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Israel intensifica la ofensiva y bombardea Gaza de norte a sur

Vista del ataque israelí sobre Gaza, Palestina, este martes.

Francesca Cicardi

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El Ejército de Israel intensificó su ofensiva contra Gaza, después de haber recuperado el control de su territorio en los alrededores de la franja, en el que el sábado se habían infiltrado cientos de milicianos del grupo palestino Hamas, que siguen reteniendo en sus manos a más de un centenar de rehenes israelíes, civiles y militares, además de algunos extranjeros. Los bombardeos golpearon la región de norte a sur.

“He levantado todas las restricciones. Estamos pasando a una ofensiva total”, señaló este martes el ministro de Defensa, Yoav Gallant. “Hamas quiso un cambio y cambiará 180 grados respecto a lo que pensaban. Se arrepentirán de ese momento: Gaza nunca volverá a ser lo que era”.

La localidad de Jan Younis, en el sur de Gaza, fue golpeada repetidamente. El Ejército israelí realizó cien ataques contra esa zona, considerada “un centro de la organización terrorista Hamas, desde donde se lanzan las operaciones contra Israel”, aseguró en un comunicado. Desde el mar Mediterráneo, frente a las costas de Jan Younis, la Marina israelí también atacó la localidad.

En la morgue del hospital ya no hay sitio para los cadáveres, que yacen en el suelo con los nombres escritos en sus torsos, según la agencia de noticias Reuters. A los familiares de las víctimas les han pedido que recojan los cuerpos para liberar espacio, porque probablemente llegarán otros. En la madrugada del miércoles, un ataque aéreo contra dos viviendas de Jan Younis ha causado la muerte de 16 personas, miembros de dos familias, y decenas de heridos, según la agencia de noticias palestina Wafa.

En el sur, desde el lunes Israel ha atacado hasta en tres ocasiones la única salida de Gaza que no controla, el paso fronterizo de Rafah con Egipto, según el medio independiente egipcio Mada Masr. Después de dos ataques en el día de hoy, el cruce ha sido cerrado de forma indefinida. Hasta ahora, sólo los palestinos con un permiso especial podían salir de la franja para recibir tratamiento médico. El Ejército ha confirmado que ha llevado a cabo bombardeos en la zona de Rafah para “destruir un túnel usado para introducir clandestinamente armamento y equipos a Gaza”.

En el norte, el barrio de Rimal en la Ciudad de Gaza ha sido reducido a escombros tras horas de bombardeos, según la agencia AP. “Vendo juguetes, no misiles. Quiero irme de Gaza ¿por qué me tengo que quedar aquí? He perdido mi trabajo y mi casa”, denunciaba uno de los vecinos a la agencia estadounidense. Según la agencia palestina Wafa, los bombardeos han destruido 22.639 viviendas.

Por su parte, las comunidades y localidades próximas a Gaza aún cuentan las víctimas del asalto de Hamas, que ha dejado de momento 1.200 muertos y 2.900 heridos israelíes. Entre los asesinados y secuestrados hay menores de edad. “Bebés, madres y padres han sido asesinados por los terroristas. Esto no es una guerra ni un campo de batalla, es una masacre”, ha señalado a Reuters el general israelí Itai Veruv durante una visita al kibutz de Kfar Aza, una de las zonas más afectadas por el ataque de Hamas.

En el lado palestino, el saldo de muertos es de 1.055 y 5.000 heridos, después de que aumentara considerablemente durante el martes. El Ministerio de Sanidad gazatí ha advertido que no está siendo fácil recopilar datos porque la conexión a Internet no es estable en la franja. No sólo los bombardeos han dañado notablemente la infraestructura, sino que los aviones y drones militares interrumpen las comunicaciones cuando sobrevuelan la zona.

Entre las víctimas mortales de los bombardeos, están dos altos cargos de Hamas: el ministro de Economía de Gaza, Yoad Abu Shmala, y el encargado de relaciones exteriores, Zacaría Abu Maamar. Ambos eran miembros de la oficina política de Hamas, el principal órgano del movimiento islamista. El Ejército israelí ha afirmado que también los ministros y otros cargos civiles del grupo son objetivos militares y, en el caso de Abu Shmala, “manejaba la financiación del terrorismo dentro y fuera de la franja de Gaza”, mientras Abu Maamar “tomaba parte en las decisiones de la organización y la planificación de numerosas actividades de terrorismo contra el Estado de Israel”.

Además, el Ministerio de Exteriores español ha confirmado este miércoles el fallecimiento de la ciudadana hispano-israelí Maya Villalobo Sinvany en Israel. Por el momento, aún se desconoce el paradero del otro ciudadano español, tal y como han dicho a elDiario.es fuentes de los servicios de Información españoles.

La UE ha subido el tono contra Israel después del bloqueo de Gaza. El alto representante, Josep Borrell, ha condenado primero “todos los ataques a civiles” y después ha admitido que la respuesta del Gobierno de Benjamin Netanyahu supone una violación del derecho internacional, en el que la UE enmarcaba su derecho a la autodefensa. “Israel tiene derecho a defenderse, pero tiene que ser de acuerdo al derecho internacional y algunas decisiones son contrarias al derecho internacional”.

