Trumpistas enjuician al Presidente Análisis

Impeachment a Joe Biden: cómo, por qué y para qué

Como en el impeachment que los republicanos iniciaron al presidente Bill Clinton por sus encuentros sexuales en la Oficina Oval de la Casa Blanca con la becaria Monica Lewinsky , también el inicio temprano y con pie firme del impeachment contra el actual inquilino demócrasta de la Casa Blanca podría haberse evitado con la decisión de mentir lo menos posible, limitar la arrogancia y acatar los usos y costumbres procesales. En el caso de Clinton en la década de 1990, fue la mentira de Bill Clinton a un Grand Jury que aportó convicción a la apertura de un impeachment creíble. En el caso de Joe Biden el miércoles 13 de diciembre, fue la rebeldía de su hijo Hunter ante el Congreso y su desacato del voto popular que lo citaba a dar explicaciones. Al declararse en rebeldía, y rehusarse a cooperar con la Comisión que investiga qué ganaba o qué sabía su padre de su enriquecimiento en Ucrania y con otros negocios, el Congreso, además de buscar el castigo penal del desacatado en la Justicia, inició un impeachment que justifica como único medio que le resta para averiguar la verdad sobre una situación controversial que envuelve al Presidente.

Joe Biden, vicepresidente de Barack Obama pero sucesor de Bill Clinton

Bill Clinton mintió y dio respuestas contorsionadas al Grand Jury que investigaba si el hombre más poderoso del mundo eyaculaba sobre una pasante precaria en el centro del poder norteamericano. Hillary Clinton, la primera dama, denunció en los medios la medieval campaña de la derecha represora. Cuando el ADN de las manchas de un vestido de raso azul fue la prueba de la mentira, el impechment partió sobre base segura. Porque el proceso de destitución ya no se fundaba en la incriminación de Bill Clinton por lo fluido en la Oficina, sino que acusaba al Presidente por mentirle a un cuerpo especial de investigación sobre el Ejecutivo de EEUU.

Los republicanos no llegan a juntar en el Senado la mayoría de 2/3 que necesitarían para destituir al presidente republicano. En un año electoral y con Trump sometido a varios procesos penales, este impeachment busca igualar moralmente a los candidatos.

Hasta ahora, en los siete meses que una Comisión legislativa había investigado a Hunter Biden para descubrir si su padre había sido beneficiado gracias a negocios imposibles sin las influencia del entonces vicepresidente de Barack Obama, las pruebas eran pocas y circunstanciales. Una proporción importante en la mayoría republicana de la Cámara de Representantes se declaraba renuente a votar el inicio de un juicio político abierto a culminar en juicio de destitución presidencial sobre bases acaso plausibles en su conjetura pero de por sí insuficientes para cualquier demostración conclusiva. Al declararse en rebeldía Hunter Biden y no presentarse a una audiendicia privada a la cual había sido citado por la Comisión del Congreso que lo investiga, creó una justificación razonable para la apertura del impeachment. Un motivo superior, de orden público, bajo cuya invocación se habían superado las divisiones entre las alas más o menos trumpistas del Grand Old Party (GOP).

Las reacciones demócratas y de la Casa Blanca denunciaron el objetivo político de la votación ganada por los republicanos y el vacío legal de las acusaciones. Pareja reacción había sido la del Partido Republicano en las dos ocasiones en que Donald Trump, primero como presidente (también por negocios ucranianos presuntos) y después como ex presidente (por su alegada conducción de los acontecimientos del 6 de enero de 2021, cuando partidarios suyos frustrados porque su candidato hubiera perdido en noviembre la reelección, marcharon al asalto del Capitolio en Washington). La Cámara de Representantes desempeñó en estos dos impeachments el papel de fiscal que le asigna la Constitución; de estos dos procesos, Trump salió indemne, declarada sun inocencia en la sentencia final de la Cámara de Senadores.

