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Reforma laboral y ruptura

El paso al costado de Pablo Moyano en la CGT y una historia que refleja la de su propio padre en los ‘90

Pablo y Hugo Moyano, crisis en el sindicalismo, crisis en la familia.

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Apartado de la toma de decisiones de la CGT y también de la estructura de poder del gremio de Camioneros, Pablo Moyano prepara el terreno para empujar desde afuera un nuevo ordenamiento sindical, con el diagnóstico a mano de que la media sanción de la reforma laboral es una derrota para el movimiento obrero y un llamado a barajar y dar de nuevo.

Ante la resignación de las bases y la inacción de la conducción cegetista, entre la que incluye a su propio padre, Hugo, el dirigente camionero tiene decidido “ir por todo”, incluso si eso significa distanciarse definitivamente de parte de su familia y de sus ex aliados de la central obrera.

“Se quiere llevar puesto el gremio y va por todo el movimiento obrero”, deslizan ante elDiarioAR quienes orbitan cerca del universo del dirigente, que tiene 56 años y actualmente ostenta el cargo de secretario adjunto de Camioneros.

Pablo, el más combativo de los Moyano, está dispuesto a recordarle a su padre los años en los que él mismo rompió con la CGT.

Después de haber estado tres años ausente en el gremio por peleas con su padre –ni siquiera iba a su oficina, cuentan entre los camioneros–, el más combativo del clan Moyano está preparado para plantar bandera y arrastrar detrás suyo a toda la oposición sindical a la reforma laboral, en franca contraposición con la estrategia dialoguista de la cúpula de la CGT.

Un movimiento que, de concretarse, será un reflejo de la propia historia de su padre, cuando en los ‘90 fracturó la central obrera de la era menemista para fundar el Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA).

“La CGT no le importa mucho por ahora a Pablo, solo se mantiene en la calle, pero quiere ser el nuevo MTA de los ‘90”, afirma, sin vueltas, una de las fuentes consultadas.

Historia de una familia

Pablo Moyano, el más descarriado del clan, había renunciado al triunvirato de la CGT en noviembre de 2024, disconforme por la estrategia de sus pares de entonces Héctor Daer y Carlos Acuña de no declarar un paro general contra el gobierno de Milei.

Volvió a levantar el perfil este año, cuando comenzó a tratarse la reforma laboral y empezó a recordar a quien quisiera escucharlo que en 2017 no hicieron falta tantos gremios para frenar una reforma similar impulsada por Mauricio Macri. En aquel entonces fue suficiente con la Corriente Federal de Trabajadores que conformaron La Bancaria, Camioneros, SMATA y otros espacios aliados como las CTA. Los mismos que podrían reagruparse ahora.

Héctor Daer y Pablo Moyano. El dirigente camionero quiere terminar con política dialoguista de la cúpula de la CGT.

Hoy la realidad es otra y Pablo Moyano sabe que para construir resistencia necesita desmarcarse y sumar músculo por fuera. Por eso se mueve junto a Abel Furlán, de la UOM –y cercano al kirchnerismo–; Rodolfo Aguiar, de los estatales de ATE, y Alejandro ‘Peluca’ Gramajo, de la UTEP, entre otros. 

Todos dirigentes de actitud combativa no sólo contra el Gobierno sino también contra la conducción de la CGT. Aguiar es, sin ir más lejos, uno de los mayores opositores central obrera, donde pisa fuerte Andrés Rodríguez, el jefe de UPCN, el gremio mayoritario de los trabajadores estatales.

“Empezamos a coincidir y encontrarnos con los dirigentes y gremios que consideran que en este tiempo histórico y con este gobierno el diálogo es inconducente”, dijo Aguiar el lunes último tras la reunión con el mayor de los Moyano.

Los problemas en la ‘quintita’

Puertas adentro de Camioneros, y en un claro desafío a su padre que sigue siendo secretario general, Pablo Moyano llegó a lanzar a principios de este mes un paro por tiempo indeterminado en una planta de Coca Cola de Tres de Febrero por distintas demandas laborales, hasta que la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria y obligó a todos a volver a sus funciones.

Del otro lado, Hugo Moyano es hoy uno de los alfiles de la negociación con el Gobierno no sólo para la paritaria del gremio sino con la reforma laboral. Octavio Arguello, uno de los triunviros de la nueva CGT, le responde directamente. Su hijo Hugo Antonio Moyano, abogado laboralista y cultor de un cuidado perfil bajo, es actualmente diputado nacional del bloque de Unión por la Patria (UxP).

Un presente que pone al histórico líder más cerca de la mesa de negociación que prioriza la CGT que de aquel rebelde que fundó el MTA en los ‘90, precisamente el camino que ahora quiere iniciar su hijo mayor.

Aunque en Camioneros siguen reconociendo que el verdadero “poder” es de Hugo, también admiten que “está grande y lo exponen demasiado”. “Los tiempos cambiaron. Hoy los trabajadores le hacen a Hugo los reproches en la cara, con la ropa del laburo. Esas cosas antes no pasaban”, deslizan en diálogo con este medio.

En este contexto, el clan Moyano deberá afrontar en la segunda mitad del año próximo las elecciones para renovar la conducción del gremio, lo que podría enfrentar a padre e hijo y que supone, a su vez, la pulseada entre la negociación y la oposición frontal al gobierno de Javier Milei. En Camioneros ya hablan sin vueltas de la llegada de una nueva época. “Va a haber un cambio total de generación de dirigentes. Se los llevan puestos”.

NP/MG

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