El socialista Costa ganó en Portugal y tiene opciones de mayoría absoluta

Antonio Costa durante un acto de campaña

Víctor Honorato / Javier Biosca Azcoiti

Lisboa / Madrid/ elDiario.es —

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El Partido Socialista (PS) ganó las elecciones en Portugal. Con más del 95% escrutado, los socialistas obtienen el 41,8% de los votos, seguidos del conservador Partido Social Demócrata (PSD), con un 28,6%. El partido de extrema derecha Chega se convierte en la tercera fuerza política con el 7,1%, seguido de la alianza entre comunistas y verdes (4,1%) y el Bloco de Esquerda (4,2%) e Iniciativa Liberal 4,4%.

Según los sondeos a pie de urna elaborados por el Centro de Estudios y Encuestas de Opinión (CESOP) de la Universidad Católica para RTP, la televisión pública lusa, el PS obtendría entre 102 y 116 escaños, justo la cifra que marca la mayoría absoluta en un Parlamento de 230 diputados. Si no llega a esta cifra, tendrá que negociar con otras fuerzas para gobernar. La participación aumentó por primera vez desde 2005.

El PSD obtendría entre 84 y 94 representantes y la horquilla de Chega está entre siete y 13 diputados. El Bloco Esquerda conseguiría entre tres y siete, igual que la alianza de comunistas y verdes. Iniciativa Liberal sacaría entre cinco y nueve representantes y el conservador CDS podría quedarse fuera del Parlamento. Tras conocer las proyecciones, los militantes del PS que siguieron el recuento desde el Hotel Altis en Lisboa celebraron con gritos de “victoria”.

“Lo positivo es que Chega será tercera fuerza política y el resultado menos positivo es que António Costa aparentemente podrá renovar como primer ministro y seguir gobernando”, afirmó André Ventura, líder del partido de extrema derecha.

Catarina Martins, líder del Bloco de Esquerda reconoció que el resultado es “malo” y culpó al primer ministro de “crear una crisis artificial para lograr una mayoría absoluta”. “El voto útil penalizó a los partidos de izquierdas”, añadió.

En las elecciones de 2019, el PS ganó las elecciones con el 36,34% de los votos y 108 escaños, seguido del conservador Partido Social Demócrata (PSD) con un 27,76% y 79 diputados. El Bloco de Esquerda quedó en tercer lugar con el 6,3% (19), seguido de la alianza ente el Partido Comunista y los Verdes, que consiguió el 6,3% y 12 escaños. El conservador CDS-PP consiguió cinco diputados e Iniciativa liberal, uno. El partido ultra Chega solo entró con un representante al Parlamento.

De confirmarse, estos resultados dejarían un panorama abierto y en el que el juego de acuerdos y negociaciones puede determinar la composición y la duración del próximo Gobierno de Portugal. Según el artículo 187 de la Constitución, es el presidente, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, el que nombra al primer ministro una vez “escuchados los partidos representados en la Asamblea de la república y teniendo en cuenta los resultados electorales”.

Desde la caída de la dictadura y el regreso de la democracia, solo cinco de 15 primeros ministros lograron llegar al final de su mandato. En 2015 la izquierda portuguesa rompió una barrera histórica al llegar a un acuerdo que permitió al Partido Socialista (PS) gobernar en minoría con el apoyo del Partico Comunista Portugués (PCP) y el Bloco de Esquerda pese a no haber ganado las elecciones. Entonces el presidente nombró primer ministro al ganador, el conservador Pedro Passos Coelho, pero solo duró 27 días en el cargo.

Aquello fue apodado despectivamente como 'jerigonza' (trabajo hecho sin técnica ni cuidado), pero terminó sirviendo de ejemplo para otras fuerzas progresistas europeas y fue uno de los pocos gobiernos de Portugal que logró terminar la legislatura sin tener mayoría absoluta. En 2019 el PS ganó las elecciones sin llegar a la mayoría absoluta. La jerigonza no se repitió, pero sus antiguos socios le permitieron gobernar hasta que el pasado mes de octubre se rompió el bloque progresista.

Estas elecciones anticipadas se convocaron en noviembre tras la ruptura del bloque de izquierdas en la votación de los presupuestos generales, de especial importancia este año por la llegada de los fondos europeos Next Generation. Durante la campaña, el primer ministro António Costa apostó por una estrategia maximalista pidiendo una mayoría para el Partido Socialista y evitando pronunciarse sobre posibles acuerdos.

“No deberíamos decir eso [que la jerigonza haya muerto para siempre]. Lo que dije el otro día es que tal vez algún día haya condiciones para que vuelva a haber entendimientos con el PCP y el Bloco, pero de momento no las hay. Si las hubiera, no habrían rechazado los presupuestos. Cuando lo hicieron, sabían que el presidente convocaría elecciones”, dijo Costa durante la campaña.

Votación en pandemia

La jornada transcurrió con normalidad. En una hábil maniobra negociadora, el presidente de una mesa de Faro, en el Algarve, desactivó la incidencia más grave que durante la mañana deparó la jornada electoral. Una votante, no particularmente joven, se había plantado en la puerta del colegio sin mascarilla e insistía en ejercer su derecho constitucional al sufragio activo. El resto amenazaba con marcharse si se la dejaba pasar. Antes de llamar a la policía, se optó por las consultas: tras unos minutos, la mesa electoral resolvió que la mujer se asomase a una de las ventanas laterales del edificio para depositar la papeleta de refilón. La CNN Portugal captó las imágenes del suceso, presentado con el título de ‘breaking news’.

El incidente fue prácticamente el único momento de algo parecido a la tensión durante la mañana electoral y el aumento de la participación muestra que el miedo al coronavirus no dejó a los portugueses en casa. Más de 800.000 electores, según el diario Público, están aislados en casa y solo podían ir a votar hacia el final de la jornada, entre las 18 y las 19 horas. El tiempo, casi primaveral, ayudó en Lisboa, que conforma la circunscripción electoral más grande del país, de donde saldrán 48 de los 230 diputados de la Asamblea Legislativa.

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