Los desafíos del nuevo papado

Un papa del Sur Global

Fortunato Mallimaci

8 de noviembre de 2026 12:15 h

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Llega un Papa católico a la Argentina. Y viene por decisión propia como Jefe del Estado del Vaticano, como líder carismático del mundo católico y sucediendo en el cargo a Francisco, el papa argentino. Y al mismo tiempo, en una tradición milenaria de tradiciones y reformas, de continuidades y rupturas, mostrará su manera de realizar los cambios que cree conveniente para responder —ya no solo desde Europa sino desde las “periferias existenciales” en lo que denomina en el mundo católico “los actuales signos de los tiempos” en la historia contemporánea.

Como lo hemos dicho en otros escritos, la presencia del papa en un país es un acontecimiento al mismo tiempo social, político, económico, simbólico, mediático, sagrado, espiritual, religioso y de efervescencia masiva. Ahora se suma el tecnológico por el conflicto de la regulación de las IA donde varios de sus dueños manifiestan públicamente creencias religiosas. Quiénes, dónde, cuándo y cómo será vivido, aprovechado, interpretado y comprendido, será cuestión de semanas, meses y años. Regular los tiempos, memorias e imaginarios históricos de largo plazo sigo siendo una gran disputa por la hegemonía.

El sucesor de León XIII

Su nombre León es también todo un signo de aquello por donde desea caminar. Hubo un León XIII a finde del siglo XIX que buscó responder al avance de un capitalismo proveniente de la revolución industrial proponiendo “remedios sociales y espirituales”. En 1891 escribe sobre “sobre el estado actual de los obreros” y recuerda que “la intervención de la Iglesia propone la solución mediante una reforma social” y que se “debe aceptar el principio de desigualdad humana”. Propone una “respuesta católica” de conciliación de clases, de creación de “sindicatos católicos” y de “protección del Estado a estas asociaciones” para obtener “un salario justo”. Se enfrenta con los nacientes movimientos internacionales de los mundos anarquistas, socialistas y comunistas que planteaban —en su mayoría— el enfrentamiento con ese Estado capitalista y con la institución católica y sus doctrinas religiosas a la cuales consideraban aliada al capital. Al mismo tiempo León XIII, continuando a su antecesor Pio IX, enfrentaba también fuertemente desde el Syllabus al “progreso, el liberalismo y la civilización moderna”. El nuevo papa se llama León XIV para hacer memoria de León XIII. Se encuentra ahora frente a un capitalismo de plataformas fruto de las revoluciones digitales y un naciente movimiento internacional movilizado de extremas derechas (liberales y/o nacionalistas) de ajuste sin fin, de eliminación de derechos, de individualismos crueles, de guerras de exterminios y de exaltación de un Dios guerrero en el espacio público y de mercados sacralizados.

Como todo acontecimiento social, su visita a la Argentina debe leerse en clave histórica, social, política, de género, cultural y por qué no, religiosa. Al fin y al cabo, nuestra modernidad argentina, une más que separa esas dimensiones. Claro está, hay actores y grupos de poder que buscarán que la presencia de León XIV solo se ocupe de una o de tal otra dimensión. O por el contrario que solo se manifieste en una sola y que “no invada” a las otras. Ya hay grandes medios y grupos económicos que piden que el aborto y la eutanasia sean los temas dominantes en la agenda papal.

Una vez más, la disputa por el sentido de la acción en el espacio público y familiar será central.

Los papas que visitaron Argentina

A no olvidar que hace casi 100 años el gobierno radical a cargo del Estado argentino expulsó al embajador del Vaticano por negarse la Curia Romana a aceptar a un obispo de su agrado para ocupar la ciudad de Buenos Aires. Repite lo realizado por el Partido Autonomista Nacional en 1984 con su liberalismo integral de estatizar los espacios de la vida cotidiana monopolizados por la institución católica: Registro civil al nacer, escuela pública para los conocimientos mínimos, registro civil para el casamiento y cementerio público al morir. Protesta el nuncio apostólico y es expulsado el mismo año.

