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BORCEGOS Y TACOS AGUJA
Narraciones
Carta a Leo Messi: cómo escribir lo que dijiste

Lionel Messi festejando el tercer gol de Julián Álvarez, a quien asistió en una maniobra para el recuerdo.

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Querido Leo. 

Me tomo el atrevimiento de escribirte. No sé si me vas a leer o a escuchar (si alguien te lee esta carta mientras estás en algún momento de descanso), pero me animo a hacerlo igual. Me siento habilitada por ser una de los 45 millones de argentinos que te seguimos y te alentamos, que se suman a 166,3 millones de bangladesíes (o tuve que googlear, no te creas que sabía que así se les dice a los habitantes de Bangladesh), más otros billones de personas que le dan la vuelta a este bendito y tan maltratado Planeta Tierra. Este Planeta que vos embellecés con tu juego y ahora, también, en este Mundial, con tus gestos y tus palabras. Como que te animaste.

Ya sabés: andan diciendo por ahí que te salió el Diego de adentro. Yo creo que te salió el Lío. Ya sé que vos preferís Leo (aparte, está el tema de la tilde, el acento en la “í”, que es una verdadera complicación). 

¡Uy, perdón! Mala mía, me olvidé de presentarme: soy una periodista y escritora obsesionada por las palabras y los signos de puntuación. Esas cosas tan chiquititas, tan insignificantes como las comas, los puntos, los signos de interrogación. Vos, que tenés algo tan concreto a que patearle. La de cuero, tan perfecta y redonda. Tan linda. Tan material. Y lo hacés con maestría, cálculo matemático y arte. 

Te decía: creo que te salió el Lío porque un poco de lío armaste. Pero lío lindo, sano, medido. Zarpado hasta ahí. Fueron tus orejas Topo Gigio para Van Gaal y esas dos frases que se viralizaron y quedaron para siempre. Y, Leo (ahora te nombro como hay que nombrarte: como vos lo decidís, tu identidad), a personas como yo nos parte la cabeza saber cómo escribir eso que vos dijiste. Nos pusiste en un verdadero brete. Y veo distintas formas de resolverlo, distintas grafías. Por ahí te parece una pavada; para mí es un asunto serio: ¿cómo representar desde la escritura lo que vos dijiste con tu voz segura?

Justo encontré estas dos frases de Borges que vienen la caso:

“Dentro de la comunidad del idioma (es decir, dentro de lo entendible: límite que está pared por medio de lo infinito y del que no podemos quejamos honestamente) el deber de cada uno es dar con su voz.”

“Pero la argentinidad debería ser mucho más que una supresión o que un espectáculo. Debería ser una vocación.” 

Los escribió hace más de noventa años en un texto que se llama “El idioma de los argentinos”. Justamente. Vos nos estás dando cátedra, Leo. Nos ponés en una encrucijada intelectual. Son tan argentino, además. Argentino y también internacional. Universal sos, Leo. Global.

Pero vamos al grano. Y como también soy editora, meto algunos subtítulos (ya que goles no puedo, ni sé cómo se siente el pasto debajo de los tapones).

Pequeño Messi ilustrado

Lo que vos dijiste está en este video. Lo escuché mil veces (yo y miles de millones más), y la primera pregunta cuando quise postearlo es: 

S o no s: esa es la cuestión (argenta)

Me puse a buscar y encontré este artículo: La letra S: dieta básica del santafesino, donde dice que en Santa Fe “se comen las eses” (una afirmación re argenta, muchas veces peyorativa), pero que en Rosario, como quieren parecerse a los porteños, no. Bueno, no estoy de acuerdo. Los rosarinos que conozco no usan la “s” final, lo mismo pasa en la provincia de Buenos Aires, en muchos puntos de CABA y en muchísimas provincias argentinas. Es una tontería burlarse de eso: la “s” final tiende a caer por economía del lenguaje y por cercanía con las consonantes que le siguen. Y solemos aspirarla, como si fuera una “h” no muda o una “jota” suave, también, dentro de una palabra: “mojca”, “ajco”, “rojca”.

