La cena de gala de Trump para Xi Jinping en la Casa Blanca, entre tecnoligarcas, regalos y obras de arte
Una escultura de un águila gigante con una serpiente como regalo. Una visita guiada por las obras del salón de baile como privilegio. Y una lista de invitados a la cena repleta de tecnoligarcas. Eso es lo que preparó el presidente de EE.UU., Donald Trump, quien se reivindica como representante de la clase trabajadora y cultiva un furibundo discurso anticomunista, para su homólogo chino, Xi Jinping.
“Como líderes de nuestras dos naciones, el presidente Xi y yo comprendemos que representamos sistemas diferentes, pero los vínculos entre nuestros pueblos perduran y nunca hemos tenido una relación mejor”, dijo Trump en su discurso antes de la cena, “juntos podemos seguir construyendo una relación que promueva la prosperidad y la seguridad para las generaciones futuras”.
Entre los que estaban escuchando esas palabras estaban Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, la pieza clave en la fabricación de los microchips de IA más cotizados del mundo; Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI (creadora de ChatGPT); Elon Musk, CEO de Tesla, X, SpaceX y xAI; Jeff Bezos, fundador de Amazon; Mark Zuckerberg, CEO de Meta (Facebook, Instagram); Satya Nadella, CEO de Microsoft; Tim Cook, presidente ejecutivo de Apple; Sundar Pichai, CEO de Alphabet (Google); y Jeff Yass, inversor multimillonario estrechamente vinculado a la propiedad de TikTok, entre otros.
En mitad de su discurso, Trump no pudo resistir su impulso de constructor, y dijo: “Como gesto especial en honor al presidente Xi y a la señora Peng, quisiera invitar a todos los presentes a pasar por esa hermosa cortina que ven al fondo. La entrada está iluminada, preciosa. Falta un año para que se complete la obra: el nuevo salón de baile del que tanto han oído hablar. Verán algo que, estoy seguro, les encantará. En honor a ustedes, serán los primeros en pisar ese espacio; lo haremos tal vez cuando concluya el entretenimiento de esta noche. Si desean visitar una obra en construcción que está limpia y reluciente, será un honor para nosotros que lo hagan. Pero esto es, ante todo, un homenaje al presidente Xi y a la señora Peng”.
Y ahí no terminaron los gestos para Xi y Peng por parte de Trump: “Con ese espíritu de amistad, tengo el honor de entregar al presidente Xi un regalo creado por un extraordinario artista estadounidense, uno de los más grandes del mundo, y diseñado en colaboración personal con Melania y conmigo. El águila calva es un símbolo nacional de Estados Unidos y encarna el espíritu libre y elevado de nuestra nación. Esperamos que encuentre un buen lugar, un lugar maravilloso, en Pekín”.
Xi, por su parte, también regaló buenas palabras a Trump: “Los presidentes de China y Estados Unidos han realizado visitas de Estado recíprocas, marcando un hito en nuestra relación bilateral. Hoy, el presidente Trump y yo hemos mantenido conversaciones sinceras y profundas, alcanzando un entendimiento común sobre numerosas cuestiones. Esto ha dotado de nuevo contenido a la relación constructiva entre China y Estados Unidos, basada en la estabilidad estratégica, y ha proporcionado una nueva orientación a los vínculos bilaterales”.
Ambos líderes abordaron Oriente Medio, Ucrania y la península de Corea, según la comunicación oficial del gobierno chino sobre la reunión celebrada en la Casa Blanca, informa AP.
Xi y Trump también confirmaron su apoyo mutuo a la celebración de reuniones regionales en las próximas semanas, señaló el comunicado.
China será la sede de la cumbre anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en noviembre, mientras que Estados Unidos acogerá la cumbre del G20 de este año en Florida. El comunicado no especifica si los líderes asistirían a las cumbres organizadas por la otra parte.
Xi también afirmó que ambos líderes decidieron construir una relación “constructiva, estratégica y estable” entre China y Estados Unidos, que “beneficia no solo a los pueblos chino y estadounidense, sino también a la población mundial”.
En un comunicado, 19 senadores demócratas criticaron la parafernalia de la cumbre entre Trump y Xi por no haber aportado resultados beneficiosos para el pueblo estadounidense: “En lugar de confrontar las prácticas comerciales desleales de China, el robo de tecnología, la complicidad en ataques contra nuestras tropas o la agresión económica y militar contra nuestros aliados, el presidente Trump opta por la escenografía frente a la sustancia, cambiando una diplomacia firme por un recorrido por salones de gala y una cena lujosa con sus amigos multimillonarios”. Los senadores demócratas critican a Trump por sacrificar el dominio tecnológico de Estados Unidos a cambio de beneficios comerciales, socavar la educación y la investigación del país y alejarse de sus aliados.
“El presidente Trump se ha comprometido a hacer grande a Estados Unidos de nuevo y a guiar al pueblo estadounidense para lograr avances significativos”, sostuvo Xi: “China está decidida a alcanzar la gran revitalización nacional, y su proceso de modernización sigue abriendo nuevos caminos. Ambos objetivos son ambiciosos y, sin duda, pueden reforzarse mutuamente. China y Estados Unidos deben actuar como grandes potencias responsables, responder a las expectativas de sus pueblos, seguir el ritmo de los tiempos y explorar una nueva forma de convivencia entre grandes potencias. Cultivemos juntos las hermosas flores de la amistad chino-estadounidense. Escribamos juntos un nuevo capítulo en nuestras relaciones de amistad”.
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