En 1934 un secretario del Estado del Vaticano, luego Papa Pio XII, estuvo presente en el Monumento a los Españoles de la ciudad de Buenos Aires para un nuevo Congreso Eucarístico Internacional. Allí se construye la primera manifestación masiva en las calles de dicha ciudad de un mundo católico integralista (anticomunista y antiliberal) que socializa e integra a millones de ciudadanos (nativos y migrantes) desde un catolicismo de argentinidad con influencia italiana en sus cuadros dirigentes, en especial sus cardenales. Penetrar el Estado es otro de sus mitos movilizadores. A partir de esos acontecimientos se intensifica el vínculo con Roma y se fortalece la actual estructura eclesiástica especialmente con los nombramientos episcopales efectuados por las dictaduras militares. El catolicismo tercermundista irrumpe con intensidad, motivación y movilización desde una opción por el pueblo y los pobres en todo el país. Sufrirá una gran represión católica y militar. Su memoria junto a los 30.000 detenidos desaparecidos sigue presente.

En 1982 llega por primera vez a la Argentina un papa (por unas pocas horas) proveniente de Londres. Argentina está en guerra contra Gran Bretaña. Juan Pablo II busca mediar y detener la guerra iniciada por la dictadura cívico-militar y religiosa en Malvinas. No tiene éxito.

Regresará en 1987 con una amplia visita por todo el país durante varios días. Su papado se caracterizará —entre otras dimensiones— por sus múltiples viajes y su búsqueda de rehacer una “verdadera” identidad católica integral perdida por “el relativismo moderno”, el “secularismo” y el “hedonismo”. El 8 de abril de 1987, durante su paso por Córdoba, el Papa defendió la indisolubilidad del matrimonio hasta la muerte. El discurso antidivorcio lo acompañará por todo el país. En la avenida 9 de julio celebra la misa final. Reúne a millones de personas, entre ellos miles y miles de jóvenes en el Segundo Congreso Mundial de la Juventud, el primero fuera de Roma. El gobierno radical del presidente Alfonsin inaugura nuevas esperanzas democráticas y mantiene una postura de autonomía frente al viaje del Papa. Esto no impide que en las marchas católicas se cante contra la llamada “sinagoga radical”. Recordemos que a los pocos meses de la visita, el 3 de junio de 1987, el Congreso aprobó la Ley N.º 23.515 de divorcio vincular en la Argentina con una fuerte oposición de la dirigencia católica.

En el 2013, fruto de una renuncia sin antecedentes en la historia eclesiástica de los últimos siglos, el Papa alemán Benedicto XVI abandona su cargo y sigue viviendo en el Vaticano. Para sorpresa del mundo entero, un latinoamericano, un argentino, es elegido por primera vez en ese cargo. Lo ejercerá hasta su muerte en 2025. Francisco decidió no volver a su país natal. El papa polaco y el papa alemán regresaron de visita a sus países a los pocos meses de ser elegidos. Por eso este viaje a Uruguay y Argentina lleva indudablemente al Perú, su país de opción, inserción y reconocimiento de toda una región y un pueblo.

La Argentina a la que llega León XIV

Hoy el Papa llega a la Argentina con su sociedad agobiada, con profundo malestar espiritual y material, de individuaciones extremas y bajoneada en sus expectativas. Al mismo tiempo crece una estructura social empobrecida y un Estado que hace oídos sordos a reclamos de la gran mayoría de la población. Al mismo tiempo pequeños grupos económicos y financieros locales y globales se enriquecen con la cercanía al Estado.

Recordemos también que la estructura religiosa y de creencias también se ha transformado. Como lo muestran nuestras encuestas científicas de 2008 y 2019 el mundo católico paso del 76 al 62% de la población, el sin adscripción religiosa del 11 al 19% y el evangélico del 9 al 15%. Al igual que los censos, habrá que esperar nuestra tercera encuesta para el 2029 para investigar los movimientos de las creencias y adscripciones.

León XIV se encontrará también con una amplia mayoría de la población (casi el 60%) “que cree por su propia cuenta” al mismo tiempo que la institución católica es la más creíble de la sociedad, luego del mundo universitario. Se manifiestan catolicismos cuya legitimidad social, cultural y estatal se construye más a partir de su intervención en la vida colectiva que de sus prácticas cultuales.

