Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La transición empieza el 9 de julio

Starmer renuncia como primer ministro del Reino Unido en medio del descontento por el declive del país desde el Brexit

El primer ministro, Keir Starmer, durante su discurso de dimisión este lunes en Downing Street, Londres.

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —

0

El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, anunció este lunes su renuncia en medio del descontento ciudadano por el declive del país cuando se cumplen diez años del referéndum del Brexit. Su mayoría absoluta en el Parlamento sigue intacta y ni él ni su partido sufrieron escándalos notables, pero el Reino Unido sigue atrapado en el descontento por la economía, la inmigración y los baches en las calles. Su sucesor será el séptimo primer ministro desde 2016.

“La pregunta que mi partido está haciéndose ahora es si soy el mejor para llevarnos hasta las próximas elecciones generales. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario, y acepto su respuesta con buena disposición. Cada decisión que he tomado ha ido de poner al país que amo primero. Por eso dimito como líder del Partido Laborista”, dijo Starmer delante del número 10 de Downing Street. Mientras hablaba, se escuchaba el himno europeo, el Himno de la Alegría de la Novena Sinfonía de Beethoven, por una protesta en la calle contra el Brexit.

El primer ministro ya le comunicó al rey Carlos III su dimisión este lunes y se quedará en el puesto mientras el Partido Laborista elija a su sucesor. El proceso para sustituirlo empezará el 9 de julio, según anunció Starmer en tono pausado. Insistió en que hará todo lo posible para que la transición sea fácil y apoyará en todo lo que pueda a sucesor. Se emocionó al final, al mencionar a su esposa y a sus hijos.

Starmer llevaba semanas insistiendo en que no abandonaría lo que consideraba su deber público y alertando del peligro de caer en la inestabilidad del Partido Conservador, que pasó por cinco primeros ministros en ocho años. Pero más de 100 diputados y varios ministros han pedido un recambio desde el derrumbe laborista en las elecciones locales del 7 de mayo. El favorito para sustituirle es su colega de partido Andy Burnham, hasta ahora alcalde de Manchester y que ganó la semana pasada el escaño al que se presentó con el propósito de retar a Starmer en unas primarias. Sólo los diputados pueden ser candidatos a líder del partido. 

El ritmo del relevo de Starmer dependerá ahora de si hay más candidatos o no para sustituirle. Si Wes Streeting, el exministro de Sanidad, se presenta, habrá unas primarias que requieren una votación de los parlamentarios y después de los afiliados del partido en un proceso que se puede alargar todo el verano. Si Burnham es el único candidato, puede ser primer ministro a mediados de julio. Si hay más aspirantes, se espera que haya nuevo primer ministro para septiembre.

El actual primer ministro es tan impopular como Boris Johnson, obligado a dimitir por las fiestas en Downing Street durante la pandemia en 2022, o Rishi Sunak, que perdió las elecciones de 2024 con el peor resultado de la historia del partido (la premier más impopular sigue siendo Liz Truss). Como líder del Partido Laborista, Starmer ha batido en algunas encuestas al más impopular hasta ahora, Jeremy Corbyn. La mayoría de los ciudadanos, incluyendo los votantes laboristas, querían que Starmer se retirara y esto se ha agudizado ante el ascenso de la extrema derecha en las elecciones locales de mayo. 

La confianza en los líderes políticos en el Reino Unido ha bajado de manera constante este siglo, pero se ha despeñado desde el Brexit, como muestran los datos de la encuestadora Ipsos desde 1977.

Agenda muy parecida

La diferencia entre Starmer y Burnham es más de estilo que de sustancia, en particular por el don de gentes del que hablan quienes han tratado con el exalcalde de Manchester, que ganó por más de 20 puntos a su contrincante de la ascendente extrema derecha en el norte de Inglaterra.

Más allá del énfasis, Starmer y Burnham tienen, en realidad, una agenda parecida. Ambos están a favor de la nacionalización de servicios públicos privatizados: Starmer ya ha empezado con las compañías ferroviarias, y su Gobierno está interviniendo en las desastrosas empresas de gestión del agua y ha creado una nueva compañía pública energética. Burnham también habla de más intervenciones en el mercado de la vivienda. Sus propuestas para limitar la inmigración de cualquier tipo son casi idénticas.

Ambos, que eran aliados la década pasada contra Corbyn, hicieron campaña activa contra el Brexit y están ahora a favor de que el Reino Unido se acerque a la UE lo máximo posible e incluso se vuelva a incorporar algún día. En política internacional, Starmer intentó acercarse sin éxito al presidente Donald Trump para mantener una relación mínima de trabajo, pero Trump no ha dejado de atacar al primer ministro británico por negarse a participar en la guerra contra Irán. Burnham apoyó a Starmer en esta decisión.

Starmer, de 63 años, es mayor que Burnham, de 56, y tuvo una infancia y adolescencia más duras en una familia de clase trabajadora y marcada por la enfermedad de su madre y los problemas de su hermano. Ambos estuvieron entre los primeros de su casa en ir a la Universidad, uno en Oxford, el otro en Cambridge, pero tomaron caminos diferentes. Starmer optó por las leyes y una carrera como abogado de derechos humanos especializado en legislación europea que le llevó a ser jefe de la Fiscalía. Burnham, por la literatura y, antes que Starmer, por la política. 

Sunak, que fue un ministro exitoso y estrella del partido hasta que le tocó ser primer ministro, ofrecía este domingo un consejo a Burnham para evitar “las noches oscuras... preguntándote si el problema eres tú o, dadas las circunstancias, el cargo es simplemente imposible” . En un artículo en el Sunday Times, escribe: “No bastará simplemente con ser un comunicador mejor. Si Burnham quiere romper la tendencia, tendrá que tener claro no solo que quiere el cargo, sino por qué lo quiere y qué pretende hacer con él”.

Etiquetas
stats