Efemérides

Día Internacional del Oso Polar: ¿por qué se conmemora el 27 de febrero?

elDiarioAR

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El Día Internacional del Oso Polar se celebra todos los años el 27 de febrero y pretende ser una jornada de reflexión sobre el peligro de extinción de esta especie.

El Ursus maritimus (Ursidae) es el único súper depredador del Ártico y una especie más en la larga lista de especies en peligro de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), donde aparece como vulnerable.

Sus poblaciones disminuyeron más de 30% en los últimos 45 años y algunos científicos alertan que podrían desaparecer para el 2100. Se estima que solo quedan entre 20.000 y 30.000 mil ejemplares en vida silvestre, 60% de los cuales están en las subpoblaciones de Canadá.

El oso polar u oso blanco es un mamífero carnívoro perteneciente a la familia de los osos. Es el ejemplar de carnívoro más grande que existe en la Tierra. Habita las costas árticas e islas de los cinco países que rodean el Polo Norte: Rusia, Canadá, Noruega, Dinamarca y Estados Unidos.

El oso polar se encuentra muy amenazado tanto por los cambios climáticos como por la caza furtiva. Por ello en este día desde miles de asociaciones del mundo se pide a las autoridades competentes más control y vigilancia para que los osos no sean cazados.

El calentamiento de la Tierra está teniendo efectos negativos sobre los osos polares. En la Bahía de Hudson se fue reduciendo el número de ejemplares. El hielo de la Bahía se está derritiendo mucho más rápido que en la década de los años 70. Por eso los osos polares se ven obligados a retroceder, a vivir en tierra firme con todos los cambios eso provoca la alimentación, el hábitat, etc.

En el año 1973 Canadá, Estados Unidos, Dinamarca (Groenlandia), Noruega y la antigua Unión Soviética firmaron el Acuerdo Internacional para la Conservación de los Osos Polares y de su hábitat que puso fin a la cacería comercial y deportiva.

En la actualidad, solo se permite la caza con fines de subsistencia a las poblaciones indígenas de Rusia y Estados Unidos, y a los inuit en Canadá. El acuerdo también estableció que las naciones firmantes eran responsables de la protección de las zonas de crianza y de recorrido de los osos.

CRM