinero para respaldar todas las iniciativas. Por otra parte, Gómez Minujin planteó que “si la política se sostiene en el tiempo, estos proyectos van a ser financiables y van a cambiar la Argentina”.

La pregunta que quedó flotando entonces es si habrá que esperar a las elecciones presidenciales de 2027 para que sólo a partir de 2028 llegue el crédito a los proyectos como los del Régimen de Inversión de Grandes Inversiones (RIGI). Por ejemplo, las iniciativas vinculadas a Vaca Muerta consiguen más rápido el financiamiento que los mineros, en parte quizás porque el retorno vendrá antes, no en cuestión de años.

“Hace falta un mercado que permita acceder a financiamiento de largo plazo para desarrollar proyectos con impacto concreto”, opinó en otro panel el CEO de la siderúrgica ArcelorMittal Acindar, Fernando Amos. Hasta la propia presidenta de AmCham, Mariana Schoua, planteó: “La estabilidad ordena; el desarrollo transforma”. Es decir, la eliminación del déficit fiscal y la baja de la inflación del desbordado 12% mensual al todavía alto 3,4% es un paso, pero insuficiente.

AR/CRM