Temas de la continuidad con Francisco

El papado de León XIV tiene numerosas continuidades con su antecesor. Sus acciones y decisiones son las de fortalecer una impronta más cercana a las víctimas, a los descartables, a las diversas religiones, a los movimientos sociales… El lema que toda persona tiene derechos pues es amada por el Dios de las diferentes religiones históricas, el recordar el destino universal de los bienes y la fraternidad universal se transforman en mitos e imaginarios movilizadores que deslegitiman, incomodan y molestan a hegemonías supremacistas y a poderes financieros y militares que destruyen la casa común en beneficio propio.

A esto el nuevo papa León suma su incansable denuncia a las guerras y a sus maquinarias tecnológicas como expresión de los nuevos colonialismos. Describe en su nueva encíclica Magnifica humanitas (MH) los “discernimientos comunitarios” centrales que históricamente se han creado desde la enseñanza social en la institución católica en los últimos siglos. Ellos son: “La dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la casa común, la paz” (MH14) y agregara que para “leer los ´nuevos asuntos´ (…) para custodiar a la persona humana en el tiempo de la Inteligencia artificial (IA) (…) debemos volver a reflexionar sobre la subsidiariedad y la justicia social.” (MH46)

Denuncia los presupuestos culturales “que interpretan el progreso como una superación del ser humano y que podemos clasificar con los nombres de transhumanismo y posthumanismo (…con su) centralidad de la técnica y el sueño de superar los límites de la condición humana” (MH 116). Y agrega: “Si el ser humano es tratado como materia para ser perfeccionada o superada, entonces se vuelve más fácil aceptar que algunos sean considerados menos útiles, menos deseables, menos dignos”.

En nuestro país, el elogio a la crueldad que incluye el no ocuparse de enfermos, de discapacitados, de ancianos, de los sin trabajos forma parte de un imaginario de aquello que León XIV denuncia como “pensar en los sacrificios necesarios y hacer pagar a los más vulnerables el precio de una presunta optimización de la especie. Por ello es necesario distinguir con claridad: una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional, otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecie el límite y promete una ´salvación´ puramente técnica.”

Recuerda también la importancia de la memoria historia al mencionar los mártires de la fraternidad y de la justicia y pone como referencia a alguien de nuestro país, como es el obispo Angelelli, asesinado por la dictadura cívico-militar y religiosa en 1976, ocultado y negado por décadas por sus colegas de la Conferencia Episcopal diciendo que había sido un “accidente”. Suma a “los mártires de lo cotidiano” que curan educan, acompañan y consuelan a los ancianos y excluidos. (MH 125)

Luego de recordar que “quienes controlan las plataformas digitales y los medios de comunicación tienen una notable capacidad para influir en el imaginario colectivo y presentar como deseable UNA determinada visión de la realidad” ; que “dentro de cada país como entre las distintas regiones del mundo persisten fuertes desigualdades en el acceso a la educación básica y a los estudios superiores” ; que “el Estado debe invertir los recursos necesarios para una educación de calidad para todos” como para que “haya acceso al trabajo para todos como prioridad de las políticas públicas” resume exigiendo “que una sociedad justa exige un Estado presente (…) sobretodo (…) para favorecer a los más vulnerables.” (MH 160)

Por todo esto, “el colonialismo muestra en la realidad un rostro inédito. No solo domina los cuerpos sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable (…) Estas son las nuevas ´tierras raras´ del poder. Hay que transformar el conocimiento compartido en bien común, no en herramienta de dominio, De lo contrario, la era digital no será poscolonial, sino colonial bajo otra forma”. (MH178)

Y da un paso más, escandalizando en su propio mundo católico como en el de los “expertos” y “notables” en relaciones internacionales: “hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’ , invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra” (MH192). Sus propuestas de desarme, de paz desarmada y desarmante son constantes y contundentes. Como parte de las comunidades religiosas que se reconocen en San Agustín hace suyas esas plegarias históricas por la paz que desde muy joven impulsaron su vida en el espacio público. Por eso afirma“ no hay lugar para el odio sacralizado” (MH 199) y que hay “un falso pragmatismo que invita a cortar las raíces de la memoria, como si se pudiera inaugurar una especie de ´nueva creación´, desvinculada del pasado”.

