Femicidio: lo que el vínculo no puede definir
Julieta González tenía 21 años cuando fue asesinada por Andrés Di Césare en 2016, en Mendoza. La investigación estableció que habían mantenido una relación y que Julieta le había contado que estaba embarazada. En el auto de Di Césare se encontró sangre de Julieta y ADN del acusado debajo de las uñas de la joven. Además, se detectó que Di Césare había buscado en internet cómo deshacerse de un cuerpo y si podía realizarse un análisis genético a un feto.
A pesar de esto, la primera sentencia en Mendoza consideró que no estaba suficientemente acreditada una relación de pareja ni un contexto previo de violencia de género, y condenó a Di Césare a 18 años por homicidio simple. La Suprema Corte de Justicia de Mendoza revisó esa decisión y determinó que no hace falta una historia prolongada de maltrato para que exista un femicidio. Además, evaluó la brutalidad del ataque, la asimetría de poder, el sometimiento y la vinculación con el embarazo, y condenó a Di Césare a prisión perpetua por femicidio. La decisión fue confirmada por una nueva integración del tribunal provincial.
La defensa de Di Cesaré llevó el caso a la Corte Suprema de la Nación, y es por eso que ahora deben resolver el recurso de apelación contra esa condena. Una interpretación que restrinja el agravante del femicidio a los crímenes cometidos por parejas o exparejas dejaría fuera otras formas de violencia que esta figura permite reconocer. Casos similares podrían dejar de ser juzgados como femicidios y sus responsables podrían recibir penas menores.
Es el contexto
La figura de femicidio existe para identificar la singularidad de un crimen: cuando un hombre mata a una mujer porque se negó a hacer lo que él quería, ya sea tener relaciones sexuales, continuar una relación o denunciar una situación de acoso, entre otros. No hace falta que exista un vínculo de pareja, ni un historial de violencia previo porque hay evidencia contundente que prueba que la violencia de género puede manifestarse en un único ataque y que la destinataria de esa violencia puede ser una persona desconocida.
Datos del propio Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, que depende de la Corte Suprema, muestran que el femicida puede ser un familiar, un amigo o un total desconocido. Por eso, determinar si un asesinato fue un femicidio requiere investigar cómo ocurrió el crimen, no solamente qué relación tenía el agresor con la víctima.
Toda muerte violenta de una mujer debe investigarse contemplando la posibilidad de un femicidio y esto no significa asumir de antemano cuál será la calificación final sino investigar todo el contexto desde el principio para no perder evidencia que después sería imposible recuperar. Le tocará después a la justicia analizar las pruebas, evaluar el contexto y decidir si, efectivamente, se trató de un crimen en contexto de violencia de género (un femicidio) o no.
Un crimen como el de Ángeles Rawson podría quedar fuera de esta figura. Jorge Mangeri era el encargado del edificio donde Ángeles vivía con su familia. La Justicia consideró femicidio el asesinato porque se aprovechó de la diferencia física, la confianza y la vulnerabilidad de Ángeles para someterla sexualmente y matarla. Mangeri fue condenado a prisión perpetua. O como el caso de Micaela García. Sebastián Wagner la secuestró, abusó sexualmente de ella y luego la asesinó. No se conocían previamente.
Con una interpretación restrictiva del agravante, un crimen como el de Ángeles Rawson o el de Micaela García (como tantos otros) podrían quedar fuera de la figura,o incluso, la defensa de los condenados podrían pedir una reducción de la pena.
Durante mucho tiempo estos asesinatos fueron calificados como “crímenes pasionales”, ataques provocados por celos, problemas privados o hechos aislados. El concepto del femicidio se incorporó al Código Penal como parte del camino que hicimos como sociedad para reconocer que la violencia de género existe, tiene formas reconocibles y es un problema que el Estado tiene que abordar con seriedad y responsabilidad. Su incorporación no fue caprichosa, ni liviana: se incorporó como un agravante específico del homicidio, que se suma al agravante del homicidio cometido por alguien unido a la víctima por un vínculo de pareja o de parentesco.
Restringir la figura a las relaciones de pareja sería volver a invisibilizar formas de violencia que Argentina ya aprendió a reconocer. La Corte tiene la oportunidad de dictar una sentencia consistente con su propia trayectoria y el trabajo que vienen impulsando desde hace más de 10 años con el Registro de Femicidios de la Justicia, donde se da cuenta de todas las muertes violentas de mujeres por razones de género. Para seguir impulsando ese camino, la Corte debe tomar esta oportunidad y confirmar que el femicidio no se limita a los crímenes cometidos por parejas o exparejas y preservar el alcance que el Congreso le dio a esta figura.
Sobre este blog
Algo en común: derechos, igualdad y democracia es una columna semanal en la que el Equipo ELA (Equipo Latinoamericano de Justicia y Género) ofrece una mirada feminista sobre los temas de la agenda de género en Argentina.
En un contexto complejo que parece cuestionar muchas de los acuerdos que fuimos construyendo en las últimas décadas, en esta entrega semanal se analiza lo que nos une, las convicciones que compartimos, los anhelos que sostenemos mirando el futuro. Con el aporte de las investigaciones de ELA en temas como las violencias, los cuidados, los derechos sexuales y reproductivos y la participación social y política de las mujeres, se ofrece un retrato de un estado de situación y se explora la realidad del país y de la región buscando recuperar aquello que nos une. No son “temas de mujeres”, son temas de la sociedad que atraviesan a las mujeres y diversidades. Algo en común propone recordar(nos) que sin igualdad no hay democracia y no hay democracia sin mujeres.
ELA es una organización de la sociedad civil apartidaria y feminista, creada en 2003 y que trabaja para alcanzar una sociedad más justa y equitativa, promoviendo los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género a través del derecho y las políticas públicas. www.ela.org.ar
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