La extrema derecha alemana ante el espejo del poder: qué es la AfD y qué se juega el 6 de septiembre en Sajonia-Anhalt
El próximo 6 de septiembre, el estado alemán de Sajonia-Anhalt —gobernado por una coalición tripartita de conservadores (CDU), socialdemócratas (SPD) y liberales (FDP)-- celebrará elecciones locales. Las encuestas marcan un hito sin precedentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial: la formación de extrema derecha Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD) encabeza los sondeos con un 41,8% de los votos, aventajando ampliamente a la conservadora CDU (22,4%), La Izquierda (12,3%), los socialdemócratas del SPD (7,6%) y los Verdes (5,4%). A nivel nacional la AfD también lidera las encuestas, con 28% de la intención de voto. Sus 150 diputados hacen del partido la segunda bancada del parlamento federal (Bundestag).
Aunque Sajonia-Anhalt es un estado de modesto tamaño (poco más de 2 millones de habitantes), sus indicadores económicos y demográficos explican la temperatura política local. Con un PBI per cápita la mitad de la media nacional (38.000/76.000 euros), niveles de desempleo superior al promedio (8%/6,5% ), una baja natalidad y una histórica migración de jóvenes hacia el oeste, la región arrastra las secuelas no resueltas de la reunificación. Un triunfo del extremismo de derecha aquí no será un hecho aislado: podría sacudir los cimientos de Berlín y la Unión Europea.
¿Qué es la AfD y quiénes manejan sus hilos?
Nacida en 2013 de la mano de académicos y economistas ultraliberales contrarios a los rescates de la Eurozona, la AfD mutó con la crisis migratoria de 2015 hacia una plataforma etnonacionalista, islamófoba, autoritaria y antisistema.
Esa naturaleza heterogénea convive hoy bajo un frágil equilibrio dirigido por figuras con perfiles y prioridades contrapuestas:
- Alice Weidel (Copresidenta y cara visible): Doctora en Economía con pasado en Goldman Sachs, encarna el ala libertaria y pro-mercado. Su vida personal presenta una paradoja frente al ideario tradicional del partido: es abiertamente lesbiana y reside en Suiza junto a su pareja originaria de Sri Lanka, mientras abandera discursos de mano dura, anti-Unión Europea y deportaciones masivas.
- Tino Chrupalla (Copresidente): Antiguo obrero industrial criado en el este, representa la base popular de la ex-RDA. Defiende posiciones marcadamente prorrusas, aboga por el restablecimiento del gas de Moscú y actúa como puente entre el aparato y los sectores más radicales.
- Björn Höcke (líder en Turingia y referente ultra): Exprofesor de historia de escuela secundaria y líder de la facción más extremista (Der Flügel, “El Ala”), es la figura más controvertida del movimiento por sus discursos de tono nacionalista étnico y su revisionismo sobre el pasado nazi.
- Jean-Pascal Hohm (líder de las juventudes): Diseñador de medios y consultor. Es presidente nacional de la organización juvenil del partido, Generation Deutschland y diputado en el parlamento regional del estado de Brandeburgo. Se le vincula activamente con la “Nueva Derecha” y el movimiento etnonacionalista identitario, defendiendo públicamente los postulados de “remigración” y apoyando eventos de la escena musical radical de extrema derecha.
- Ulrich Siegmund (candidato principal para las elecciones de Sajonia-Anhalt): Licenciado en Administración de Empresas y Psicología Económica. Es diputado y copresidente del grupo parlamentario de la AfD en Sajonia-Anhalt. Su alto perfil en las redes sociales (especialmente TikTok) le valió ser considerado “el hombre más peligroso de Alemania”. Cobró relevancia internacional tras publicarse su participación en la polémica reunión ultraderechista de Potsdam a finales de 2023, en la que se debatieron planes de “remigración” masiva. Defiende posturas de desmantelamiento de agencias estatales, reducción de la radiodifusión pública y freno total a la inmigración.
En política exterior, el partido apoya oficialmente a Israel en el conflicto de Oriente Medio —utilizándolo como escudo frente a acusaciones de antisemitismo y como argumento contra la inmigración musulmana—, aunque convive con corrientes aislacionistas que rechazan cualquier intervención alemana en el extranjero.
Los cuatro escenarios tras el recuento electoral
Si los sondeos se materializan y las fuerzas menores no logran el 5% requerido para entrar al parlamento, el 40% de los votos bastará para rozar la mayoría absoluta. Ante este panorama, se abren cuatro vías institucionales:
1. Gobierno en solitario de la AfD
Con más de la mitad de los escaños, la AfD asumiría la jefatura de gobierno con Siegmund como Ministro Presidente, sin necesidad de buscar aliados. Esto le otorgaría vía libre para remodelar los planes de estudio escolares, recortar fondos para programas de diversidad, frenar la transición a renovables y reorientar las fuerzas de seguridad locales. Además, la AfD obtendría asientos en el Consejo Federal (Bundesrat), capacidad que utilizaría para entorpecer la legislación nacional en Berlín y tensionar las relaciones con la Unión Europea.
2. Pacto CDU-AfD y ruptura del “cordón sanitario”
Si a la AfD le faltan apoyos, la presión se desplazará hacia la centroderecha (CDU). La CDU se hallaría en una encrucijada histórica: como partido que ha gobernado Alemania durante 53 de los 77 años de la República Federal, siente la responsabilidad de dar estabilidad institucional. Sin embargo, aliarse u otorgar apoyo externo a la AfD rompería el “cordón sanitario” democrático, provocando una ruptura entre la dirección nacional en Berlín y las delegaciones del este, dispuestas a pactar con tal de conservar el poder.
3. “Supercoalición” multipartidista contra la AfD
Para frenar a la extrema derecha, el resto del arco político (conservadores, socialdemócratas, verdes e izquierda radical) podría intentar un gobierno de concentración. La convivencia entre programas económicos e ideológicos diametralmente opuestos llevaría casi con certeza a la parálisis administrativa. Este bloqueo alimentaría la retórica de la AfD, que se proclamaría como la única fuerza de oposición real frente a un “bloque del sistema”.
4. Gobierno en minoría y repetición electoral
Ante la negativa generalizada a negociar, el ejecutivo caería en un gobierno en minoría sin capacidad para aprobar presupuestos o leyes clave. La parálisis obligaría a convocar elecciones anticipadas en pocos meses, en un ambiente de mayor polarización.
Las contradicciones de gobernar y el impacto europeo
Si la AfD accede al poder, se enfrentará a sus propias fracturas internas. Aplicar el programa ultraliberal que promueve Weidel (reducción del gasto público y bajada de impuestos) chocaría de frente con las exigencias de su electorado obrero del este, respaldado por Chrupalla, que demanda un Estado social fuerte y proteccionista (aunque reservado a nacionales).
Más allá de sus tensiones domésticas, el resultado de Sajonia-Anhalt marcará la tendencia para las próximas citas electorales del año en estados clave como Berlín y Mecklemburgo-Antepomerania. Normalizar la presencia de la extrema derecha en el gobierno del motor económico de Europa debilitaría el liderazgo alemán en Bruselas, alentaría a los bloques euroescépticos y pondría a prueba la cohesión de la Unión Europea en materia migratoria y de transición energética. El 6 de septiembre no solo se vota un gobierno regional; se pone a prueba el consenso político de la Europa de posguerra.
Andrés H. Reggiani pertenece al Departamento de Estudios Históricos y Sociales de la Universidad Torcuato Di Tella
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