La crisis en el gobierno

El diagnóstico brutal de Batakis frente a los ministros: “Vienen meses muy duros”

Alberto Fernández y Silvina Batakis

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- Miren que ando de mal humor: perdió Boca.

Silvina Batakis saludó a los ministros, muy temprano, en Casa Rosada. Lo hizo con una sonrisa aunque, se sabe, Boca no es un chiste para la nueva inquilina del Palacio de Hacienda. La advertencia, luego de la derrota del equipo de la que es fanática -y del que alguna vez dijo que le gustaría ser presidenta, como contó el periodista Hernán Sánchez- prologó un diagnóstico brutal sobre el escenario económico que shockeó a los integrantes del gabinete nacional que convocó, como cada miércoles cada quince días, Juan Manzur.

El jefe de Gabinete, que recuperó energía luego de los sacudones por la salida de Martín Guzmán y el bisbiseo sobre el ingreso de Sergio Massa, administró la palabra y los tiempos. Le dio juego a varios ministros: hablaron Julián Domínguez de Agricultura, Jaime Perczyk de Educación, Gabriel Katopodis de Infraestructura, Matías Lammens de Turismo y Claudio Moroni de Trabajo antes de que la pelota le llegue a Batakis.

“Ustedes estaban acostumbrados a análisis académicos. Yo no soy académica, soy más brutal”, le anticipó el tono de su intervención en un primer misil tierra-tierra a Guzmán. Y desgajó una serie de advertencias sobre lo que viene: habló de limitaciones en el gasto, que a “no se va a frenar la gestión”, pero van a tener que “administrar bien lo que tienen”. Dio a entender, además, que las partidas definidas no tendrá un esquema de actualización. “Vienen meses muy duros”, les advirtió ante la sorpresa de varios.

Traficó varios reproches: advirtió sobre áreas, sobre todo descentralizadas, que tienen recursos en plazos fijos y se quejó de gastos injustificados. Citó, sin decir su nombre, el caso de un funcionario con rango de secretario de Estado que viajó con una comitiva de 14 personas al exterior durante una semana y pasó gastos por 60 mil dólares. “Que se queden acá, a laburar”, dijo la ministra y puso el foco en lo que es su principal obsesión: la falta de dólares y la restricción en pesos por las limitaciiones a emitir, tanto por el acuerdo con el FMI como por la propia Carta Orgánica del BCRA.

“El diagnóstico es terrible pero está bien lo de Batakis porque algunos funcionarios están en un feliz cumpleaños”, contó uno de los participantes en la reunión de gabinete a elDiarioAR. Otro contó que vio a varios ministros conmocionados por el planteo de la ministra como si, de repente, alguien les dijera que el rey está desnudo: que no veían, “Guzmán la dibujaba bien”, que la situación era más dramática que lo que se decía.

"La Griega dice que va a ajustar el gasto pero Alberto anuncia planes de obra pública, moratoria previsional y programas de viviendas. ¿En qué quedamos?", se pregunta un funcionario.

Deadline

En la cima del gobierno hay ruido en torno a lo que emite Batakis. Su diagnóstico brutal, aunque sea para activar a los funcionarios, son señales que pueden impactar negativamente sobre las expectativas. “Una cosa es hablar para los propios, como si fueses un DT, y otra es que eso que le decís a diez funcionarios lo escuchen todos: ahí estás generando un problema”, advirtió una fuente oficial. Hubo, en paralelo, quejas sobre la portavoz Gabriela Cerruti, que anticipó medidas que todavía no están definidas, y por Lammens que contó lo del dólar turista, referencia que, dicen en Gobierno, disparó el precio del blue.

Batakis, por lo pronto, hizo una proyección dramática sobre los dólares y habló de un deadline en septiembre. Apuntó a dos cuestiones: la idea del dólar turista que más tarde conversó con Alberto Fernández, que tiene objeciones de Miguel Pesce y debería pasar un OK del FMI, y a la administración, que consideró “defectuosa”, de los créditos con organismos multilaterales, lo que pareció un reproche a Gustavo Beliz que tiene bajo su órbita esas gestiones.

La ministra, sin embargo, repartió culpas y dijo que faltan acciones desde las distintas áreas. Así y todo, apuntó a un préstamo de 500 millones de dólares que tiene “pisado” el BID, donde está Mauricio Claver-Carone, un funcionario puesto por la administración de Donald Trump que Alberto Fernández pidió que Joa Biden removiera. Será, anticipan en Casa Rosada, uno de los temas que estará en la bilateral entre ambos presidentes el próximo lunes 25 en la Casa Blanca.

La doble sequía de dólares y de pesos la atribuyó a varios motivos. Uno lo ligó al acuerdo con el FMI, herencia de Guzmán, que a través de las metas trimestrales impone “restricciones muy fuertes”. A Batakis la abruma, como a todo el gobierno, una duda: qué mensajes o qué medidas necesitan los mercados para bajar el nivel de incertidumbre.

“La Griega dice que va a ajustar el gasto pero Alberto anuncia planes de obra pública, moratoria previsional y programas de viviendas. ¿En qué quedamos?”, se pregunta un funcionario y hace la lectura dual: la ministra paga el costo político de querer “ajustar”, pero eso no modera las malas expectativas porque, por otro lado, no hay señales de que se restrinjan los gastos.

La fuente pone el dedo en la llaga política, la misma sobre la que Batakis hace eje. A los ministros, en las reuniones con gobernadores y con dirigentes del conurbano, entre los que estaban Fernando Espinoza, Mariano Cascallares y Leo Nardini, entre otros, la ministra les pide acompañamiento y que empujen para que se consolide la tregua en la cima del Frente de Todos. Martín Insaurralde, jefe de Gabinete de Axel Kicillof e interlocutor preferencial de Máximo Kirchner, hizo un despliegue inusual: armó la reunión, convocó a los dirigentes y circuló luego un mensaje en el que esa comitiva -que encarna al peronismo del conurbano- expresó “su respaldo a los lineamientos económicos del Gobierno nacional”.

Contrasta con el silencio de los Kirchner, Cristina y Máximo, pero sugiere algo: ¿figuras como Insaurralde y Espinoza, de diálogo frecuente con la vice o su hijo, pueden hacer ese movimiento sin un guiño K? Se puede atar con otro dato: Kicillof transmitió en la reunión de gabinete de esta semana que Batakis estaba haciendo lo que había que hacer. La ministra se anotó, a su vez, fotos con varios gobernadores: fue una secuencia que comenzó el lunes, siguió el martes y tendrá este jueves el tercer capítulo. Batakis conoce a los mandatarios y conoce, como pocos, sus números. Unos días antes de ser propuesta como ministra, en una reunión en la FAM, la economista aportó una idea general: que las provincias estaban muy bien de recursos mientras que Nación, y en general, los municipios están en problemas. Parece el argumento para aplicar uno de los ítem de la página 13 del FMI: el que indica que se deben reducir las asistencias a las provincias.

 PI

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