Crisis terminal en la oposición

“El pacto de Acassuso”: cómo Macri quebró Juntos por el Cambio, la obsecuencia de Milei y la discusión oculta con Bullrich

Cuando Cristian Ritondo entró a la casa de Mauricio Macri en Acassuso no se esperaba encontrar con Javier Milei. El actual jefe de la bancada del PRO, sin embargo, no se sintió “emboscado”. Sabía que algo se tramaba tras la dura derrota del domingo pasado. Reconoció al libertario, que estaba sentado de espaldas hacia él, por su tupida melena. 

Era casi la medianoche del martes y el acuerdo personal entre Patricia Bullrich y el candidato de La Libertad Avanza, mediado por el exmandatario, ya se había consumado: se habían pedido perdón mutuamente, incluso a costa de que el líder del PRO hiciera una broma de mal gusto. “Acá llegó la montonera”, la presentó a la expostulante de Juntos por el Cambio; “la tirabombas”, le contestó Milei siguiendo el juego, según relató Macri el viernes en radio Mitre. Lo que no contó públicamente es que discutió con Bullrich esa misma noche del martes. 

Lejos de las caricaturas del león abrazando al pato o la del gato apañando a ambos animales –que se hicieron virales–, Macri y Bullrich se pelearon por cómo usufructuar políticamente el abrazo de oso que le dieron a Milei. La disputa es por quién va a llegar a tener el manejo político-institucional de su gobierno si el libertario le gana el balotaje a Sergio Massa

Como esa discusión ya de madrugada no terminó bien, la excandidata a presidenta armó la conferencia de prensa del miércoles al mediodía –recogió elDiarioAR de fuentes al tanto de la reunión–. Bullrich dio la cara públicamente para capitalizar el pacto, mantener su vigencia pese al fracaso en las urnas y lograr su propia garantía política; más que contra Milei, contra Macri.

Macri y Bullrich le otorgaron un respirador al libertario para llegar con aire al balotaje. Van a aportarle fiscales para el domingo 19 de noviembre y ya le están acercando cuadros técnicos que podrían alimentar una hipotética co-gobernabilidad. Milei se mostró muy abierto a recibir dirigentes opositores: “No tiene nada para llegar al gobierno”, confesó una espada del PRO. A cambio, le exigieron –no es que le pidieron– que Milei modere el tono de sus exposiciones. 

El nerviosismo explícito para no estallar en furia el jueves a la noche en A24 es revelador en ese sentido. En LLA preparan como únicos voceros a Milei a la candidata a vice Victoria Villarruel y a Guillermo Francos, que también fue parte del pacto de Acassuso y sería el ministro del Interior libertario. El costo que pagaron los dirigentes amarillos  –pero sobre todo el exmandatario, que es su fundador– fue abrir una grieta en PRO y así romper JxC. Cristalizó un divorcio que ya estaba latente. 

“Niño caprichoso”

Macri nunca aceptó dejar el mando del partido opositor ni del frente cambiemita luego de perder la reelección en 2019. La deriva ideológica de la alianza armada originalmente con el radicalismo y Elisa Carrió lo terminó de convencer de que el candidato con el que realmente se sentía identificado era Milei. 

“Macri tiene una situación de un niño caprichoso y mimado que quiere manejar todo, y si no lo maneja lo destruye”, fue implacable una voz amarilla que lo conoce desde hace años. “Es un tipo súper-inteligente, juega en otra liga. Nació en cuna de oro y siempre hizo lo que quiso: fue presidente de Boca, le ganó al kirchnerismo y llegó a la FIFA, que es inaccesible. Ahora el tipo baja a la tierra porque le gusta, es patriótico o no sé. Hay que entenderlo desde ese lugar: él no depende de ningún resultado”, fue menos beligerante otro dirigente.

El exmandatario hizo su apuesta final para preservarse. Ya le había bajado el pulgar a Horacio Rodríguez Larreta en 2021, cuando el jefe de Gobierno intentó “jubilarlo” y tomó la posta con las listas legislativas: Diego Santilli en provincia de Buenos Aires y María Eugenia Vidal en Capital Federal. En el larretismo todavía recuerdan el fastidio de Macri porque el alcalde porteño “no le daba el micrófono” en los actos. También aseguran que fue muy crítico puertas adentro de la gestión de su sucesor en la Ciudad. “El calabrés no perdona. Y un día llegó su venganza”, apuntó un operador incondicional a Larreta. 

