Biden defiende la retirada: “EEUU no debe combatir y morir en una guerra que los afganos no están dispuestos a librar”

Javier Biosca Azcoiti

elDiario.es —

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El presidente de EEUU, Joe Biden, defendió este lunes su decisión de retirar a las tropas del país tras el caos vivido en la capital de la ciudad horas después de que los talibanes se hiciesen con el control del país. “Me reafirmo de lleno en mi decisión”, dijo.

“Lo que pasó ahora podría haber pasado igual hace cinco años o dentro de 15 años”, señaló. “Sé que mi decisión será criticada, pero prefiero ser criticado a pasar la situación a otro presidente. Es la decisión correcta”. Biden insistió, como ya había hecho en otras ocasiones, en que heredó esta situación tras el acuerdo con los talibanes alcanzado por su predecesor. “No había acuerdo que protegiese a nuestras fuerzas después del 1 de mayo. Las opciones eran escalar el conflicto o cumplir el acuerdo”.

Biden también lanzó duras críticas contra las autoridades afganas por su falta de “voluntad” para combatir. “No pudimos proporcionarles la voluntad de luchar por su futuro. No hay ninguna opción que uno, cinco o 20 años más hubiesen marcado la diferencia”. “Las tropas estadounidenses no pueden ni deberían estar luchando y muriendo en una guerra que las fuerzas afganas no están luchando por sí mismas”, añadió.

El presidente afirmó que no repetiría los errores del pasado de intentar combatir de forma indefinida, pero advertió a los talibanes que si atacan a las fuerzas estadounidenses o interrumpen los trabajos de evacuación, EEUU responderá “rápido y con fuerza”. “Defenderemos a nuestra gente con una fuerza devastadora si es necesario”.

Caos y terror en el aeropuerto

Este domingo y este lunes se vivieron escenas de caos y terror en el aeropuerto de Kabul, donde se agolpó un gran número de personas civiles que intentaban embarcar en un avión y huir de la capital, tomada por los talibanes. Los vuelos comerciales quedaron suspendidos, el ejército estadounidense reforzó su presencia en el aeródromo para intentar recuperar el control y al menos siete personas fallecieron, según ha informado la agencia AP citando fuentes militares.

El Departamento de Defensa anunció que ampliará su presencia en el aeropuerto de la capital hasta los 6.000 soldados con la misión de facilitar la evacuación del personal extranjero y local. Esa cifra representa más del doble de los que había en el país cuando Biden anunció en abril el comienzo de la retirada tras 20 años de guerra.

Tras tomar el poder, los talibanes quisieron presentarse ante el mundo como una fuerza gobernante menos radicalizada que cuando tomaron el país en 1996 hasta su caída en 2001. “Aseguramos a todos los diplomáticos, embajadas, consulados y trabajadores humanitarios, nacionales o internacionales, no solo que no tendrán problemas, sino un ambiente seguro”, señaló un portavoz talibán, que también aseguró que los insurgentes no entrarán en casa de nadie sin permiso.

Sin embargo, varias informaciones señalan que en varias regiones ya realizaron este tipo de registros. Una fuente también ha dicho a elDiario.es que en Herat ya no permiten la entrada de mujeres a la universidad.

La canciller alemana, Angela Merkel, también se pronunció sobre la situación en el país: “Todos tenemos una responsabilidad en esto, y yo también. Teníamos una mala evaluación de la situación y no solo en Alemania, sino que era algo generalizado”.

Acuerdo, retirada y caída de Kabul

En febrero de 2020, Estados Unidos y los talibanes llegaron a un acuerdo. Estados Unidos se comprometía a una retirada total del país para el 1 de mayo y los talibanes garantizaban que Afganistán no sería utilizado por ningún grupo o individuo para atacar la seguridad de EEUU y sus aliados. Los insurgentes también aseguraban iniciar un proceso de negociación con el Gobierno afgano –al cual mantuvieron al margen de las conversaciones–.

Sin embargo, las conversaciones entre los talibanes y el Gobierno de Afganistán no fructificaron y los insurgentes lanzaron una espectacular ofensiva en mayo coincidiendo con el inicio de la retirada de EEUU. Los talibanes fueron tomando el control de diversos distritos por todo el país y acercándose a las capitales de provincia. La primera en caer en sus manos fue Zaranj el pasado 6 de agosto. En los siguientes 10 días el número aumentó en cascada hasta la toma de Kabul del domingo.

El pasado 8 de julio, Biden dio un discurso sobre el estado de la retirada y afirmaba que a pesar del avance talibán, la caída del país entero no era inevitable “porque el ejército afgano tiene 300.000 soldados tan bien equipados como cualquier ejército del mundo y una fuerza aérea contra unos 75.000 talibanes”. Aun así, el ejército afgano se ha desmoronado rápidamente, en ocasiones sin oponer prácticamente resistencia. “Confío en la capacidad del ejército”, dijo en julio el presidente.

Biden dijo entonces que siempre se opuso a la presencia de fuerzas de EEUU en Afganistán porque “ninguna nación fue nunca capaz de unificar Afganistán”. “No entramos en Afganistán con la labor de reconstruir el país. Es responsabilidad única del pueblo afgano decidir su futuro”. Sin, embargo, aseguró que la misión inicial sí se cumplió. Una idea que repitió este lunes.

“Fuimos a Afganistán para cazar a los terroristas que nos atacaron el 11-S, para ajusticiar a Osama bin Laden y para reducir la amenaza terrorista y que Afganistán no se utilizase como base contra EEUU. Hemos alcanzado esos objetivos”, dijo el presidente en julio.

No obstante, un informe reciente de la ONU, advierte: “Los talibanes y Al Qaeda siguen estrechamente aliados y no muestran indicación de romper esos vínculos”. “Al Qaeda está presente en al menos 15 provincias afganas y miembros del grupo han sido recolocados en áreas más remotas por los talibanes para evitar una posible exposición y ataque”.