El Cartel de los Soles, de la designación como grupo terrorista a “sistema de clientelismo”
Luego de que el Gobierno de EE.UU. designara al Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera (FTO), el Departamento de Justicia estadounidense dio un giro en el plano judicial al rebajar esa figura a un “sistema de clientelismo” y eliminar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, como líder de ese grupo narcotraficante.
El Departamento de Estado confirmó el 24 de noviembre de 2025 la inclusión del Cartel de los Soles en la lista de organizaciones terroristas tras haberlo catalogado en julio como grupo terrorista global especialmente designado (SDGT).
La medida dio al Gobierno del presidente Donald Trump herramientas adicionales —sanciones financieras, persecución penal ampliada y cooperación internacional reforzada— para aumentar la presión contra el Ejecutivo de Nicolás Maduro.
Un grupo disputado
Aunque funcionarios estadounidenses mencionan desde los años noventa la existencia de una red integrada por militares venezolanos —cuyo nombre alude a los soles que identifican el rango de los generales—, las investigaciones se formalizaron en marzo de 2020, durante el primer mandato de Trump.
En ese momento, el Departamento de Justicia señaló a Maduro y a altos cargos del chavismo, entre ellos Diosdado Cabello, como líderes de ese grupo narcotraficante, y ofreció recompensas de hasta 50 millones de dólares por información que condujera a su captura.
Venezuela siempre negó de forma categórica la existencia del Cartel de los Soles y acusó a EE.UU. de fabricar un expediente para desestabilizar al país y derrocar al chavismo.
Para el centro de estudios InSight Crime, el Cartel de los Soles “no es un grupo jerárquico o ideológico. Su estructura está constituida por una red difusa de células instaladas dentro de las principales ramas castrenses de Venezuela: el ejército, la marina, la fuerza aérea y la guardia nacional, desde los rangos más bajos a los más altos”.
“Aunque el concepto se asocia principalmente con los sectores militares, también se han identificado otras ramificaciones del Estado incrustadas dentro del ecosistema criminal, incluyendo a cuerpos policiales, la rama ejecutiva y distintos funcionarios públicos”, añade.
Colombia también rechaza que se trate de una organización real. Para el presidente colombiano, Gustavo Petro, ese cartel “no existe” y el tráfico regional de cocaína responde a redes criminales transnacionales con centros de operación fuera de Latinoamérica.
En contraste, los Gobiernos de Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú, en línea con la Administración Trump, han reconocido al grupo como organización terrorista.
Desde agosto, EE.UU. mantiene más de 4.000 efectivos cerca de las costas venezolanas, junto a destructores, buques anfibios, un crucero lanzamisiles, un submarino nuclear y el portaaviones USS Gerald R. Ford, en el marco de su lucha contra el tráfico de drogas que ha llamado 'Lanza del Sur'.
El Pentágono asegura que, en el marco de esa campaña iniciada en septiembre, ha destruido más de 30 embarcaciones y causado la muerte de más de un centenar de personas, a las que vinculó con el narcotráfico, en operaciones realizadas en el Caribe y el Pacífico.
Trump ha defendido públicamente el despliegue como parte de una ofensiva para “descabezar” el Cartel de los Soles, al que también acusa de colaborar con organizaciones como el Tren de Aragua y el Cartel de Sinaloa para enviar drogas a Estados Unidos.
Un giro clave en la acusación
Sin embargo, en la nueva imputación presentada por la Fiscalía estadounidense tras la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, desaparecieron la mayoría de las alusiones al Cartel de los Soles como una organización criminal estructurada.
A diferencia de la acusación de 2020 —en la que el término aparecía decenas de veces—, el documento actualizado solo lo menciona en dos ocasiones y ya no presenta a Maduro como su líder.
La Fiscalía mantiene los cargos por tráfico de drogas, pero ahora habla de un “sistema de clientelismo” en el que “poderosas élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico y la protección de socios criminales”, y señala que esas ganancias van a funcionarios corruptos que “operan en un sistema dirigido desde la cima, conocido como el Cartel de los Soles”.
Tras su traslado a Nueva York, Maduro y Flores comparecieron por primera vez ante la Justicia estadounidense este lunes. El mandatario venezolano se declaró no culpable y afirmó ser “un prisionero de guerra”.
Argentina declaró en agosto al Cartel de los Soles como organización terrorista y narcocriminal
El Gobierno argentino dispuso en agosto pasado la incorporación de la organización criminal transnacional conocida como “Cartel de los Soles” al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), que depende del Ministerio de Justicia.
“Del lado correcto de la vida”, había destacado entonces el presidente Javier Milei al referirse al anuncio desde sus redes sociales.
“Declaramos al Cartel de los Soles como organización terrorista y narcocriminal. Maduro y su séquito son narcoterroristas. Ni en la Argentina ni en ningún lugar del mundo van a poder llevar a cabo sus actividades criminales. Para este Gobierno, el que las hace, las paga. Acá o donde sea”, había expresado la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, desde sus redes sociales.
Por su parte, quien era ministro de Defensa, Luis Petri, había señalado que Argentina “dio un paso histórico al declarar al Cartel de los Soles como organización terrorista. Con el presidente Milei protegemos a los argentinos y cerramos filas contra el crimen organizado que amenaza la región”, añadió en agosto desde sus redes sociales.
La acción se dio en el marco de los compromisos internacionales asumidos por la Argentina en materia de lucha contra el terrorismo y su financiamiento, y en cumplimiento de la normativa nacional vigente, adoptada en coordinación entre la Cancillería y el Ministerio de Seguridad Nacional.
Según el informó en aquel momento el Poder Ejecutivo, la decisión se fundamentó en informes oficiales que acreditan actividades ilícitas de carácter transnacional, entre ellas narcotráfico, contrabando y explotación ilegal de recursos naturales, así como vínculos con otras estructuras criminales en la región.
El objetivo era “fortalecer los mecanismos preventivos y sancionatorios frente a operaciones de financiamiento vinculadas al terrorismo y al crimen organizado”, de acuerdo al texto difundido desde los canales oficiales.
También se proponía reforzar “la cooperación internacional en materia de seguridad y justicia, en estrecha coordinación con socios regionales y multilaterales” y “reafirma su compromiso con la paz, la estabilidad y la seguridad hemisférica, en el marco del respeto al derecho internacional y a los instrumentos multilaterales aplicables”.
La inscripción en el RePET habilitó “la aplicación de sanciones financieras y restricciones operativas destinadas a limitar la capacidad de acción de estas organizaciones criminales, al tiempo que protege al sistema financiero argentino de ser utilizado con fines ilícitos”.
Con información de agencias.
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