Cumbre de las américas

Fernández vuelve a Casa Rosada con un diagnóstico sombrío sobre Ucrania

La foto de cierre de la Cumbre de las Américas

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pronosticó un conflicto de larga duración en Ucrania y lanzó una advertencia dramática sobre el riesgo de una tercera guerra de alcance mundial. Ocurrió en el plenario final de la Cumbre de las Américas, que, con ese panorama dramático que agravó el pesimismo, concluyó este viernes en Los Ángeles, California.

Frente a presidentes, entre ellos Alberto Fernández, Gabriel Boric (Chile) y Pedro Castillo (Perú), primeros ministros como Justin Trudeau (Canadá) vices y cancilleres de una veintena de países del continente americano, Biden sorprendió con un diagnóstico duro: dijo que conocía mucho a Vladimir Putin y que no se podía esperar mucho de él. “Las consecuencias (de un conflicto mundial) son inimaginables”, aseguró Biden, según confiaron a elDiarioAR fuentes de la comitiva argentina.

De acuerdo a ese relato, el presidente de EEUU aseguró que tenía información clasificada sobre el riesgo de una escalada bélica, pero que no la podía compartir con los demás mandatarios. El alerta de Biden potenció la preocupación en la comitiva argentina que acompaño a Fernández a Los Ángeles, que con ese diagnóstico sombrío retoma la agenda criolla donde muchos indicadores locales están en rojo.

“Con un panorama tan grave a nivel mundial, lo que pasa en la interna del FdT es una pelotudez”, deslizó una fuente oficial que pidió dimensionar la magnitud de lo que ocurre de la crisis internacional. Es el atajo que repiten los funcionarios para evitar hablar de la crisis entre los Fernández, cuyo último episodio fue la salida de Matías Kulfas. “Es un tema terminado”, es el latiguillo. “Matías cometió un error que yo no soporto”, fue la respuesta, escueta, casi impersonal, del presidente en una conferencia de prensa con este diario y otros medios argentinos que cubrieron la Cumbre de las Américas.

La última escala de la cumbre de las Américas, que tuvo a Biden como anfitrión, se consumió con esa advertencia del presidente de EEUU que fue el último en hablar e hizo una especie de autocrítica al admitir que su país, para compensar la influencia de China en Asia y de Rusia en Europa, destina esfuerzos a esos continentes y relega a América Latina y el Caribe.

Trudeau había transitado, antes, el mismo planteo: la falta de una mirada estratégica de América del Norte hacia sus vecinos del centro y el sur del continente. Biden tomó ese concepto del canadiense y afirmó que EEUU no le prestó la atención que merecía a América Latina. En esa línea, reconoció que los últimos cuatro años, la gestión de Donald Trump, fueron “muy dañinos” para el sur del continente.

Retomó, en eso, un planteo que había hecho Fernández un día antes respecto al avance de EEUU, bajo el mando de Trump, sobre la OEA a cargo de Luis Almagro y de Mauricio Claver-Carone en el BID.

Los planteos de Biden, a semanas de la reunión del G-7 que se desarrollará a fin de mes en Alemania, generaron un alerta en la comitiva argentina. Potenció, incluso, el planteo de Fernández referido a los efectos de la guerra de Ucrania se sienten, con más dureza, en los países del sur. Hubo, en el entorno del presidente, una lectura sobre esa situación mundial: que la gravedad de la situación internacional convierten en episodios menores los ruidos de entre casa en el Frente de Todos (FdT).

En el gobierno hacen un balance positivo de la gira pero, entre el diagnóstico sombrío de Biden y las amenazas de Putin, se instala el temor a que la crisis en Ucrania se extienda o, incluso, se agrave ante lo cual las consecuencias del conflicto bélico se harían más duras.

Acuerdos

Biden había hablado al inicio del almuerzo, pero se había limitado a saludar y a pasarle la palabra a los demás mandatarios. Christopher Dodd, asesor especial de la Casa Blanda para la Cumbre 2022, ejerció casi como un maestro de ceremonia y le pasó la palabra a los presentes. Fernández fue el primero en hablar y anticipó que llevará a la cumbre del G-7 un pedido para que los países del sur tengan un lugar en la mesa de negociaciones por la guerra de Ucrania.

En el marco de ese conflicto bélico y su impacto en la economía mundial, particularmente en materia de alimentos y energía, Fernández habló de avanzar en negociaciones en el continente desde el lugar que otorga concentrar tener, sumando sólo Argentina y Brasil, el 45% de la producción mundial de proteínas. De ahí que empuja la conformación de una especie de OPEP de los alimentos para, en bloque, buscar incrementar la producción.

En paralelo, y así lo contó Boric, hay una idea de consolidar un bloque entre Argentina, Chile y Bolivia, y en otro plano México, para conformar una alianza en materia de litio. De hecho, según trascendió en la comitiva argentina, Andrés Manuel López Obrador, el presidente mejicano, invitó a Fernández para que al regreso de Los Ángeles, haga una parada en México para empezar a conversar sobre ese acuerdo estratégico. El presidente argentino dijo que no podía hacerlo, pero que avanzarían con las conversaciones.

En público, Fernández suele decir que es “inmoral” pensar que una guerra presenta oportunidades. Pero no desconoce que el conflicto de Ucrania, que entiende que se extenderá en el tiempo, obliga a buscar acuerdos en rubros donde Argentina, y América Latina, pueden traer buenas condiciones. En su gira por Europa, en mayo, habló de la exportación de gas y buscó socios y financiamiento para un mega plan que permita exportar gas al viejo continente.

Ahora, con Boric y Luis Arce, presidente de Bolivia, explora un acuerdo para avanzar con una acuerdo sobre el litio que le permita a los países de la región un desarrollo local de esa industria para que no se exporte el mineral sin ningún tipo de valor agregado local.

Así y todo, Fernández insiste en que la prioridad de todos los gobiernos deben ser aportar a que se le encuentre una salida a la guerra en Ucrania, mientras intenta retomar cierto orden interno en el gobierno luego de los sacudones que produjo la tirria pública entre Matías Kulfas y Cristina Fernández de Kirchner, que derivó en la renuncia del ministro de Desarrollo Productivo. En ese cargo, la semana que comienza, asumirá Daniel Scioli.

PI

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