El estado del periodismo 2022

Las urgencias del periodismo: desde la precariedad y la inseguridad en Rosario hasta la sustentabilidad del negocio como ejes del Congreso Internacional de FOPEA 2022

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En el clásico Congreso Internacional de Periodismo FOPEA (Foro de Periodismo Argentino), que realizó su 17ma edición en la Ciudad de Buenos Aires, la variedad de paneles sirvió para dar cuenta de que el periodismo nunca está quieto. El contexto actual es desafiante por múltiples motivos, que van desde la precarización laboral, hasta las amenazas de muerte que sufren quienes trabajan en temas vinculados al narcotráfico. Mientras tanto, a nivel global, el paradigma digital en constante metamorfosis suma nuevas exigencias e interrogantes a medios, periodistas y, también, audiencias. 

Modelo en construcción

La sustentabilidad de los medios en una época marcada por la sobreabundancia de contenido digital, disponible de manera gratuita y al alcance desde cualquier dispositivo, es parte de una ecuación que está lejos de terminar de despejarse. El tema, como todo en el ecosistema digital, atraviesa múltiples dimensiones. No solo se trata de poder generar ingresos, sino de que el modelo de negocio implementado no condicione la información que un medio publica ni los temas que investiga. “La rentabilidad es en función de garantizar el periodismo”, dijo Silvina Heguy, directora de Estrategia de elDiarioAR, quien participó del panel “Una mirada sobre la actualidad del periodismo de investigación”, junto a Gabriela Manuli, periodista argentina y subdirectora de la Red Global de Periodismo de Investigación, Edgardo Litvinoff, periodista y coordinador del colectivo Ruido y Mariel Fitz Patrick, periodista de Política, Investigación y Datos de Infobae. En Argentina, como en el mundo, el periodismo de investigación es un lujo para unas pocas personas que obtienen el financiamiento necesario para sostenerlo. 

Desde distintas experiencias y recorridos, las y los periodistas que participaron de los paneles llamaron la atención sobre la necesidad de que toda la sociedad comprenda que, sin periodismo, no puede haber democracia de calidad, y que la información es clave para las decisiones diarias de la ciudadanía. “En algunas provincias se vuelve muy complicado tratar algunos ejes como transparencia, acceso a la información y corrupción”, explicó Litvinoff y se refirió a la pauta oficial como un condicionante a la hora de publicar sobre determinados temas. “Gran parte de los ingresos de la mayoría de los medios regionales, locales, están compuestos hoy por la pauta oficial, en muchos casos representa más del 50% de los ingresos”, detalló. Ruido se define como una red colaborativa y federal contra el silencio oficial, como un medio, pero también un insumo para otros medios del país ya que genera informes de acceso público en base a datos relevados en todos los distritos de Argentina. Por su parte, Manuli, quien aportó una visión global al contexto argentino, hizo énfasis en la importancia de las redes colaborativas de trabajo, un tema que resonó en todas las discusiones del evento. Sin dudas, el nuevo modelo de periodismo está lejos de las individualidades y crece entre equipos interdisciplinarios y alianzas que, en muchos casos, cruzan fronteras nacionales. 

El mejor oficio del mundo no se resuelve en internet  

Durante los dos días del Congreso FOPEA hubo lugar para hablar de los nuevos roles asociados al concepto de producto, de las metodologías de trabajo en las redacciones virtuales y de los creadores de contenido que cubren acontecimientos históricos por streaming para una audiencia participativa. Pero, también, el Congreso fue un espacio de reivindicación de las prácticas tradicionales del periodismo, esas que eran protagonistas mucho antes de la llegada de twitter, de los motores de búsqueda y del clickbait. El énfasis en la observación directa, en la consulta a las personas involucradas en un acontecimiento, en la búsqueda de la información del otro lado de la gacetilla oficial, como dijo Mariel Fitz Patrick, son las habilidades que no deben perder relevancia a pesar de que las digitales sean las que acaparen las conversaciones. 

