Caso Báez Sosa
Fiscalía: un ataque planeado en siete minutos con el único objetivo de matar a golpes a Fernando

El alegato de la fiscalía en la sala de audiencias del Tribunal Oral en lo Criminal nº1 de Dolores.

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Para la fiscalía el móvil del crimen fue éste: Máximo Thomsen se vengó del golpe que le había pegado en el estómago Fernando Báez Sosa. Según reconstruyeron los fiscales Gustavo García y Juan Manuel Dávila, la víctima y tres amigos se cruzaron con Thomsen, Ayrton Viollaz y a alguno de los Pertossi dentro de Le Brique, cuando la pista estaba colmada de gente en la previa del show de Neo Pistea. Por ese intercambio de manotazos, la Seguridad del lugar los expulsó de la disco. Afuera, según el alegato de García, los agresores tuvieron siete minutos para vengarse. Esperaron a que la policía, de custodia en el lugar, corriera a resolver otra pelea. La emboscada sucedió con la cuadra liberada.

Los acusados protagonizaron otra pelea unos minutos antes de atacar a Fernando

Los acusados protagonizaron otra pelea unos minutos antes de atacar a Fernando

“Se pusieron de acuerdo con anterioridad al hecho para matar a una persona. Siete minutos antes, los imputados se encontraron en la misma vereda con Fernando. No requirió una planificación muy elaborada, pero hubo una planificación de 'cómo'. Lo vimos en los videos”, explicó García. La Fiscalía recurrió a un editor de videos de reuniones sociales -cumpleaños, casamientos- que trabaja para el Ministerio Público Fiscal para que sincronizara todos los videos expuestos durante la etapa de prueba. En vez de verlos por separado, armó un mosaico donde se sucedían las escenas registradas por los celulares, los domos y las cámaras de seguridad de la cuadra. “Y si faltaba algo para decir que esto fue organizado es que hayan decidido filmar el inicio de la agresión”, remarcó García.

Así aseguró: “Nos complicamos buscándo cuál patada lo mató cuando fueron todas”.

Los fiscales sostienen la figura original con la que los imputados -todos- llegaron a juicio: “homicidio doblemente agravado por haber sido cometido con alevosía y con el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso ideal con lesiones leves”. El delito prevé una condena de prisión perpetua. Los acusados oyen el debate en la sala de audiencias. Detrás suyo, están sus padres. Por primera vez todos pueden acudir a la audiencia completa, derecho que tenían vedado por ser testigos. Pero como declararon la semana pasada pueden permanecer en la sala. Los padres de Báez Sosa también presencian los alegatos. La monja Martha Pelloni vino especialmente para acompañarlos.

“No era pegar contra el grupo, era pegarle a Fernando. Y sobre eso, ¿a quien había que liberarle la zona? ¿Quién era el ofendido? Máximo Thomsen. Thomsen esperó a que sus compañeros le liberen la zona. Thomsen siempre está arriba de Fernando. No digo que es el líder del grupo, pero ese día sí. Porque ese día el que sintió ofendido fue él. Fernando estaba 'regalado'. Sus amigos también”, siguió García.

Los fiscales aseguran que los agresores se aprovecharon de la indefensión del grupo: estaban relajados, conversando en ronda. Y que fueron directo a Báez Sosa. Todos le pegaron. Y si no le pegaron al unísono, se turnaban para hacerlo. Si no pegaban, su función era bloquear a los amigos para que no pudieran defender a Báez Sosa. Atacaron por al menos dos flancos. Y podría haber un tercero: por primera vez, Ayrton Viollaz deja ser un mero “arengador” a pasar a ser el que da la señal de inició del ataque, el que impide que los amigos de Fernando se acerquen y, por la cercanía, un agresor directo.

En el rearmado del ataque -que duró segundos, quizás 30- Enzo Comelli fue el que le dio el primer golpe, junto a Ciro Pertossi: uno por delante y otro por detrás. Es cuando Báez Sosa cae de rodillas al piso. Blas Cinalli aparece por detrás de Ciro, lo mismo Ayrton Viollaz. Y hay una persona más, que le pegó una patada a Fernando. Los fiscales apuntaron a Matías Benicelli, pero dijeron no tener demasiada certeza. En la ropa de Benicelli y en una de sus zapatillas encontraron ADN de la víctima. Máximo Thomsen está “sobre” Fernando, nunca se mueve de él, que está tendido en el piso. Luciano Pertossi alterna entre pegarle a Báez Sosa y pegarle a los amigos. Su primo, Lucas, filmó hasta el primer golpe. Luego se sumó a la paliza. “Sobre la marca de la suela de la zapatilla, que quedó probado que es de Thomsen... Dijeron que no ha sido una lesión grave pero yo lo tomo como… dejar el sello a Fernando”, cerró García.  

VDM/

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