Murió a los 103 años el actor Guido Gorgatti

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“Con gran tristeza despedimos a nuestro afiliado más longevo, el actor Guido Gorgatti, quien falleció a los 103 años. Su trayectoria incluye trabajos en teatro, cine, TV, publicidad y radio, destacándose como comediante y humorista. Nuestras condolencias a sus seres queridos”, dice el texto emitido por la institución, que no precisa las circunstancias de su deceso.

Pese a haber nacido en Italia, Gorgatti compuso los más auténticos y graciosos “gallegos” de la radio, la TV y el cine; aunque por razones de edad vivía retirado de la actuación desde mediados de la década de 2000, cuando interpretó a un mozo de 80 años, como parte del elenco estable de “Un cortado, historias de café”, programa con elenco rotativo que se se emitía por la TV Pública desde un local gastronómico del barrio de Palermo.

Había nacido en Crespino, al noreste de Italia cuando ese país todavía era Reino, el 5 de diciembre de 1919, y llegó diez años después a la Argentina con su familia. Aún con pocos conocimientos del idioma ingresó al instituto de teatro infantil Lavardén, donde fue alumno de Alfonsina Storni, lo cual lo transformaba en la última persona viva en haber conocido a la gran poeta.

Gracioso siempre, con un leve acento que marcaba sus orígenes, ingresó prontamente a la radio y desfiló por varias emisoras donde participó de los programas “La pandilla Marilyn”, “Ronda policial”, “El relámpago” y “Calle Corrientes”. Entre otros recordados éxitos, integró el elenco de “Las aventuras de Carlos Norton”, por Radio Stentor, protagonizado por Juan Carlos Croharé.

Además de actuar como técnico de radio y musicalizador; aunque jamás llegó al estrellato, fue un actor de apoyo insustituible: así lo demostró en “La tuerca”, que le mereció un Martín Fierro en 1970, pero también al actuar en teatro Astral con Tincho Zabala y Blanquita Amaro; con Paulina Singerman en “¿Será virgen mi marido?”; con Miriam Sucre en “Canallita pero simpático” y con Niní Marshall en “La señora Barba Azul”.

Pocos lo recuerdan, pero su primera intervención en el cine fue en “Pibelandia” (1935), de Augusto César Vatteone, con Elsa O'Connor y Marcelo Ruggero, que fue destruida en un incendio, por lo que debió esperar hasta 1950 para aparecer en “Una noche en El Relámpago”, basada en el éxito radial de Miguel Coronato Paz.

Encasillado en papeles cómicos y picarescos, intervino en “Bárbara atómica” (1952), de Julio Saraceni, con Juan Carlos Thorry, Blanquita Amaro y Adolfo Stray; “Romeo y Julita” (1953), de Enrique Carreras, con Alfredo Barbieri y Amelita Vargas; y la colectiva “Todos somos inquilinos” (1954), con Tito Climent y Analía Gadé.

Entre otras películas, su talento se notó en “Un italiano en la Argentina” (1964), de Dino Risi, con Vittorio Gassman, Amedeo Nazzari y Amparito Castro; “Los fierecillos se divierten” (1983), de Carreras, con Alberto Olmedo y Jorge Porcel; “Mingo y Aníbal contra los fantasmas” (1985), de Carreras, con Juan Carlos Altavista y Juan Carlos Calabró; “Rambito y Rambón primera misión” (1986), también de Carreras, con Olmedo y Porcel; y “Delito de corrupción” (1991), con Rodolfo Ranni, Mercedes Carreras y Mario Pasik.

En TV trabajó junto a figuras como Luis Sandrini, Jorge Barreiro, Nelly Láinez, Amelia Bence, Carmen Vallejo, Vicente Rubino, Tino Pascali, Tita Merello, Gogó Andreu, Tincho Zabala, Tono Andreu, Claudio García Satur, Rafael Carret, Julio López, María Valenzuela y Dringue Farías, además de otros famosos.

Fue en recordados ciclos como “Rolando Rivas, taxista”; “Una mujer en la multitud”, con Norma Aleandro; “Como pan caliente”; “Ricos y famosos”, con Natalia Oreiro; “Tiempo final”, “Resistiré”, con Pablo Echarri; “Los de la esquina”, con Ana María Picchi y Mosquito Sancinetto; “Alguien que me quiera”, con Andrea Del Boca y Osvaldo Laport; y en el documental “El Tabarís, lleno de estrellas”, en la que dio su testimonio cuando ya tenía 93 años.

En 2009 presentó en la Asociación Argentina de Actores su libro autobiográfico “Amanece con el espectáculo”, en diálogo con Elsie Jankelevich, recibió la “Orden del Buzón”, por parte del Museo Manoblanca, y al año siguiente fue nombrado Personalidad Destacada de la Cultura Argentina en el Salón Dorado de la Legislatura.

Sus últimos años, alejado de la actuación, le permitieron recordar su llegada a la Argentina, su vida en un conventillo de la calle Uspallata al 1700, barrio de Barracas, donde su familia convivía con prostitutas, sus explotadores y también gente de trabajo, más su contacto con aquel aparato de radio que le abrió un mundo desconocido y maravilloso, que finalmente le marcó el destino.

NB con información de agencia Télam.