Cómo continúa el plan de lucha
“Primer paso”: la CGT definió sumarse a las CTA y organizaciones de izquierda en apoyo a los jubilados
“Hay una política de exterminio con los jubilados. Nos bajan el salario todos los meses al dejar el bono congelado y nos quitan los medicamentos gratis. Pero no es solo hacia nosotros, es también hacia los discapacitados. Sobramos y nos quieren exterminar”, afirma Daniel, docente jubilado de la Provincia de Buenos Aires, mientras sus compañeros de Jubilados Insurgentes golpean cacerolas en la esquina de Callao y Corrientes. Como todos los miércoles, los jubilados se acercan al Congreso para protestar por el derrumbe de sus haberes, pero esta vez las fuerzas de seguridad no los reprimen. Esta vez, después de casi tres años de protestas, hay sindicatos marchando junto a ellos.
Como parte de la primera medida del plan de lucha anunciado por las principales centrales obreras del país, la CGT, las dos CTA, organizaciones de izquierda y peronistas marcharon al Congreso en reclamo de un aumento de los haberes jubilatorios, el acceso a una moratoria previsional y la devolución de los medicamentos gratuitos. Movilizaron columnas de La Cámpora y del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), de la Mesa Ecuménica de la Paz y de Camioneros: un mosaico de fuerzas opositoras que pretende acompañar, a partir de ahora, todos los miércoles a los jubilados.
La CGT fue quien encabezó la columna. Sus tres secretarios generales, Jorge Sola (Seguros), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), participaron de la marcha, dieron la vuelta a la plaza frente al Congreso, se quedaron una hora y después partieron por caminos separados. “Los jubilados no son un pasivo, sino trabajadores que han dado todo y que necesitan un Estado presente que no los está considerando”, destacó Sola en la previa, asegurando que este era solo el “primer paso” del plan de lucha y reivindicando la “unidad” entre sindicatos que “hace mucho que no se venía dando”.
“Al menos vinieron, yo pensé que después del regalo del Gobierno el otro día no iban a venir”, deslizó, en cambio, un dirigente peronista que movilizaba a unos metros, aludiendo al decreto publicado el lunes en el Boletín Oficial que benefició a los sindicatos flexibilizando el tope fijado en la reforma laboral a los aportes que los empleadores hacen a los sindicatos.
No era el único dirigente que masticaba desconfianza mientras caminaba, codo a codo, con la central gremial: en las columnas de izquierda e, incluso, en las más kirchneristas predominaba la impugnación de que una movilización no era suficiente, que había que ir a un paro general. “Mucho más que acompañar un día hay lo que se necesita es un plan de lucha para derrotar la política de Milei. Plan de lucha y paro general”, destacó Nicolás del Caño, diputado del FIT que marchaba a una distancia prudencial de la columna de la CGT.
“Ojalá este sea el principio de la resistencia y no una marcha más para acompañar a los jubilados, sino que sea la profundización de una resistencia contra un gobierno tan dañino y que le hace mal a millones de argentinos”, sumó Pablo Moyano, el secretario adjunto de Camioneros, y agregó: “Esperemos que sea el principio de la derrota de este gobierno”.
En la CGT piden mesura, y advierten: “Es el primer paso”. Todavía nadie quiere hablar de paro general en la central de la calle Azopardo, pero sí hubo un cambio en la línea oficial: los dirigentes de la CGT aseguran que “el clima social cambió” y que la inmovilidad de la primera parte del año se había terminado. Que había comenzado una nueva etapa.
El plan de lucha
Los triunviros tomaron la decisión de avanzar con un plan de lucha contra Milei en la sede de Azopardo junto a un conjunto de gremios más combativos, como las dos CTA, ATE (trabajadores del Estado) y la CATT (Transporte), y las organizaciones sociales que integran la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). La marcha con los jubilados fue el acto de lanzamiento de una serie de acciones de protesta que continuarán el resto del año, casi todas las semanas, con el objetivo de mantener una conflictividad social activa.
“La CGT va a continuar acompañando los conflictos sociales”, aseguró Sola, en la plaza, y en su entorno ponen el ojo en la movilización que se llevará a cabo, junto a los movimientos sociales, para el 7 de agosto por el Día de San Cayetano. Antes, sin embargo, los sindicatos también acompañarán el paro docente del 3 de agosto con una movilización –todavía no se definió a dónde– si el Gobierno no cierra antes un acuerdo con los gremios.
La CTA, junto al bloque peronista del Congreso, analiza convocar también una gran movilización para el 6 de agosto, que es el día que el oficialismo busca sesionar para intentar aprobar, por quinta vez consecutiva, la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada. El peronismo busca hacer de la resistencia a la extranjerización de las tierras una bandera contra Milei y espera sumar presión para voltear el capítulo cuando vuelva a tratarse en el recinto.
“Hay determinación de las tres centrales sindicales de acompañar cada uno de los conflictos para evitar que queden encapsulados”, aseguró Hugo Yasky, titular de la CTA y diputado nacional que viene trabajando con los triunviros en la agenda de lucha. Yasky apuesta a construir un “cordón solidario” con varios gremios para intervenir en cada situación de conflictividad social, sean despidos, paritarias o reclamos sectoriales (como el de los jubilados). El objetivo es que haya siempre una presencia constante en cada reclamo, aunque sea con un puñado de delegados, para evitar la represión o que la protesta se desinfle.
La gran apuesta, sin embargo, será convocar a una gran marcha federal para septiembre y cerrar, en octubre, con un paro general. En la CGT todavía no están de acuerdo, pero el resto de los sindicatos confía en que, cuando llegue el momento, se plegarán.
“Estamos entrando en periodo electoral, y la CGT va a jugar fuerte. No se van a quedar mirando desde afuera. Estamos entrando en el último período: es el último momento para no quedar mal”, manifiesta, desafiante, un referente sindical.
MCM/MG