Obligado a bajarse él de la carrera electoral porque los números le eran esquivos, Macri apañó a Bullrich para hacerle contrapeso a Larreta. La bendijo subterráneamente luego de haberle entregado la titularidad del PRO, decisión que había tomado como consejo del senador Humberto Schiavonni, que fue presidente de la fuerza amarilla durante el macrismo –tiempo en que reuniones estrictamente partidarias ocurrían en despachos de la Casa Rosada–. 

Según fuentes vinculadas a Bullrich, Macri pensó que iba a poder domesticar a la candidata durante la campaña. “No la pudo contener como quiso y por eso siempre siguió hablando con Milei”, aseguró una voz incondicional de la ex ministra de Seguridad. Aunque a su lado defienden que el armado territorial del PRO le pertenece a ella, él la rodeó de incondicionales suyos: la punta del iceberg fue Néstor Grindetti como candidato en Buenos Aires. 

La jugada le sirvió a Macri para profundizar la herida con Larreta: el jefe de Gobierno no quiso “compartir” a Santilli en la provincia y como las elecciones bonaerenses se definen por la boleta presidencial, terminó haciéndolo perder. El alcalde provocó tal enojo que derivó en que “el Colo” también sea parte del pacto de Acassuso –y eso que no tenía buena relación con el ex presidente–. 

Macri también terminó de alejarse de la UCR y Carrió. Tildó a la jefa de la Coalición Cívica de “egoísta dañina” porque había expuesto su jugada tras un encuentro en junio: “Lo que va a hacer Macri es desgatar a Horacio, entregar a Patricia e irse con Milei”. A los radicales Gerardo Morales, Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti los acusó de “transar” con Massa. Con el gobernador jujeño Macri no se habla desde hace por lo menos un año. Y al referente de Evolución siempre le tuvo rencor por haber renunciado como embajador en Estados Unidos en 2017. 

La enemistad con Lousteau, según recogió elDiarioAR, motivó a “obligar” a Jorge Macri a que su fórmula porteña sea pura amarilla, cuando el acuerdo con el senador radical era que la vicejefa sea Mariela Coletta, presidenta de la UCR de Capital Federal. Macri hasta ubicó a Soher El Sukaria, del PRO, como candidata a viceintendenta de Córdoba de Rodrigo de Loredo, radical de Evolución.

La apuesta final por Milei

Quemadas las naves con sus aliados hasta hace siete días, Milei podría ser la jugada final de Macri. En su entorno no descartan como motivación una apuesta a todo o nada para evitar una ofensiva judicial si el que llega al poder es Massa. Por eso le reconoce su mirada de “la Justicia independiente”.

El exmandatario contó en radio Mitre que se habló con Milei apenas “seis veces” por teléfono y que se encontraron solo en dos oportunidades. Sin embargo fueron más antes de las PASO. El celestino entre ambos fue sido Alberto Benegas Lynch (h.), el “prócer libertario” que llegó a pedir en el cierre de campaña de LLA que se rompan relaciones diplomáticas con el Vaticano. “Me daba la sensación de que Mauricio quería estar cerca de Javier, con llegada directa pero sin generar nada”, dijo a elDiarioAR una fuente involucrada de esas conversaciones preliminares que se repitieron por lo menos tres veces.

Pero detrás de las coincidencias liberales, hay pliegues personales. Milei tiene debilidad por Macri. Una señal de eso se vislumbra en que el libertario fue el primero que llegó a la cena en Acassuso, junto con su hermana Karina. Después llegó Bullrich y luego el resto. 

Tal es la obsecuencia que el libertario le pidió a Macri –según relató el ex presidente– que vuelva al poder en Boca “para devolverle su pasión” por el club. Ahora que rompió el PRO y JxC, es incierto el desenlace de ese polo ideológico de derecha con ribetes personales que tiene eje en Macri y Milei, pero también en Bullrich. “Milei lo reverencia a Mauricio –comentó una fuente amarilla–. No es que lo respete sino que cree que es un ídolo”. 

MC/JJD