Urgencias en el periodismo: precariedad, equidad y género

Si el rol de las y los periodistas es primordial para el desarrollo de la democracia, también deberían serlo sus condiciones de trabajo. Jerónimo Biderman Núñez, de la Universidad de San Isidro, compartió algunos indicadores de una investigación recientemente publicada junto a FOPEA, con una muestra de 646 periodistas profesionales de Argentina. En un país atravesado por las crisis económicas recurrentes y con la inflación como protagonista en los titulares, la situación de la profesión se complejiza. Los datos presentados muestran que, por ejemplo, en los casos de despidos, el 63,3% de las personas no cobraron indemnización. “Ni siquiera la relación de dependencia en un trabajo a tiempo completo garantiza todos los derechos”, dijo Biderman, quien se refirió a un periodismo precarizado como un periodismo dócil, por eso, explicó, la lucha no es únicamente por la mejora de los ingresos salariales, sino por la recuperación de la credibilidad del periodismo para hacer una mejor democracia. 

Las periodistas mujeres, como se repite en tantas otras disciplinas y profesiones, la tienen más difícil. El 56% considera que su género la condicionó negativamente en su progresión laboral, mientras que solo el 10% de los varones lo hace. Mariana Iglesias, editora de Género de Clarín, se refirió a la falta de mujeres en los puestos más jerárquicos de los medios de comunicación y cómo eso impacta en los caminos profesionales de las trabajadoras. Las periodistas no avanzan mucho más allá de la base de la pirámide por las lógicas de un sistema que les pone barreras para llegar a los roles de toma de decisión. Para ellas, quedan los sueldos más bajos. “Es importante que estemos ahí por la diversidad de las miradas”, dijo Iglesias y explicó: “Las mujeres le aportamos otra mirada al periodismo, le aportamos luchas, conquistas, reclamos, y contextos a situaciones que si no estarían invisibilizadas”. En este debate sobre precarización y género también estuvo presente la periodista Lorena Serini, de C5N, quien describió la situación laboral en los medios televisivos: “Tenés que tener un cuerpo hegemónico que esté bien para salir al aire. A pesar de las luchas, no ha cambiado demasiado, siguen existiendo los comentarios sobre las mujeres relacionados a la imagen”.   

Libertad de expresión en América Latina

Una de las figuras internacionales del Congreso fue Rosental Alves, el periodista, referente y profesor brasileño, presidente de la cátedra Knight de Periodismo y de la cátedra de Comunicación de Unesco. Alves insistió en la necesidad de realizar una “alfabetización periodística de la sociedad” para que la libertad de prensa sea defendida como un fundamento esencial para la democracia. Es otra de las ideas que circuló por todos los diálogos colectivos del encuentro. “Ahora hay un ataque frontal a la democracia occidental y en esto el periodismo es un tipo de blanco distinto a otras épocas. Hay una campaña sistemática para desmoralizar el lugar del periodismo en la sociedad, para decir que el mundo no necesita periodistas. Los poderosos no quieren intermediación, los ataques a la libertad de prensa son ataques fundamentados en que quieren acabar con el periodismo como intermediario”, dijo Alves. Su enfoque internacional estuvo en preocupante sintonía con el contexto local y regional que se retomó en el panel “Periodismo en peligro: narcocriminalidad en Latinoamérica”, en el que el periodista y escritor Reynaldo Sietecase se refirió a lo que ya aparece como un signo de época: “Estamos en una coyuntura muy delicada, en una emergencia continental con respecto al narcocrimen” y agregó: “Pensar que el problema es Rosario es parte de una ceguera. En el conurbano de Buenos Aires se repite el mismo esquema. Hay que empezar a advertir fuertemente de estos peligros”. Sietecase realizó una interpelación a la dirigencia política para que tome en serio esta coyuntura: “En muchos casos no lo hace por omisión, porque no lo ve importante, porque está pensando en la próxima elección, pero no están viendo que hay un enemigo que crece y cuando no nos demos cuenta vamos a tener situaciones que son como las de los países hermanos”, dijo, en lo que fue un panel para darle visibilidad al escenario complejo y, como lo definió Paula Moreno, presidenta de FOPEA, “preocupante y normalizado”.  

El periodismo de la región está en movimiento para mantenerse a salvo, para transformarse y encontrar un lugar renovado que le permita ejercer su rol clave en la defensa y fortalecimiento de la democracia. Profesionales en distintos roles y desde diferentes puntos en el mapa levantan la voz, circulan datos y crean redes de colaboración para que, junto al compromiso ciudadano, la apuesta por el periodismo sea la de toda la sociedad. 

JLC