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A un mes del ataque de Hamas sobre Israel, exigen la liberación de los 240 rehenes civiles y militares

Amos Linetzky, presidente de la AMIA, presenta la exposición "Y estos son los nombres" en homenaje a las víctimas fatales del ataque de Hamas a Israel.

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El pasado 7 de octubre, se abrió una nueva etapa del conflicto palestino-israelí cuando el grupo armado de resistencia islámica Hamas lanzó un ataque indiscriminado con cohetes hacia Israel e invadió sus kibutz en lo que resultó ser una masacre de ciudadanos israelíes. La ofensiva ─que dejó un saldo de 1.400 muertos, según indicaron las autoridades de dicho país─ también incluyó el secuestro de 240 civiles y militares, cuya liberación se exige en todo el mundo.

Desde que comenzó el ataque, Hamas sólo liberó a cuatro mujeres: dos de ellas del 20 de octubre y las demás, cuatro días más tarde. Los menores de edad capturados, sin embargo, continúan bajo cautiverio: según informaron las autoridades israelíes, hay un total de 33 niños y niñas secuestrados por el grupo terrorista. La lista de rehenes también incluye personas mayores, extranjeros o individuos con doble nacionalidad y soldados israelíes.

“Lo que Hamás y otros grupos armados han hecho no solo ha perjudicado a sus vecinos y vecinas, a quienes más les importaba el pueblo palestino y sus derechos en Israel, sino también a su propia gente. Como padre y abuelo, es muy duro que me arrebataran así a mi familia y que no me hayan dado ninguna información sobre ellos. Los echo tanto de menos. Cada día que pasa se hace más difícil. Están en una situación muy vulnerable y los ataques (en Gaza) me dan mucho miedo. Pudo a las organizaciones internacionales, sea la ONU o la Cruz Roja, que traigan a casa a los rehenes”, expresó Moshi Lotem a Amnistía Internacional, cuya hija Hagar está retenida como rehén en Gaza junto con sus tres hijos pequeños. El menor tiene sólo cuatro años.

La incertidumbre sobre el destino de los rehenes mantiene en vilo a sus familias e impulsó movilizaciones a nivel internacional para exigir su pronta liberación con vida.

En Argentina, esta mañana 150 personas se congregaron en el Obelisco para “visibilizar y empatizar” con la situación de los secuestrados, cuyas caras fueron expuestas en el acto. También se colgaron osos de peluche con los ojos y las bocas vendadas en reclamo por los menores cautivos.

En tanto, la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) inauguró hoy la muestra “Y estos son los nombres” en las que se busca rendir homenaje a las víctimas fatales del ataque de Hamas y exigir la liberación de los que aún continúan secuestrados. “Con acciones como la que hoy estamos compartiendo, en cada instancia pública que esté a nuestro alcance, elevemos el reclamo por la inmediata liberación de todas las personas que se encuentran secuestradas, dentro de las cuales más de 20 tienen ciudadanía argentina”, sostuvo el presidente de la organización, Amos Linetzky.

También se llevaron a cabo manifestaciones públicas en Israel. De una de estas marchas participó Ella Ben Ami, cuyos padres Raz y Ohad Ben Ami cayeron prisioneros de Hamas durante la primera jornada de violencia en este región de Medio Oriente.

“Han pasado 30 días desde que se llevaron a mis padres de su casa. Nos quedamos con un terrible sentimiento de impotencia y una enorme incertidumbre [...] No tengo información sobre su situación, lo que hace muy difícil mis actividades diarias. Protestamos para concientizar sobre los rehenes y exigir que se ocupen de ellos, y también para ejercer presión para que los liberen. Pido a mi gobierno y a todos los dirigentes mundiales que nos ayuden. Queremos volver a ver con vida a nuestros padres”, indicó a Amnistía Internacional.

La situación de su madre es particularmente crítica dado que cuenta con lesiones en el cerebro y la columna y se encuentra bajo tratamiento. “Si mi madre no consigue los medicamentos que necesita para su enfermedad, tememos que nos sobreviva, no tenemos tiempo”, agregó.

La dificultad para acceder a medicinas no es exclusiva de quienes se encuentran bajo cautiverio de Hamas. Desde que se desató el ataque armado, las autoridades israelíes decidieron intensificar el bloqueo sobre la Franja de Gaza que agudiza la crisis humanitaria en la zona de conflicto. Las restricciones impuestas ─que ya llevan 16 años en vigencia─ contribuyen a la falta de medicamentos, combustible y otros bienes de consumo esencial como lo es el agua.

Estas no son las únicas medidas que tomó Israel en el último mes como respuesta al ataque del grupo armado islamita. Los recientes bombardeos sobre territorio palestino ya se han cobrado la vida de alrededor de 10.000 ciudadanos de este pueblo, de los cuales 4.200 son menores de edad. También resultaron secuestrados más de 2.000 palestinos en Cisjordania que fueron calificados por el gobierno israelí como “presos de seguridad” y muchos de los cuales han sido sometido a tratos crueles durante su cautiverio.

Hamas también coaccionó a sus propios rehenes. La semana pasada, las Brigadas Al Qassam, brazo armado del grupo terrorista, publicaron un video en el que tres prisioneros son obligados a hablarle a cámara al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien autorizó una ofensiva terrestre para enfrentar a Hamas. “El derecho internacional prohíbe la toma de rehenes y el secuestro de civiles, que son crímenes de guerra. Los rehenes deben recibir un rato humano y con arreglo al derecho internacional, no ser exhibidos en videos en Internet, ni coaccionados para hacer declaraciones”, denunció la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnes Callamard, quien condenó la utilización de las personas cautivas como instrumento de extorsión y negociación en vistas de objetivos políticos.

ACM

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