Congreso

El Gobierno sigue sin votos para la ley de Bases y el paquete fiscal, y enfrenta una avanzada opositora

El nido de ratas, como llamó el presidente Javier Milei al Congreso, no está siendo un terreno amigable para la joven gestión de La Libertad Avanza, y con el tiempo se puso peor. En los casi seis meses que lleva el actual gobierno no se ha sancionado una sola ley, y los proyectos fundacionales de la Casa Rosada, la propuesta de Bases y el paquete fiscal, han caído en un pantano.

En ese contexto, el Senado transita la cuarta semana sin que haya ningún avance en comisiones sobre ambas iniciativas. Y cruzando el salón de los Pasos Perdidos, la oposición avanzará en Diputados con despachos favorables a la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docentes (Fonid), un símbolo de la lucha de los educadores públicos que regía desde hace un cuarto de siglo y Milei eliminó por decreto en marzo último.

En Diputados, hoy a las 15 se realizará la reunión del plenario de las comisiones de Educación y Presupuesto y Hacienda, donde se espera que la oposición, tal como lo hizo la semana pasada, consiga la mayoría de firmas para dictaminar a favor de la restitución del Fonid.

Este fondo nacional fue creado por ley en 1998 y es fruto de la “Carpa Blanca”, esa larga protesta docente contra el gobierno del peronista Carlos Menem, instalada físicamente frente al Congreso. El Fonid representaba el 10% de los sueldos de los educadores.

El 27 de marzo de este año Milei lo eliminó mediante el DNU 280. Su argumento es que son las provincias las que deben afrontar un fondo de estas características y no la Nación.

La oposición seguirá adelante con su propósito porque, entre otros argumentos, considera que esos recursos les corresponden a las provincias y, sobre todo, a los docentes.

Será la segunda avanzada legislativa de la oposición contra el Gobierno nacional en un mes. La semana pasada el mismo plenario de comisiones emitió dictámenes para automatizar los aumentos del presupuesto de las universidades públicas.

La firma de dictámenes tanto sobre el asunto de la semana pasada como sobre el Fonid es obligatoria, porque así lo dispuso el pleno de los diputados en la sesión realizada la semana anterior, por iniciativa del radicalismo y con el apoyo de Unión por la Patria y otras fuerzas opositoras, como Hacemos Coalición Federal, el bloque que conduce Miguel Pichetto, e Innovación Federal, que responde a gobernadores, además de la izquierda y otros espacios provinciales. Todos, menos el PRO, que se mantiene como firme aliado de LLA, y algunos bloques protooficialistas.

La semana pasada se firmaron cuatro dictámenes sobre la actualización automática del presupuesto universitario: uno de Unión por la Patria; otro de la UCR en conjunto con la Coalición Cívica, Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal; otro del Frente de Izquierda y el restante de LLA y el PRO.

El asunto quedó listo para ser votado en el recinto. Lo mismo ocurrirá hoy con el Fonid. La semana pasada, horas después de enterarse del avance opositor en Diputados, Milei explotó de ira frente un atril: “Cualquier proyecto que manden desde el Congreso, que quiera romper la caja y hacer volar este país por los aires, se los voy a vetar. Me importa tres carajos”, dijo el Presidente.

La ciénaga

Los gobiernos suelen tener sus leyes ómnibus, esos largos proyectos con un montón de cambios y novedades que les mandan al Congreso para su aprobación apenas asumen, en pocas semanas. Pero el gobierno de Milei es una excepción, porque hasta ahora no consiguió nada. No solamente no consiguió nada por su situación de hiperminoridad (LLA tiene menos del 15% de los diputados y menos del 10% de los senadores) sino también porque no es una gestión generosa con los recursos públicos —porque se propone recortar todo presupuesto que esté a su alcance— y por la resistencia de una oposición variopinta a la que, más allá de sus diversos intereses, no le simpatiza para nada que todas las semanas desde alguna conferencia magistral los traten de “coimeros” y “delincuentes”.

A esa situación además se enfrenta una oposición intransigente robusta y —por ahora— difícil de quebrar: el kirchnerismo. Los bloques Frente Nacional y Popular y Unidad Ciudadana suman en conjunto 33 de las 72 bancas en la Cámara alta y de las 39 restantes sólo 7 son de LLA. Al oficialismo lo ayudan otros 10 senadores de espacios aliados, como el PRO y otros bloques provinciales. El resto son radicales (13) y otras bancadas a cuyos miembros deben que convencer en cada mano. Una mayoría para armar en cada ocasión. La política es así.

