Análisis

Escepticismo, lazos estrechos con los candidatos y apuestas moderadas: el establishment frente a la campaña electoral

Fernández en la campaña 2019, con los directivos de AEA.

Ya nadie advierte una oportunidad única, como en los tiempos en que Mauricio Macri hablaba del reformismo permanente. Tampoco hay confianza en que el peronismo pueda sacar a la Argentina de la crisis con la facilidad en que lo hizo hace casi 20 años. Ahora lo que más se escucha son las quejas de los opositores y la desazón de los que apostaron por Alberto Fernández sin imaginar que a la pesada herencia se le iban a sumar la pandemia, los errores y la contradicción de ese raro artefacto de gobierno llamado Frente de Todos. 

Con un rebote heterogéneo que queda afectado por una inflación interanual del 50% y la permanencia de una brecha cambiaria que ronda el 85%, los empresarios más grandes del país piden a coro un plan económico mientras practican el sálvese quien pueda. A poco más de un mes de las elecciones primarias, la mayoría de los consultados por elDiarioAR prefiere declararse ajeno a una disputa de poder que mira con desconfianza. Atomizado y sin un proyecto de país capaz de incluir a las mayorías, el empresariado apuesta poco a los candidatos mientras una parte se queja de la dirigencia política y propicia desde arriba su propio “que se vayan todos”

Con Macri en el exterior después de un ciclo que terminó de manera traumática, los creyentes del Circulo Rojo se dividen entre los que destacan la experiencia ejecutiva de Horacio Rodríguez Larreta y los que piensan que un outsider como Facundo Manes puede romper las ataduras de la política y cumplir los deseos del establishment. Los primeros ven con satisfacción “el carácter” que demuestra el jefe de gobierno porteño Larreta en su pelea por asumir la jefatura de la oposición y jubilar al ex presidente. Los segundos se anotan entre los que creen que es preferible alguien que se incorpore desde afuera, con prestigio académico y un lenguaje diferente para sacar a la dirigencia del debate endogámico. 

El sucesor de Macri en la Ciudad reclutó para su campaña al HSBC Gabriel Martino, el ex vicejefe de Gabinete Mario Quintana y el hermano del alma del ingeniero, Nicolás Caputo, de muy estrecha relación con Diego Santilli y Cristian Ritondo. Larreta también recuperó a antiguos colaboradores de Macri en la Ciudad que se alejaron del PRO pero mantienen un vinculo cercano con el sector privado y prefieren no hacerse ver. 

Entre los sponsors históricos de la Fundación INECO que preside Manes figuran desde Pan American Energy de la familia Bulgheroni, Aeropuertos Argentina 2000 de Eduardo Eurnekian y el Grupo De Narváez hasta laboratorios como Roemmers, Elea-Phoenix, Insud, Richmond, Pfizer o Temislostalo pasando por el apoyo de los bancos o empresarios de Nuestra Voz como Martín Cabrales. A esos vínculos se les pueden sumar otros que aporta Emilio Monzó o Ernesto Sanz, de larga relación con Luis Betnaza, el histórico director corporativo de Techint.

Los puentes con el mundo empresario exceden a la dirigencia de lo que fue Cambiemos. Junto con Cristiano Ratazzi de Fiat y Daniel Herrero de Toyota, el líder de Clarín Héctor Magnetto y el CEO de la multinacional siderúrgica Paolo Rocca estuvieron entre los que se conectaron para un zoom con Florencio Randazzo antes del cierre de listas. También hubo un acercamiento del ex ministro de Transporte con la cúpula de Ancham, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, donde pesan los laboratorios extranjeros nucleados en Caeme. 

Debutante en la política, el economista Javier Milei trabaja desde hace años para el magnate Eurnekian, de contactos estrechos con el FDT. Resentidos por un candidato que les roba por derecha, en el macrismo afirman que el peronismo de gobierno también va a colaborar para que al crédito libertario le vaya bien. A la inversa y en un escenario de polarización ajustada, Randazzo puede contribuir a una victoria de Juntos en provincia, como lo hizo en 2017.

La campaña electoral se imprime en un contexto en el que las entidades que nuclean al establishment vienen de girar hacia una oposición más dura en línea con la partitura de la Asociación Empresaria Argentina que conducen en los hechos Magnetto y Rocca. Después de meses de discusión interna, la UIA cambió al delegado del agronegocio Miguel Acevedo por el abogado patronal Daniel Funes de Rioja. Entre la cúpula de los industriales el malhumor con el gobierno es grande y el segundo mandato de Acevedo dejó un muy mal recuerdo. Al directivo de Aceitera General Deheza y cuñado del cordobés Roberto Urquía le facturan haber entablado una relación personal con el Presidente y no haber logrado nunca una reunión para el comité ejecutivo. Un contraste marcado con el número de citas que lograron los Gordos de la CGT con Fernández en la residencia de Olivos. 

De Acevedo se escuchan ahora las peores cosas en el frío edificio de Avenida de Mayo: dicen que quebró la regla implícita en la central fabril -no apoyar a un candidato a presidente en campaña-, que nunca fue dueño y que se convirtió en un quintacolumnista del gobierno en la UIA. Afirman que desde hacía más de un año no hablaba con sus vicepresidentes, pero sostienen que era fácil verlo estacionar su moto en el edificio de la secretaria de Industria donde atiende Matías Kulfas o reunirse con Gustavo Beliz para ensayar la mímica interminable del Consejo Social sin apoyo de la entidad. Tampoco cayó bien en la UIA la incorporación de la industrial y politóloga Carolina Castro a la campaña de Randazzo: de hecho, entre los promotores de Funes de Rioja afirman que era de las que mejor se llevaba con figuras destacadas del Frente de Todos.  

