26 años después el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) da el último paso para su firma. Las nuevas salvaguardias y el adelanto de dinero para la agricultura en el próximo presupuesto plurianual de la UE han conseguido convencer a Italia para que inclinara la balanza por el sí.
En los pasillos de las instituciones europeas se asume que el acuerdo va más allá de su dimensión económica. Es la respuesta de la UE a una política exterior de Donald Trump que se salta los consensos y el derecho internacional, justo en un momento en el que el presidente de EEUU está acelerando su versión de la doctrina Monroe, con la intervención militar en Venezuela o las amenazas a otro países como Colombia o México.
Se espera que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, viaje la semana que viene a Paraguay para firmar un acuerdo que creará la mayor área de libre comercio del mundo con 780 millones de ciudadanos. Desde las instituciones europeas se ha vendido el tratado como muy favorable para la economía de la UE, ya que se dará un impulso a la industria europea porque se va a potenciar las ventas de maquinaria y vehículos. Los cálculos de la Comisión señalan que las empresas europeas incrementarán las exportaciones en 84.000 millones de euros, incluido productos agrarios como el vino o el queso.
Aunque el acuerdo no ha contado con el beneplácito de países como Francia, Irlanda, Polonia o Hungría, se ha logrado convencer a Italia para alcanzar el respaldo de al menos 15 de los 27 estados miembros de la UE, que representan el 65% de la población de la UE. Tanto España como Alemania o los países nórdicos han respaldado este acuerdo comercial.
En el caso de Francia, su oposición responde más a los problemas de política interna del Emmanuele Macron, ya que las últimas propuestas de revisión del tratado convencían a la delegación francesa. La ultraderecha en Francia está utilizando el acuerdo comercial como una arma política contra Macron.
Más dinero y salvaguardias para los agricultores europeos
El desbloqueo ha sido posible tras las concesiones de la Comisión Europea. Ursula Von der Leyen propuso a los ministros de Agricultura de la UE este miércoles el adelanto de hasta 45.000 millones de ayudas previstas en el próximo presupuesto de la Política Agraria Común.
Además, se han ampliado las salvaguardias para proteger a los agricultores europeos. Fuentes diplomáticas han señalado que se confirma “el mecanismo de salvaguardia bilateral, que prevé disposiciones que permiten a la UE suspender temporalmente las preferencias arancelarias sobre las importaciones de ciertos productos agrícolas en caso de perturbación del mercado de la UE” con un promedio de tres años.
Fuentes de la presidencia rotatoria de Chipre han explicado que también se ha acordado “reducir el umbral para iniciar investigaciones sobre productos agrícolas sensibles del 8% al 5%”.
A pesar del incremento de las salvaguardias y la flexibilización del presupuesto europeo, los agricultores españoles no están de acuerdo con la firma del acuerdo comercial con Mercosur. Desde hace meses, tanto en España como en el resto de Europa se han vivido protestas de los agricultores con el argumento de que los productos latinoamericanos inundarán el mercado europeo.