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Marine Tondelier, la líder política verde que puede definir el futuro de la izquierda de Francia en las próximas elecciones

Amado Herrero

París —

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De todos los candidatos declarados para las próximas elecciones presidenciales francesas, Marine Tondelier fue sin duda una de las más activas durante el pasado verano. Presente en el gran mercadillo de Lille, en la feria agrícola de Châlons-en-Champagne o en el debate económico organizado por la principal organización patronal —compartiendo escenario con Marine Le Pen, Jean-Luc Mélenchon o Édouard Philippe—, la líder ecologista encadenó a buen ritmo los desplazamientos y su presencia en los medios de comunicación.

“¿Acaso pensabais que me iba a perder la Fiesta de l’Huma? Incluso a solo unos pocos días de dar a luz, no iba a perderme ese paréntesis mágico de un fin de semana para los que somos de izquierdas y ecologistas”, anunciaba en un mensaje en la víspera de las jornadas que organiza el diario L'Humanité desde 1930, una de las grandes reuniones informales de la izquierda francesa, paso obligado para los representantes de los partidos progresistas.

Tondelier se convirtió en pionera en conciliar una campaña presidencial y un embarazo y pretende ser también la primera en hacerlo con un recién nacido (dio a luz el pasado 18 de septiembre). En julio, en su séptimo mes de embarazo, la secretaria nacional de Los Ecologistas realizó un Tour de Francia en furgoneta eléctrica de 24 etapas.

La líder ecologista anunció a finales de marzo que estaba embarazada de su segundo hijo, un “bebé milagro”, dijo, que llega tras un aborto espontáneo y un recorrido infructuoso de reproducción asistida y fecundación in vitro. Un embarazo y una maternidad no planeados que no le impedirá continuar la campaña —“siempre que sea razonable”— y que le permiten poner en primera línea “temas relacionados con la salud de la mujer, la salud reproductiva, la lucha contra la infertilidad, el acceso a la reproducción asistida y al diagnóstico genético preimplantacional [técnica de laboratorio que se realiza durante un proceso de fecundación in vitro para analizar las células de los embriones antes de transferirlos al útero]”, al que acudió en Bélgica por estar prohibido en Francia.

La secretaria nacional de Los Ecologistas es consciente de que su voz tiene peso en el espacio público y pretende hacerla oír. Especialmente en un año electoral. Tondelier fue una de las artesanas del Nuevo Frente Popular, acuerdo entre las cuatro grandes formaciones progresistas francesas de cara a las elecciones legislativas de 2024 y ahora, para las presidenciales, sigue reclamando alianzas.

Primarias frustradas

La líder verde abogaba por la celebración de unas primarias de toda la izquierda (aunque sin Jean-Luc Mélenchon, que desde el principio rechazó cualquier proceso de este tipo). Pero, en julio, los militantes del Partido Socialista, consultados por la dirección, frustraron las esperanzas de los partidarios de la unión.

La militancia del PS prefirió un voto interno (que tendrá lugar en octubre) sólo abierto a miembros del partido y de formaciones asociadas, incluida Place Publique, el movimiento del eurodiputado Raphaël Glucksmann. Con el apoyo de buena parte del aparato socialista, Glucksmann es favorito para ganar. Su principal rival es el actual secretario general del PS, el diputado Olivier Faure, que sí era partidario de unas grandes primarias progresistas y que defiende futuros pactos con Francia Insumisa (LFI), especialmente de cara a las elecciones legislativas.

También compite la exministra y excandidata Ségolène Royal. Una ausencia notable es la de François Hollande, que se desvinculó del proceso y que intenta hacer prosperar una nueva candidatura presidencial, aunque sea fuera del partido socialista.

Por ahora, en las encuestas para las presidenciales, Glucksmann es el único candidato que emerge como posible rival de Mélenchon (aunque varios puntos por detrás) en la izquierda. Y en ese intento de plantar cara al líder de Francia Insumisa, el posible apoyo de Tondelier y Los Ecologistas supondría un espaldarazo importante.

Porque aunque Marine Tondelier sigue siendo aspirante a las presidenciales, también repite que, pase lo que pase, ella no será responsable de “hacer ganar al Frente Nacional [hoy Agrupación Nacional]”, indicando así una posible retirada y alianza con otro candidato progresista mejor situado en las encuestas. En el partido verde ya aparecen las primeras divisiones serias entre los que abogan por el apoyo a un candidato socialdemócrata o la unión con Jean-Luc Mélenchon.