Ya sé, Leo, que esto no te importa nada y tenés que jugar la final de un Mundial y yo vengo con estas tonterías de rata de biblioteca. Tal vez para que me quede alguna uña sin comer, tengo que decidir es si escribir: ¿Qué mirás?, ¿Qué mirá?, ¿Qué miráh? o ¿Qué miraj? (las dos últimas suenan medio raras, como en árabe o en hebreo. Descartadas, no llegaron ni a cuartos de final). Mientras pienso en el desempate entre las dos primeras, sigo. 

Coma y signo de interrogación

Muchos escribieron, por ejemplo en las remeras que son altares populares, o las tazas, o los mates (una venta que también se viralizó al toque): “¿Qué mirás bobo?” En redes ni que hablar que sacamos el signo de pregunta que abre: “Qué mirás bobo?” 

Yo prefiero abrir el signo aunque obvio que en wasap ya no lo hago, pero es como un símbolo de resistencia frente al avance del inglés, que es colonial (aguante Bangladesh). Pero el tema de la coma es así: en gramática (una materia aburrida, pesada, ya sé, a mí me encanta, pero no podría patear un corner): el adjetivo que usaste, bobo, en esa frase es un vocativo. Eso quiere decir que le estás hablando a alguien. En este caso a Wout Weghorst, el 19 de Países Bajos. Lo invocás. Y siempre el vocativo va separado del verbo con una coma. 

¿Qué mirá(s), bobo? Yo lo escribiría así, con ese paréntesis, porque la s que usaste es muy suave, muy rosarina, casi inexistente.

¿Y el apóstrofo? 

No sé si te gusta Ricky Martin (yo amo). ¿El tema que canta con Maluma, Vente Pa'Ca? Sería lo contrario de lo que vos le dijiste al bobo, ¿no? 

Ahí los dilemas son dos. El primero es dónde ubicar el apóstrofo, esa comita de arriba, que se usa para representar el idioma de los gauchos por ejemplo. En la canción de Ricky Martin la usan para separar “pa” de “ca”, dos apócopes (lo siento, así se llaman las palabras cuando se contraen, a veces para no repetir vocales, en este caso la a). Entonces, en lugar de decir “para allá”, como vos apocopaste (eso hiciste Leo, además de todos esos goles hermosos que metiste y las asistencias), no sabría si escribir “pa’llá” o “p’allá”. Wikilengua dice: 

“Es preferible que el apóstrofo se coloque en el punto donde se conserve mejor la integridad de las palabras: p’atrás mejor que pa’trás.”

Listo.

Pero hay otra cosa más, la última, te lo prometo. 

“Ll” o “y”

En 1959, un escritor argentino, Abelardo Castillo, escribió un cuento, “El marica”, sobre unos pibes que van a debutar todos juntos, como se hacía antes (por ahí me contó un pajarito que hasta no hace tanto se seguía haciendo), con una trabajadora sexual en un pueblo, San Pedro. Uno de ellos, César, es gay y le hacen bullying y el que narra es su amigo que lo defiende. César se escapa y el amigo le pregunta al marido de la trabajadora sexual, la “Gorda”, si lo vio, y el tipo dice (y Castillo escribe): “Agarró pa’ayá”. Por eso me agarró la duda de cómo escribir lo tuyo, Leo.

Salvo en algunas provincias argentinas donde hacen una diferencia entre la “ll” y la “y”, porteños y rosarinos, por ejemplo, también en Uruguay, pronunciamos igual “lloro” y “yo”. En una nota de la BBC dice que pronunciamos “shuvia” y “sho”. Muy marcado, como cuando querés que alguien se calle. por ejemplo si tus hijos están durmiendo, no querés que los despierten: “¡Shhhhhh!” Si cantáramos la de Luis Miguel, “No culpes a la noche”, diríamos“shuvia” y “plasha”.

Entonces sería: “Andá p’ashá”. Pero resulta medio raro así, tan fonético. Yo creo que iría con: “Andá p’allá”.

Aunque sos vos, Leo, el que eligió su nombre, quien tiene la última palabra.

Ya te aburrí lo suficiente así que me despido. Te deseo lo mejor para tu vida y la de tu familia, siempre. La rompiste este Mundial y la seguís rompiendo. Y para los que no creían en vos, ya sabés lo que diría el Diego desde ahí arriba.

Un abrazo

Gabriela Saidon

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