En menos de un año, EEUU habrá votado en noviembre de 2024 y habrá elegido un presidente entre los mismos partidos y los mismos candidatos entre los que pudo escoger en noviembre de 2020, el ahora octogenario demócrata Biden, el ahra casi octogenario republicano Trump. En el Senado, la destitución del presidente en un impeachment necesita dos tercios de los votos, y para destituir a Biden los demócratas apenas tienen la mitad de las 100 bancas que componen la Cámara alta.

La limitación en el número de voces y votos republicanos le veda de antemano a la Cámara el hacerimponer a Biden aquel desenlace destituyente que la Constitución apunta como horizonte propio del impeachment. Para el acusado el jucio político terminará en el Senado con su sobreseimiento p absolución. Pero así como los republicanos saben que la sentencia de cierre que pronunciará el Senado no ha de ser decondenatorio, los demócratas saben que cada día de este juicio politico hará honor a la palabra política, que será politico todos los días y a toda hora, sin intermitencias del corazón delator.

En el nombre del Hijo que hizo todas las cosas

A pocas semanas de oír las primeras voces que votarán en las primeras primarias en los caucus (asambleas) del estado agrícola y maicero de Iowa, que iniciarán el proceso de internas republicano, escalonado estado por estado, acumulando cada precandidato sus sufragios estado por estado, hasta que en la Convención partidaria los delegados votados en cada primera elegirán entre todas las precandidaturas aquella que será la republicana. Trump ya es el favorito. El impeachment del Congreso contra su rival a él no lo desfavorece en nada. Antes bien, lo ayuda a restablecer el equilbrio moral entre los dos candidatos. Los dos están sometidos a procesos. Los de Trump son penales y civiles, algunos locales, los más graves federales.

La Justicia procesó penalmente a Hunter Biden por un plan sistemático de fraude del Estado. Con un miilón y medio de dólares así ahorrados, el único hijo en vida del presidente de EEUU se pagó pornografía de lujo y servicios de prostitutas serviciales.

La apertura del proceso de impeachment desfavorece al candidato presidencial demócrata Joe Biden, Por la publicidad que tendrán allanamientos y pesquisas de la Comisíón. A ocurecer este derrotero contribuye ahora el hecho de que la semana pasada Hunter Biden fue incriminado formalmente por la Justicia californiana. Quienes lo acusan aseguran tener ta demostrado que Biden Jr, antes famoso por su consumo sistemático de drogas, procedía en sus relaciones con el fisco según un plan de estafa del Estado no menos sistemático. Que incluía el dejar impagas determinadas obligaciones impositivas y el presentar formularios fraudulentos completados con datos falsos. Con un miilón y medio de dólares de los ahorrado por estas técnicas, el único hijo sobreviviente de Joe Biden pudo comprar lujosa pornografía sofisticada y pagar con sobreprecios el servicio de prostitutas serviciales.

Las revelaciones sobre el estilo de vida millonario de Hunter Biden provienen de sede judicial, de los Tribunales de California con jurisdicción sobre su presunto plan de engaño a la recaudación del Estado. Tras la votación del impeachment el miércoles por la Cámara de Representanes, la Comisión investigadora del Congreso investigará. Descubrirán circunstancias de vida familiar y de mala cría filial presidencial que sin ser delictivas, y tal vez apenas ambiguas para la ética, sin duda resultarán muy poco edificantes y corroerán desde dentro la autosuficiente superioridad moral que los demócratas dan por descontada.

A ojos vistas, ahora mismo, en la antepenúltima semana de 2023 la superioridad moral de la familia Biden sobre la familia Trump ya no resplandece con brilo inoxidable. La progresión de las declaraciones anteriores de Hunter Biden ante la Comisión a cuya cita el miércoles directamente se ausentó con aviso rebelde han resultado en una marcha atrás. Al principio, el hijo dijo que su padre no sabía nada de sus negocios ni de sus socios o clientes. Esto ya ha sido confirmado como falso, Biden Sr visitaba a estos vínculos comerciales de Biden Jr. Después aseguró que su padre no participaba en sus negocios. Y ahora detalla, en cambio, que su padre nunca participó “financieramente” en ellos.

AGB