Dos líneas irreconciliables

Algunos, como Yannick Jadot, senador y candidato ecologista a las presidenciales en 2022, ya se muestran en público junto a Glucksmann y abogan por una unión de socialistas y ecologistas detrás del eurodiputado. “Estoy convencido de que Raphaël Glucksmann es el candidato más adecuado para conciliar las necesidades de justicia social, el imperativo ecológico, la democracia y Europa, y de que puede ganar estas elecciones presidenciales”, afirmó hace unos días en la emisora France Inter. Un apoyo que llevó a Los Ecologistas a suspender de militancia a Jadot.

En el lado contrario, una corriente defendida por la diputada de París Sandrine Rousseau, que reclama un proceso de democracia interna que “conduzca a conversaciones y una alianza con Francia Insumisa”. Partidaria del ecofeminismo y reacia a la corriente moderada que encarna Glucksmann, Rousseau señala el avance en las encuestas de Mélenchon, que en 2022 se quedó a sólo 420.000 votos de acceder a la segunda vuelta.

También subraya el lugar prioritario de la ecología en el programa insumiso, con una proposición de reorganización territorial en 'ecorregiones' y la planificación ecológica como uno de los ejes de actuación.

De momento, Tondelier mantiene su voluntad de seguir en campaña y continúa reclamando una unión imposible, en vista de la fuerte rivalidad y las diferencias que existen entre socialistas e insumisos. A mediados de agosto dirigió una carta abierta a líderes de los distintos partidos de izquierda, proponiéndoles conversaciones bilaterales. “Los Ecologistas están dispuestos a trabajar, a debatir y a construir un proyecto común. ¿Lo estáis vosotros también?”, escribió.

“Un nuevo ciclo de reuniones, de palabrería, sin objeto, sin contenido, sin candidatura, sin programa”, respondió el coordinador de LFI Manuel Bompard. “Si los ecologistas y los comunistas quieren comprometerse a apoyar y participar en la campaña de Jean-Luc Mélenchon, son bienvenidos, la puerta está abierta, pero con claridad, cohesión y coherencia”.

Acuerdo para el Senado

Bompard no olvida que, en abril, Tondelier no respondió a su oferta de “una nueva alianza popular” en torno a Jean-Luc Mélenchon, con un acuerdo programático y sobre “las candidaturas a las elecciones al Senado y a las legislativas”. Recientemente, LFI también criticó con dureza los acuerdos entre el PS y Los Ecologistas para las elecciones parciales al Senado, que se celebraron el pasado domingo.

“Si la línea de la dirección es aliarse con el ala derecha del PS, que lo asuman”, denunció recientemente Sandrine Rousseau en una entrevista a Libération días después de la publicación de la carta de Marine Tondelier, con la que siempre fue muy crítica. “Debemos negociar con LFI porque tienen un proyecto político de ruptura con este sistema que nos pone en riesgo mortal”, advirtió Rousseau.

En este contexto, para resolver la difícil ecuación del partido verde, que en el último ciclo electoral no obtuvo los resultados esperados, Tondelier se remite a la democracia interna. “Tengo una confianza infinita en este partido y estoy orgullosa de que sea el más democrático de Francia, donde decidimos todos juntos. Por eso la decisión será acertada, porque la habremos tomado juntos”, afirmaba hace unos días Tondelier. “Hoy no hay una mayoría para ir ni hacia un lado [LFI] ni hacia el otro [PS], así pues, nuestra labor consiste en trazar ese camino hacia la victoria, en decir, si vamos a formar parte de una aventura, ¿para qué servimos?, ¿con qué fin?, ¿con qué proyecto y hasta dónde queremos llegar?”.

El 21 de septiembre, mediante una votación en un consejo federal del partido —particularmente agitado, según los testimonios de los participantes— Los Ecologistas aprobaron la convocatoria de un referéndum interno, entre el 10 y 13 de diciembre. Esa será la fecha límite para decidir su estrategia de cara a las elecciones presidenciales de 2027: mantener hasta el final una candidatura propia o retirarse en favor de otro candidato.