Aliado histórico de Betnaza en la UIA durante los años del kirchnerismo arrollador, José Ignacio De Mendiguren se enfrentó de mala manera al gigante siderúrgico de Rocca -que promovió a Funes de Rioja- y ahora mastica bronca por su derrota en la interna de la entidad que presidió en dos oportunidades. El titular del Banco de Inversión y Comercio Exterior afirma que el establishment está alejado de la realidad y que Techint, que tiene su gran negocio afuera, se favorece de los salarios bajos en dólares. Consultado por elDiarioAR, De Mendiguren dijo que el contexto es difícil pero anotó datos que sugieren una recuperación, como que el consumo de electricidad lleva seis meses por encima de los niveles de prepandemia. Además aseguró que “hay una decisión política de que no se caigan las empresas”. Se refería al apoyo vía ATP que tuvieron las empresas durante el primer año de pandemia y al rechazo del Banco Central a subir la tasa de interés -pese al salto inflacionario- para no encarecer el crédito. 

Que en la UIA postAcevedo fluyan los apoyos para los Fernández es casi tan difícil como que surjan de la Sociedad Rural, donde Daniel Pelegrina fue remplazado por Nicolás Pino. En la recta hacia el 12 de septiembre, en el gobierno miran con recelo la presencia de economistas que ganan predicamento en campaña y remarcan que entre los grandes clientes de sus consultoras están los bancos. Aluden a candidatos como José Luis Espert, Javier Milei, Roberto Cachanovsky pero también a Carlos Melconian, de renovado protagonismo con sus profecías sobre “berretalandia”. Eterno candidato a ministro de Economía, el ex titular del Banco Nación durante la gestión Macri destacó esta semana en Radio Mitre la excepcionalidad que marca el experimento del peronismo de los Fernández y se refirió  al estado de ánimo que prima en las grandes empresas. “Están preocupados. Este no es un populismo normal. El empresariado históricamente en la Argentina, con los populismos normales, ganaba plata y tomaba posición en activos baratos. Hoy los activos son regalados en Argentina y no reaccionan. Es un populismo de perro que ladra y no muerde pero tiene costo. Con la reestructuración de la deuda, con el Fondo y con lo sanitario”, dijo.

No deja de ser curioso: entre los grandes ganadores del período 2020-2021 están el sector financiero -pese a que el presidente sigue diciendo que entre los jubilados y las Leliq se queda con los abuelos-, el agronegocio, el sector automotriz, los laboratorios y el sector de la carne. Pese a eso, en un contexto de inflación alta, brecha cambiaria y un acuerdo demorado con el Fondo, son pocos los empresarios que aparecen más o menos asociados al gobierno. Dueños de laboratorios como Hugo Sigman y Marcelo Figueiras, actores en expansión como José Luis Manzano y Daniel Vila, el propio Urquía o experimentados hombres de negocios que sobrevivieron a todo como Eurnekian. Entre los que tenían expectativas en el Presidente, preocupan las contradicciones del Frente de Todos y la ausencia de liderazgo firme que impide, según creen, que se ordene la economía. Mientras algunos apuestan todavía a que Fernández salga fortalecido de los comicios, otros sostienen que es preferible que se blanquee por completo la conducción de CFK y que al menos aparezca un rumbo claro hacia 2023. Así se lo dijo a elDiarioAR un empresario del rubro de la salud que se anota entre los decepcionados.

A diferencia del período 2011-2015, cuando maduraba una oposición que todavía permanecía en estado de promesa, ahora Juntos ya no genera la expectativa que activaba antes de convertirse en una trituradora de ilusiones. En el sector industrial, el recuerdo que dejó Cambiemos fue traumático y Macri todavía provoca espanto. “Si estuviera en el oficialismo, le pediría a Mauricio que por favor siga hablando. Es piantavotos y lo peor es que él no se da cuenta”, le dijo a elDiarioAR el gerente de una multinacional de capitales locales. Algo similar sostiene on the record el dueño de TN Platex, Teddy Karagozian, un liberal textil que se retiró de AEA por sus diferencias con la entidad y acaba de anunciar nuevas inversiones en su fábrica de Ciudadela.  “No tengo idea sobre la campaña y en realidad creo que hoy no importa en lo más mínimo. Lo que importa es si hay demanda y si hay inversión. La oposición hoy no existe y no se les cae una idea lógica. Fracasaron como gobierno, empobreciendo al país y, en lugar de ver cómo ayudar a salir del pantano, machacan con la desgracia de nuestro país y el Covid olvidando que las condiciones en las que asumió el gobierno era ya de default técnico y con empresas y ciudadanos debilitados”, respondió ante la consulta de elDiarioAR. Aunque colaboradores suyos como el ex director de ProTejer Ariel Schale hoy forman parte del equipo de Kulfas, en el gobierno hay quejas contra los textiles por los aumentos de los precios en el sector. Karagozian responde que es responsabilidad de los impuestos, los comerciantes e importadores. 

Según los datos del Centro de Estudios para la Producción del Siglo XXI (CEP XXI) del ministerio de Kulfas que publicó El Cronista, los anuncios de inversión entre enero de 2020 y junio de 2021 totalizan U$S 33.673 millones. La explicación es materia de discusión pero así como la inflación y la brecha conspiran contra el crecimiento, Argentina se favorece de en un contexto internacional que incluye la suba de los commodities y los Derechos Especiales de Giro que llegan a fin de mes. Con los activos regalados, hay sectores del empresariado además que conjugan un doble beneficio: las tarifas congeladas y el derrumbe del salario real en los últimos tres años y medio. Sin embargo, entre los empresarios no sobran los entusiastas ni los voluntarios para colaborar con una campaña que prefieren mirar a la distancia.

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