Cuando el presidente Trump anunció en abril 2026 la guerra para la “destrucción de la civilización persa”, León XIV responde el 7 de abril: “Hoy, como todos sabemos, se ha producido también esta amenaza contra todo el pueblo de Irán, y esto es realmente inaceptable”. Y al día siguiente continúa: “No le tengo miedo a la administración de Trump. Seguiré hablando en voz alta del mensaje del Evangelio, por el que trabaja la Iglesia”. “No somos políticos —repite León XIV—, no miramos la política exterior con la misma perspectiva. Pero creemos en el mensaje del Evangelio como constructores de paz”. (Vatican News, 8 de abril 2026)

“Descentrando” el catolicismo de Europa

Y algo muy importante. Esta será la primera visita del Papa a América Latina y Caribe. Francisco, primero, y ahora León XIV continúan “descentrando” el catolicismo de siglos de preminencia europea hacia una mirada global. Los dos comenzaron sus papados haciendo suyo el grito desgarrador de los migrantes en Europa —las visitas de ambos a Lampedusa— y las victimas de guerras. Además, León XIV es el primero en hablar del Sur Global en una encíclica papal. “La conflictividad exacerbada empuja hacia guerras asimétricas e ´hibridas´, libradas también en el terreno económico, financiero e informático, con el uso de desinformación y campañas que alimentan el miedo para influir en la opinión pública. En muchos países, incluso en el Sur Global, el gasto militar se presenta como la única respuesta a un futuro incierto …mientras el gasto real recae sobre los más pobres, que ven reducirse los recursos destinados a la salud, a la educación y a los servicios sociales.” (MH204)

El papa Leóon XIV encontrará también a sacerdotes represores y abusadores en las cárceles que están condenados por el poder judicial y que la institución católica argentina y vaticana mantienen sin condenar. Retumban los nombres de Grassi y Von Wernich. Hay numerosas denuncias sobre abusos sexuales de agentes católicos sobre jóvenes —varones y mujeres— que siguen “en lo privado”, “sin hacerse pública”, y “protegidos” que muestran prácticas de décadas sin transformarse.

Estos son los grandes ejes con los cuales llegará a la Argentina. Hay actores importantes del poder económico, gubernamental, mediático, judicial, financiero y religioso, nacional e internacional que intentaran construir, disputar y crear un papa a su medida y deseos. El sueño del “papa propio” volverá a aparecer. Claro que adaptado, remodelado y utilizado para el siglo XXI.

Voces que prepararon la llegada del Papa

La mayoría de las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) se han expresado en estos últimos meses en gran sintonía con los planteos de León XIV. El cardenal de Córdoba habló de “sadismo de Estado” ante la insensibilidad gubernamental y pidió no abandonar a los mayores en una sociedad marcada por el consumismo y la cultura del descarte. “Los jóvenes necesitan a los ancianos, así como los ancianos necesitan a los jóvenes”, dijo. Las pastorales de las provincias patagónicas acaban de manifestar que “la tierra y sus frutos han sido dados por Dios para beneficios de todos los seres humanos sin exclusión”. Otro obispo declaró que “el pueblo no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía”. El obispo de Buenos Aires en la última gran manifestación de San Cayetano denunció que “la solución concreta a los problemas económicos y sociales la tiene una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado y poner toda su energía en descalificaciones y debates estériles”.

El presidente de la CEA, Marcelo Colombo, quien está a cargo del desarrollo de la visita papal, habló sobre la morosidad de millones de argentinos en el pago de deudas. En declaraciones radiales, el prelado afirmó: “No se puede decir ‘no nos interesa o que se arreglen solos’ los que están endeudados”. Y los últimos días reafirmó que “una gran mayoría de argentinos no llega a fin de mes.”