Rehenes israelíes y extranjeros

Después de asegurar el control sobre su territorio, el siguiente objetivo de las tropas israelíes es el rescate de unas 100 personas que fueron secuestradas por los milicianos en las localidades y comunidades en las que penetraron el fin de semana, y que ahora se encuentran en Gaza, en manos de Hamas y el grupo Yihad Islámica. Los rehenes están expuestos tanto a los bombardeos israelíes como a las amenazas de Hamas.

El grupo islamista ha amenazado con ejecutar “públicamente” a los ciudadanos israelíes si su Ejército continúa efectuando bombardeos indiscriminados sobre Gaza, sin previo aviso a los residentes. “Cualquier ataque contra casas inocentes en Gaza sin previo aviso y alerta se enfrentará a la ejecución pública de un rehén”, afirmó el lunes en un comunicado Abu Obeida, portavoz de las brigadas de Al Qasam, brazo armado de Hamas.

“El enemigo no entiende el lenguaje de la humanidad y la moral, y nos dirigiremos a él en el lenguaje que conoce. Responsabilizamos a la ocupación ante el mundo por esta decisión, y la pelota está en su tejado”, ha advertido Obeida.

Habitantes de la franja han denunciado que Israel ha dejado de emplear un método por el que el Ejército avisa de que va a bombardear, lanzando dispositivos no explosivos a los tejados de las casas unos minutos antes de soltar las bombas, para que la población pueda salir, a menudo con el tiempo justo. Israel, por su parte, asegura que ha enviado mensajes a los residentes de Gaza para que evacúen zonas que van a ser bombardeadas.

Se cree que entre los rehenes hay extranjeros, además de medio centenar de uniformados, incluidos oficiales, que serán la moneda de cambio más valiosa para los milicianos palestinos – por ello, Obeida ha asegurado que sólo los civiles serán ejecutados, no los militares.

Por ejemplo, el Ministerio de Exteriores francés, que ha confirmado la muerte de cuatro ciudadanos galos en Israel, ha apuntado a que algunos de los 13 franceses desaparecidos “probablemente han sido secuestrados”.

Las autoridades israelíes encontraron ayer a 30 personas que estaban desaparecidas en Ein Hashlosha, muy cerca de la frontera de Gaza, según el periódico israelí Haaretz. Al mismo tiempo, han confirmado que 50 soldados se encuentran secuestrados y 123 han perdido la vida. La Policía israelí, por su parte, ha informado de que más de 40 de sus efectivos han fallecido.

Bombardeos incesantes

A pesar de la presencia de esos rehenes en Gaza, Israel no ha dejado de lanzar bombardeos y misiles sobre la franja, destruyendo manzanas enteras de la capital, Gaza, y en otras zonas, como la localidad de Jan Younis, en el sur del enclave, donde viven hacinadas 2,3 millones personas.

El coordinador médico de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Gaza, Darwin Díaz, explica: “Trasladamos nuestras existencias de suministros médicos de emergencia para dos meses al hospital de Al-Awda y hemos utilizado las existencias que tendrían que durar tres semanas en solo tres días”.

Desde que Israel comenzó a bombardear Gaza en respuesta al ataque de Hamas, el sábado, más de 263.000 personas se han visto desplazadas, un incremento de casi 90.000 personas en solo 24 horas, según la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria (OCHA) de Naciones Unidas, que prevé que las cifras sigan aumentando.

De esos desplazados, 170.000 han buscado refugio en escuelas de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), después de haber abandonado sus casas por temor a que sean blanco de los ataques aéreos. La UNRWA en España ha asegurado este miércoles que “ha sido otra noche dura en Gaza”. “La población civil siente los bombardeos cerca y está totalmente aterrada. No pueden huir”, ha explicado en la red social X (antes Twitter).

Además, ha lamentado que 30 de los estudiantes que acuden a esas escuelas de la UNRWA en la franja han fallecido: son 17 niñas y 13 niños, y otros 8 han resultado heridos.

Tanto la UNRWA como otras organizaciones humanitarias han alertado de la situación en Gaza, que se enfrenta a una grave escasez de suministros, de electricidad y de agua, después de que Israel ordenara este lunes el bloqueo total de la franja, donde ya escasean todos los bienes básicos.

“No habrá electricidad, alimentos ni combustible” que provengan de Israel, aseguró ayer el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant. “He dado una orden: Gaza estará bajo un cierre total. Estamos luchando contra animales humanos y actuamos en consecuencia”.

El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, ha alertado este martes de que el bloqueo puede suponer un “castigo colectivo” si no está justificado por “necesidades militares”.

“Esta situación empeora una situación humanitaria y de derechos humanos que ya era grave en Gaza y afecta la capacidad de funcionar de las instalaciones médicas, especialmente frente al aumento del número de heridos”, ha lamentado Türk. Asimismo, ha expresado su malestar por “las supuestas ejecuciones sumarias de civiles y, en algunos casos, asesinatos masivos a manos de miembros de grupos armados palestinos”.

Por su parte, el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), su directora ejecutiva, Catherine Russell, se ha mostrado “profundamente preocupada por las medidas tomadas para bloquear la electricidad e impedir que entren alimentos, combustible y agua en Gaza, lo que puede poner en riesgo la vida de los niños y niñas”.

“Dado el rápido deterioro de la situación, los actores humanitarios deben poder ofrecer un acceso seguro a los niños y sus familias a servicios y suministros que salvan vidas, dondequiera que se encuentren”, ha dicho en un comunicado. Y ha recordado “a todas las partes que en esta guerra, como en todas las guerras, son los niños y niñas quienes sufren primero y quienes sufren más”.

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