Las empresas tecnológicas, en alerta por el aumento del trabajo freelance para el exterior

La pandemia aceleró un proceso de migración de trabajo que ya existía

Cuando se piensa en trabajo en el sector de la tecnología se suele hacer foco en dos extremos. Por un lado, los unicornios; esas empresas que en poco tiempo alcanzaron una valuación de US$1.000 millones y de las que la Argentina tiene cinco: MercadoLibre, Despegar.com, Globant, OLX y Auth0. Por el otro, los profesionales sueltos que trabajan de manera freelance para todo el mundo y tienen la fama bien ganada de que en menos horas multiplican los ingresos de la gran mayoría de los trabajadores argentinos. 

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Para Gustavo Guaragna, CEO de Snoop Consulting y coordinador del Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (Opssi), esto muestra una “polarización peligrosa” porque olvida al universo de pymes que están en el medio, con menos herramientas que los grandes tanques tanto para conseguir financiamiento como para competir por el insumo principal del sector, el talento. 

Una de las cosas que más preocupa por estos días a ese segmento mayoritario de empresas tecnológicas es que, por la reorganización del esquema global de trabajo que generó la pandemia, se rompa la cadena de formación que les permite formar equipos. “Con la pandemia se hizo más común el trabajo remoto y actores que antes no aceptaban colaboradores que no estén en el mismo espacio físico empezaron a estar más abiertos a esa posibilidad. Eso aceleró un fenómeno que ya existía, que es el de los trabajadores que dejan sus puestos en el mercado local para trabajar freelance para el exterior”, apuntó Guaragna. 

Según detalló, los perfiles que se buscan desde el exterior son bastante específicos: trabajadores “seniors”, con cuatro o cinco años de experiencia. “Estos perfiles, formados por las empresas locales, son multiplicadores de esfuerzo. Cuando se llevan como independiente a una persona muy talentosa perdés esa articulación que hace para que el trabajo de otros sea posible, que permite generar conjuntamente valor exportable. Sin ‘seniors’ es muy difícil hacer crecer a los ‘semi senior’ y ‘junior’”, completó Guaragna.

Esto se explica porque la educación disponible en instituciones es solo el punto de inicio de una carrera en el sector. De hecho, la trayectoria académica no es lo que más pesa en el currículum de un profesional de tecnología. Con el retraso en la educación formal, la formación se hace en el trabajo, de manera artesanal: de persona a persona. 

La migración de profesionales a la modalidad freelance se ve ayudada por plataformas que sistematizan el mecanismo de contratación, pero sobre todo por el mayor rédito económico que significa para esas personas dar el salto. Las empresas del sector formal deben ingresar cada dólar vendido por la vía oficial, es decir, a $95,6 (considerando el mayorista) y no a los $168 que cotiza el blue. Además, sobre la ganancia se aplican impuestos y cargas. “La suma de estas circunstancias hace que las empresas, y consecuentemente sus empleados, cobren un valor neto muy disminuido respecto del total en dólares que facturan al exterior”, explican en Argencon, la cámara que nuclea a las empresas vinculadas al rubro más amplio de la “economía del conocimiento”. Según datos del sector, un profesional puede cobrar entre 200% y 400% más si, en vez de estar empleado en una empresa local, trabaja en el exterior, convierte a la cotización paralela, y canaliza sus ingresos vía  PayPal, bitcoins o depósitos fuera del país. 

De todos modos, quien ingresa a trabajar de manera formal al sector IT tiene un piso de ingresos de $77.000, según el último relevamiento realizado por el Oppsi. “El 90% está dentro del 10% mejor remunerado de la Argentina, y hay que considerar que cuando una persona entra en la industria a los cuatro, cinco años duplica el salario”, aseguró Guaragna. De acuerdo con el informe, 50% de los profesionales del sector IT tiene un salario que se encuentra entre los $77.000 y los $151.000 y un 25% gana por encima de eso. Además, el informe señala que entre enero de 2019 y el mismo mes de este año los salarios del sector aumentaron un 154% en promedio mientras que la inflación fue del 112%.

“Además de tener algunos de los mejores sueldos del país, somos un sector con escasez de talento, ya que históricamente suelen quedar unos 5.000 puestos sin cubrir, un número que puede crecer a 15.000 si se toma en cuenta la demanda insatisfecha de profesionales IT en otras industrias”, apuntó Sergio Candelo, presidente de la Cámara de la Industria Argentina del Software (Cessi), donde se enmarca el observatorio Opssi.

Efectivamente, no se trata solo de búsquedas de empresas tecnológicas, sino de empresas de todo tipo que están atravesando un proceso de transformación digital. Además, si se piensa en la “economía del conocimiento” el panorama se expande. Según explicó Sebastián Mocorrea, presidente de Argencon, del 100% de las exportaciones de la economía del conocimiento el 60% no es tecnología, software, sino servicios profesionales: contadores, abogados, gente de recursos humanos que trabajan en la Argentina para clientes de afuera.

El sector empresario articula con universidades, organismos públicos e institutos de todo tipo para generar nuevas instancias de formación. Además, abre la puerta a profesionales con los orígenes más disímiles. “Hoy el sector emplea gente de cualquier carrera si tiene las habilidades necesarias —señaló Guaragna—. La capacidad de decirle a la máquina qué hacer frente a un problema es cada vez más transversal”.

DT

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