Por eso, aunque fuera el deseo real de la Casa Rosada, aún nadie tiene certeza alguna de que esta semana vaya a haber dictámenes favorables sobre el proyecto de ley de Bases y sobre el paquete fiscal, que desde ya sufrirán más de un cambio en los textos, con lo cual, en el caso de que un día sean aprobados en el recinto del Senado, deberán volver a su cámara de origen, Diputados, que podrá aceptar esas modificaciones o insistir en su redacción anterior. Es decir que todo parece indicar que para que haya ley de Bases y paquete fiscal sancionados todavía falta un rato.

Ni el trabajo de la Convención Constituyente de 1994 demoró tanto como la discusión parlamentaria de estos dos proyectos de Milei: aquel cuerpo que redactó y sancionó la Constitución en la capital santafesina y que rige hasta nuestros días empezó a trabajar el 25 de mayo y terminó el 22 de agosto del mismo año. Menos de tres meses.

Ahora, el plenario de las comisiones de Legislación General, Presupuesto y Hacienda y Asuntos Constitucionales del Senado se reunirá el miércoles por enésima vez, a partir de las 15, ya sin invitados sino con el único fin de que los senadores deliberen y, eventualmente, firmen los benditos dictámenes para dejar listos ambos asuntos para el recinto.

Un derrotero errante

El primer proyecto de ley de Bases fue enviado a fin de año e incluía el paquete fiscal sin la restitución de Ganancias. Como ese proyecto no avanzaba en Diputados, el ministro de Economía, Luis Caputo, dispuso a mediados de enero el retiro del paquete fiscal para facilitar su aprobación.

Entonces, después de peliagudas negociaciones con la oposición dialoguista, a la que Milei más critica —mucho más que al kirchnerismo—, finalmente se llevó el proyecto de ley de Bases al recinto pero en esa misma sesión, en el 6 de febrero, se lo devolvió a comisiones porque iba a quedar una cáscara vacía: se había aprobado en general pero se venían rechazando los artículos, y entonces el oficialismo reculó.

Entonces la ley de Bases y el paquete fiscal se negociaron de cero. Un mes y medio de trabajo, a la basura. La negociación —con el gobierno de Milei ya entonces entendiendo que se debe hacer política para conseguir objetivos— llegó a buen puerto: el 30 de abril ambas iniciativas obtuvieron la sanción de Diputados. Un triunfo importante del Gobierno porque además de la propuesta de ley de Bases se aprobó el paquete fiscal, anteriormente retirado, que además incluyó la restitución del impuesto a las Ganancias, que iba a mandarse al Congreso por separado. Una victoria redonda.

Era todo risas hasta que empezó el debate en el Senado, donde opositores como Martín Lousteau (UCR), a quien Milei denosta en público sin ninguna reserva, destrozaron el Régimen de Incentivo a las Grandes Fortunas (RIGI) y el blanqueo, entre otros puntos.

Todavía no hay número para ni aprobar los artículos ni para aprobar la ley en general. Por eso el acto en Córdoba del último sábado fue eso: un acto. Milei había convocado a los gobernadores a firmar un compromiso de 10 puntos. Pero salvo el anfitrión, Martín Llaryora, no fue ninguno. Algunos, como Axel Kicillof (Buenos Aires) y Gildo Insfrán (Formosa), están en guerra con Milei, y otros tampoco asistieron porque sin el proyecto de Bases ni el paquete fiscal convertidos en ley para entonces el ahora fantasmal Pacto de Mayo había devenido abstracto.

Milei mismo vino encargándose en las últimas semanas de bajarle el tono a lo que había presentado con tanta pompa el 1 de marzo último, ante la Asamblea Legislativa. Dijo que el Pacto de Mayo podía ser en junio o julio. Quién sabe.

El miércoles de la semana pasada los oficialistas recogieron los pedidos de modificaciones de los dialoguistas. Entre los puntos que más planteos recibieron están el RIGI, el capítulo energético, la reforma laboral, por el proyecto de Bases; y la restitución de Ganancias, principalmente, por el paquete fiscal.

Antes, a las 13 de este martes, la vicepresidenta Victoria Villarruel recibirá en su despacho a Guillermo Francos —que venía siendo ministro del Interior y ahora será jefe de Gabinete, en reemplazo de Nicolás Posse— y algunos senadores dialoguistas, como el correntino Carlos “Camau” Espínola, del bloque Unidad Federal, que integra con la cordobesa Alejandra Vigo y el entrerriano Edgardo Kueider; y al jefe del bloque radical, el chaqueño Eduardo Vischi. También estarán los aliados Luis Juez (PRO-Córdoba) y Juan Carlos Romero (Cambio Federal); el jefe del bloque LLA, el jujeño Ezequiel Atauche, y el presidente provisional del Senado, el libertario jujeño Bartolomé Abdala.

Para que haya dictamen es la Casa Rosada la que deberá ceder, porque es la principal interesada, o debería serlo. ¿Quién va a querer poner plata en la Argentina de la promesa libertaria apostando a un gobierno que no logra que le aprueben ni una ley en seis meses?

JJD