La guerra en Medio Oriente

Trump aumenta la tensión en el estrecho de Ormuz y pone en riesgo el frágil alto el fuego con un bloqueo naval

Juan Gabriel García

Nueva York —

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Después de que las conversaciones de paz en Islamabad del fin de semana encallaran, flotaba en el aire una pregunta: ¿suponía esto el fin de las mediaciones entre EE.UU. e Irán? Ahora, el anuncio de Donald Trump del bloqueo en el estrecho de Ormuz hace peligrar el frágil alto el fuego y vuelve a elevar el riesgo en una de las principales arterias del mercado energético global. Pasadas las 10:00 hora local, en el momento en que la operación entraba en vigor, Trump amenazó con “eliminar” cualquier nave iraní que intente superar el cerco del Ejército estadounidense. Teherán, entretanto, tachó la medida de “piratería” y amenazó con tomar represalias contra los puertos de sus vecinos del Golfo.

“Si alguno de estos barcos se acerca a nuestro bloqueo, será inmediatamente eliminado, utilizando el mismo sistema de eliminación que usamos contra los traficantes de drogas en barcos en el mar. Es rápido y brutal”, advirtió el republicano, en alusión a las ejecuciones extrajudiciales en el mar Caribe contra las supuestas narcolanchas. En su publicación, el presidente estadounidense también aseguró que EE.UU. destruyó prácticamente la totalidad de la marina de guerra de Irán.

La agencia de operaciones comerciales marítimas de Reino Unido había avisado, minutos antes del mensaje presidencial, de que el bloqueo era efectivo. El Ejército de EE.UU. envió un aviso a los marineros advirtiendo que el bloqueo al este del estrecho se aplicará a todo el tráfico marítimo, independientemente de la bandera, según adelantó Reuters, que tuvo acceso al mismo. “Cualquier embarcación que entre o salga de la zona bloqueada sin autorización está sujeta a interceptación, desvío y captura”, indica la nota del Comando Central de Estados Unidos. “El bloqueo no impedirá el tránsito de buques neutrales a través del estrecho de Ormuz hacia o desde destinos no iraníes”. La marina de EE.UU. confirmó a medios estadounidenses que el cordón militar había entrado en vigor. Hasta el momento, no se hizo público ningún incidente –un par de buques dieron la vuelta después de aproximarse al estrecho–.

Reabrir un estrecho cerrándolo

Washington intenta ahora cerrar el paso en Ormuz, interrumpido por Teherán en represalia por la guerra, cuando hace apenas una semana aseguraba que trabajaría “estrechamente” con Irán para restablecer la normalidad en el tránsito marítimo.

Existe confusión sobre si una solución diplomática está a la vista o si, por el contrario, es muy incierta. Horas después de recurrir de nuevo a las amenazas para decir que eliminaría cualquier embarcación iraní, Trump afirmó durante una comparecencia desde la Casa Blanca que los ayatolás habían vuelto a contactar con él para retomar las negociaciones. “Nos llamaron esta mañana las personas adecuadas, las personas pertinentes, y quieren llegar a un acuerdo. Les gustaría llegar a un acuerdo”, aseguró el magnate. Lo cierto es que la mediación nunca concluyó de forma oficial, a pesar de que el domingo EE.UU. abandonara Islamabad sin un entendimiento.

La afirmación de Trump incluso resulta contradictoria con las palabras del vicepresidente JD Vance, quien lideró la parte estadounidense en la mesa de negociaciones. Según expuso la madrugada del domingo, la delegación estadounidense volvía a Washington tras haber dejado a los iraníes su “mejor última oferta”. Vance daba a entender que la pelota ahora estaba en su tejado. Irán, por su parte, dice que estuvo a “un paso” de un acuerdo con EE.UU. en Pakistán. “Nos topamos con maximalismo y un bloqueo”, escribió en X el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, uno de los integrantes de la delegación persa en Islamabad.

El programa nuclear, foco de discordia

Una vez más, el Gobierno estadounidense insiste en que la brecha con los iraníes se produce por el programa nuclear. Aunque, según trasladaban fuentes diplomáticas a los medios estatales iraníes, la manzana de la discordia en las conversaciones de paz había sido Ormuz. Los iraníes, que gracias a la guerra constataron el daño global que pueden infligir con el estrecho, quieren el control total. EE.UU. pedía reabrir Ormuz como condición inicial para negociar, pero tampoco tiene interés en dejarlo en manos de un país enemigo.

Irán continúa enrocado en su posición de resistencia y guerra de desgaste. Después de que el domingo el presidente estadounidense expresara su intención de obstruir el paso marítimo para dañar económicamente a los ayatolás, Teherán advirtió de que ningún puerto del golfo Pérsico será seguro si intenta frenar sus naves. 

Un portavoz militar iraní dijo que las “restricciones” estadounidense a los buques en aguas internacionales son ilegales y “equivalen a piratería”. El portavoz aseguró que Irán implementará un “mecanismo permanente” para controlar el estrecho de Ormuz y añadió que los puertos del Golfo deben ser accesibles para todos o para ninguno, y que ningún puerto del golfo Pérsico ni del golfo de Omán permanecerá seguro si los puertos iraníes están en peligro. La Guardia Revolucionaria de Irán advirtió en la madrugada del lunes, por su parte, de que cualquier buque militar que se acercase al estrecho de Ormuz estaría violando el alto el fuego.

