Tribuna de ideas

No todo es lo mismo

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En el informe Encrucijadas de la política en la post pandemia. Primera parte: La nueva grieta elaborado por el Laboratorio de estudios sobre democracia y autoritarismos (LEDA) de la Universidad de San Martín, se pone de manifiesto lo que se identifica como una nueva distribución de lo sensible, un trastocamiento de la división fundamental que constituye al “nosotros”.  Se sostiene que “la división política que parece ordenar la imagen del todo social hoy es entre la sociedad y los políticos”. Este fenómeno, propio de la crisis de representación, favorece las posiciones anti-políticas.

Así, la política aparece como “improductiva, inoperante, ineficiente, improvisada, una acción que no sigue ningún plan. Por falta de voluntad o de capacidad, la política se muestra como inútil frente a la persistencia de los problemas. Los parches que ella cose no son sólo provisorios sino además distractivos de los grandes problemas que insisten por detrás”.

En el plano nacional, si bien hay datos esperanzadores que nos confirman que vamos por el buen camino, tenemos una luz de alerta en la inflación, un problema estructural de Argentina agravado por la pandemia y el conflicto bélico desatado entre Rusia y Ucrania. 

El aumento de precios obtura la recuperación de los ingresos reales y de la distribución del ingreso. Encabezando las preocupaciones de argentinas y argentinos, el aumento de los precios contribuye a que el humor social esté atravesado por sensaciones de frustración y desesperanza, lo que alimenta el descreimiento en la política como campo de producción de soluciones para los problemas cotidianos. 

Por eso es fundamental revitalizar la lógica democrática, fortalecer las instituciones y volver a trazar con claridad los clivajes relevantes que ordenan la discusión política en nuestro país. 

Primero la gente: una campaña que contrasta dos visiones de país e invita a movernos hacia adelante.

Para reafirmar el compromiso electoral y ratificar el horizonte político de nuestro proyecto, desde la emisión de gobierno ponemos en el centro lo verdaderamente importante; nuestro país y su gente.

En estos años nos tocó atravesar una doble crisis, la generada por el gobierno anterior y la desatada por la pandemia, que profundizó la desigualdad en todo el mundo. Pero una vez más, el pueblo argentino logró levantarse. Hicimos una campaña de vacunación histórica y, gracias a las políticas de reconstrucción, en poco tiempo  logramos recuperar lo perdido.

Sin embargo el escenario global actual nos presenta un desafío radical; la antipolítica viene de la mano del avance de la extrema derecha en distintos países amenazando las conquistas sociales que tanto nos costaron conseguir. 

En estos días verán la pieza madre, un spot audiovisual filmado en cuatro provincias y narrado por distintas personas en el que se muestra la diversidad de nuestra hermosa Argentina y de quienes la habitan.  

Una pieza atravesada por preguntas dicotómicas: “¿Queremos ser un país que ponga en pausa todos nuestros derechos? ¿O una Argentina que avance defendiendo tu trabajo y tu indemnización?”. 

El planteo conceptual remite al conflicto que subyace a la definición misma de democracia y al posicionamiento que ordena nuestro espacio político. La ampliación de derechos, la inclusión y la justicia social han sido pilares constitutivos del peronismo que, desde sus orígenes, tensiona para ensanchar los márgenes del bienestar.

El contenido de las conquistas fue adquiriendo distintas formas, desde derechos laborales como el aguinaldo y las vacaciones, políticos, como el voto femenino, hasta civiles, como el matrimonio igualitario o sexuales y reproductivos como la irrupción voluntaria del embarazo, trazan un recorrido signado por una vocación igualitaria.

Otros, en cambio, premian la especulación en vez de defender la dignidad de las personas que trabajan y producen. Imponen el sálvese quien pueda en lugar de ampliar derechos y construir una sociedad más igualitaria y solidaria. Son aquellos que nos endeudaron de manera irresponsable y en tiempo récord. Los que solo se preocupan por los que más tienen. Los mismos que se oponían a la vacunación y a que la gente se cuide. Los que quieren un Estado ausente. 

En este nuevo mensaje, además, asumimos las principales demandas ciudadanas. Una mujer nos vuelve a interpelar : “¿Queremos un país que ponga en pausa cualquier medida para que nuestro sueldo le gane a la inflación? ¿O queremos una Argentina que piense en los consumidores de acá en vez de los de afuera?”

Es a partir de estos clivajes que reafirmamos la importancia del Estado a la hora de generar las políticas para mejorar la vida de las y los argentinos.

Porque fue con un Estado presente que pudimos poner en marcha la industria y la producción, alcanzar récord de exportaciones, cuidar a las PyMES y reactivar la obra pública y la construcción de viviendas en todo el país. Volver a darle a la ciencia el lugar que le corresponde y volver a las aulas con más fuerza que nunca.  Y es con más y mejor política que vamos a poder resolver las grandes deudas de la democracia que están pendientes.

La pieza publicitaria termina con una invitación: no pongamos en pausa todo lo logrado. Estamos avanzando sin dejar a nadie atrás. Somos conscientes que este es el tiempo de la redistribución y tenemos la certeza de que no hay crecimiento posible sin inclusión. 

Por eso, trabajamos todos los días para recuperar el poder adquisitivo de las y los argentinos y que el crecimiento llegue a cada casa y a cada familia. Y en cada acción de gobierno reafirmamos nuestra prioridad, gobernamos por y para la gente.

VB