Semanas atrás la peregrinación anual a Luján reunió —según fuentes fidedignas— más de dos millones de personas. ¿Cómo interpretarla? ¿Un fervor, una búsqueda de comunidad, de compartir sufrimientos y solidaridades, un rechazo a las crueldades hegemónicas, un espacio material de protesta social y simbólica, un lugar para “recargar pilas”? Eso sí, la cantidad de personas no estaban previstas en ningún estudio ni análisis. ¿Será por eso que los grandes grupos de poder la han ninguneado? ¿Preludio de las multitudes que se acercaran a León XIV? No lo sabemos.

El obispo del Santuario de Lujan también se expresa sobre la importancia de la visita del Papa. El “nadie se salva solo” de Francisco sobrevuela: “Esa mirada creo que genera una espiritualidad, una espiritualidad de la fraternidad, una espiritualidad del Pueblo, que somos hermanos y que no nos salvamos solos, que caminamos juntos y nos salvamos todos juntos… Nuestro Pueblo, en su mayoría, es un Pueblo trabajador, pobre, con muchas dificultades económicas. Y esto viene de arrastre, no es de ahora, es de mucho tiempo. Entonces, en esa situación de esfuerzo, de sacrificio, hay mucha gente sin trabajo, la palabra de aliento, la palabra orientadora del pastor, sin duda anima a la esperanza. Porque no son tiempos para bajar los brazos, son tiempos justamente para levantar los brazos. Y ahí la esperanza es una virtud cristiana de resistencia, de fortaleza,”

El Papa en persona

Como vemos hay muchas disputas y sentidos en juego en el Gobierno, en los poderosos, en los magnates de la IA, en la institución católica, en grupos movilizados, en la curia romana, en la esperanza de millones a la hora de ponerle nombres, lugares y tiempos a esta nueva visita de un papa.

Creo que la gran mayoría del pueblo que peregrina y busca esperanzarse en Argentina (más allá de sus creencias y convicciones), desea tener una cercanía con un papa que les propone “mirar el mundo desde abajo, con los ojos de quien sufre, no con la óptica de los potentes, para ver la historia con la mira de los pequeños y no con la perspectiva de los poderosos, para interpretar los acontecimientos de la historia desde el punto de vista de la viuda, del huérfano, del extranjero, del niño herido, del exilado, del fugitivo.” (MH223)

Ese pueblo peregrino quiere que León XIV conozca la vida cotidiana de sus alegrías y de sus sufrimientos, de sus miedos y deseos. No quieren refugios en espiritualismos ni en pequeños mundos de puros y elegidos. Las víctimas y personas descartadas de hoy, sin pan, sin trabajo, sin derechos, estigmatizadas quieren un papa que las mire, les hable, las escuche, que visite un barrio popular, una fábrica cerrada, que tome contacto con personas jubiladas, con hogares de enfermos y discapacitados, con movimientos populares y con miles de jóvenes que siguen manteniendo derechos por un techo, un trabajo, una casa, un colegio, una universidad, un movimiento social y una tierra donde construir memorias, presentes y futuros liberadores. Todas estas personas quieren participar activamente y ser tenidas en cuenta. Buscan activamente empatías, espiritualidades, sociabilidades, y ser acogidas de miles de maneras.

Creo que viviremos con la presencia callejera de León XIV, como en otros momentos históricos, un gran momento de efervescencias populares desde lo socio-religioso con millones de personas en las calles. Solo los tiempos históricos de los diversos protagonistas nos mostrarán las perdurabilidades, olvidos, frustraciones, memorias y esperanzas puestas en juego con esta visita.

Los diversos mundos cristianos, evangélicos, judíos, islámicos, de pueblos originarios, umbandistas, budistas, de otras convicciones y adscripciones podrán también hacerlo a su manera y fortalecer así nuestra vida democrática con más derechos. Darle espacios, lugares, tiempos, voces y visibilidades a esta multiplicidad de espiritualidades, sagrados y vivencias a partir de León XIV es una nueva posibilidad para mirar lejos. La necesitamos.

Esta columna fue publicada originariamente en Tektónicos: https://tektonikos.website/un-papa-del-sur-global/