Los expertos señalaron que un bloqueo naval estadounidense a Irán es una operación militar de gran envergadura que podría provocar nuevas represalias por parte de Teherán y ejercer una gran presión sobre una tregua ya de por sí frágil. Aún se desconocen detalles básicos, como cuántos buques de guerra lo van a ejecutar.

Pakistán insiste en la negociación

No se sabe cuál puede ser el desenlace si, efectivamente, una nave iraní intenta cruzar el cerco estadounidense. A pesar de la escalada verbal entre ambos actores, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, aseguró el lunes que la tregua mediada por su país seguía en vigor en declaraciones televisadas durante una reunión de su Gabinete. “El alto el fuego sigue vigente y, mientras les hablo, se están realizando esfuerzos para resolver los problemas pendientes”, señaló el mandatario, que recordó que las mediaciones de paz requieren tiempo.

La Casa Blanca quiere ahora menoscabar la economía iraní, aunque la suspensión de sanciones por parte del Tesoro al petróleo persa —decretada el 20 marzo para el crudo que estuviera ya en el mar— seguirá en vigor hasta el 19 de abril. Todo ello en un intento fútil de contener los mercados: el precio del barril de Brent sigue disparado, con máximos históricos que superan los 100 dólares el barril. El lunes volvió a situarse en torno a los 103 dólares.

De hecho, Washington no solo alivió sanciones a Irán, sino que también hizo lo mismo con el petróleo ruso. Algo que, tal como indicaba un análisis del Atlantic Council, un think tank estadounidense, solo benefició a rusos e iraníes. “Hasta ahora, la entrada temporal de petróleo ruso e iraní no logró compensar estas presiones”, expone el artículo. Por contra, Bloomberg estima que Rusia ya ganó unos 150 millones de dólares diarios en ingresos presupuestarios y que Irán podría estar facturando unos 139 millones de dólares al día. 

A pesar de que EE.UU. no dependa en gran medida del petróleo que circula por Ormuz —en torno el 20% del tráfico global—, no es ajeno a la globalización y al efecto dominó en los mercados. Antes de la tregua, el precio del galón de gasolina (3,78 litros) en EE.UU. ya había superado los cuatro dólares, cifra que no se veía desde el inicio de la guerra de Ucrania. Es por ello que reabrir el estrecho se había convertido en una de las prioridades de la Casa Blanca: de ahí que amenazase a Irán con destruir su civilización al completo y que después aceptase el alto el fuego de 15 días. 

La endeble tregua no restableció la normalidad del paso marítimo, por muchos mensajes Trump haya estado publicando en Truth Social. Antes del 28 de febrero —cuando Israel y EEUU bombardearon Teherán—, el tránsito diario era de unas 150 a 200 embarcaciones. En los seis días de tregua, a duras penas unas cuantas decenas de barcos cruzaron. Por lo que, a efectos prácticos, el estrecho nunca reabrió en su totalidad. 

La consultora Kpler, que hace seguimiento del tráfico marítimo, señaló que el tránsito había experimentado un leve repunte durante el fin de semana: 14 barcos el sábado y otros tantos el domingo, aunque los datos no son exactos porque algunos barcos pueden desconectar sus sistemas de localización, según matiza el New York Times. Al respecto, Trump volvió de nuevo a Truth Social para asegurar que “34 barcos” habían cruzado Ormuz el domingo. De ser cierta tal cifra, no llegaría ni al 25% del total diario que circulaba por el paso antes de la guerra. 

Los aliados se desmarcan del bloqueo

La evolución del conflicto y las medidas anunciadas sobre la marcha por el presidente estadounidense lo alejan paulatinamente de sus aliados de la OTAN. Algunos volvieron a desmarcarse este lunes del plan de bloquear el estrecho de Ormuz, una medida que probablemente enfurecerá de nuevo a Trump, capaz de enemistarse en los últimos días incluso con el pacifismo del papa León XIV.

Uno de los primeros en poner distancia fue Reino Unido. “No apoyamos el bloqueo”, declaró el primer ministro británico, Keir Starmer, a la BBC. “Mi decisión fue muy clara: sea cual sea la presión, y hubo una presión considerable, no nos dejaremos arrastrar a la guerra”, afirmó.

Francia aseguró que organizará una conferencia junto a Reino Unido y otros países para crear una misión multinacional que restablezca la navegación en el estrecho, según ha anunciado Emmanuel Macron. “Esta misión, estrictamente defensiva y distinta de las de los beligerantes [lo que deja al margen a EEUU, Israel e Irán] se desplegará en cuanto la situación lo permita”, ha declarado.

China pide “contención”

China, mientras tanto, llama a la calma. El gigante asiático, que es uno de los principales compradores de petróleo iraní, afirmó este lunes, a través de un portavoz de Exteriores, Guo Jiakun, que “mantener la seguridad, estabilidad y el flujo en el estrecho de Ormuz sirve a los intereses comunes de la comunidad internacional”, y que lo que procedería es que las partes beligerantes muestren “calma” y “contención”.

China está dispuesta a “seguir desempeñando un papel positivo y constructivo”, indicó el portavoz después de que Pekín apoyara la mediación de Pakistán para lograr el alto el fuego que ahora peligra.

Pekín insiste en la mesura pese a que una de las interpretaciones posibles del nuevo bloqueo estadounidense es precisamente presionar a Pekín, como cliente petrolero principal, para que convenza a Teherán de que detenga su propio estrangulamiento del estrecho, según plantea un informe del Soufan Center, un centro de estudios basado en EE.UU.

Algunos analistas también han advertido de que el bloqueo estadounidense podría llevar a los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, a interrumpir el tránsito por el estrecho de Bab el-Mandeb.