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Efemérides
Día Mundial de los Primeros Auxilios: ¿por qué se celebra el 12 de septiembre?

Técnicas de primeros auxilio

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Cada 12 de septiembre de 2026 se celebra el Día Mundial de los Primeros Auxilios, una jornada destinada a concientizar sobre la importancia de saber cómo actuar frente a una emergencia mientras llega la asistencia médica profesional.

La fecha se conmemora cada año el segundo sábado de septiembre y fue impulsada por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). La iniciativa comenzó en el año 2000 y con el tiempo se convirtió en una jornada internacional de concientización y capacitación.

El objetivo es acercar conocimientos básicos a la mayor cantidad posible de personas, porque una emergencia puede ocurrir en cualquier lugar: en una casa, en la calle, en una escuela, en el trabajo, durante un viaje o mientras se practica deporte.

¿Por qué se celebra el Día Mundial de los Primeros Auxilios?

El Día Mundial de los Primeros Auxilios nació con la intención de recordar que cualquier persona puede encontrarse frente a una situación en la que deba ayudar a otra antes de que llegue una ambulancia o un equipo especializado.

La Cruz Roja y la Media Luna Roja sostienen que los primeros auxilios deberían ser accesibles para todas las personas y formar parte de la preparación de las comunidades. Cada año, las sociedades nacionales desarrollan actividades para enseñar técnicas básicas y aumentar la confianza para actuar ante una emergencia.

La fecha también busca derribar una idea frecuente: que para brindar primeros auxilios es necesario ser médico o tener conocimientos avanzados. Si bien determinadas intervenciones requieren capacitación específica, existen maniobras y conductas básicas que pueden aprenderse mediante cursos de formación.

¿Qué son los primeros auxilios?

Los primeros auxilios son las medidas inmediatas que se brindan a una persona que sufrió una lesión o atraviesa una emergencia de salud, mientras se espera la llegada de atención profesional.

No reemplazan la atención médica. Su función es ayudar a preservar la vida, evitar que una situación empeore y acompañar a la persona hasta que pueda recibir asistencia especializada.

Entre las situaciones en las que pueden ser necesarios se encuentran las heridas y hemorragias, quemaduras, golpes, fracturas, desmayos, atragantamientos, convulsiones y paros cardiorrespiratorios.

También pueden resultar fundamentales ante accidentes de tránsito, emergencias domésticas, fenómenos climáticos extremos o situaciones de desastre.

La importancia de actuar durante los primeros minutos

Ante una emergencia, el tiempo puede ser determinante. La persona que se encuentra en el lugar suele ser la primera en poder intervenir, antes de que llegue una ambulancia o un equipo de rescate.

Por eso, la capacitación busca que la población pueda reconocer una emergencia, pedir ayuda y aplicar las medidas adecuadas sin ponerse en riesgo.

La IFRC destaca que sus sociedades nacionales alcanzan a más de 50 millones de personas cada año mediante actividades de concientización relacionadas con los primeros auxilios.

La formación también busca generar confianza. En una situación de estrés, saber qué hacer puede ayudar a evitar la parálisis y permitir una respuesta más ordenada.

RCP: una de las técnicas más importantes

La reanimación cardiopulmonar (RCP) es una de las intervenciones que pueden formar parte de los primeros auxilios ante un paro cardíaco.

Su aprendizaje permite reconocer una emergencia, activar rápidamente el sistema de emergencias y comenzar las maniobras de reanimación mientras llega ayuda especializada.

En determinados casos también puede utilizarse un desfibrilador externo automático (DEA). Estos dispositivos están diseñados para analizar el ritmo cardíaco y, cuando corresponde, indicar o administrar una descarga eléctrica.

La capacitación práctica es fundamental para aprender correctamente estas técnicas. Por eso, las organizaciones de primeros auxilios recomiendan realizar cursos con instructores capacitados y actualizar periódicamente los conocimientos.

Qué hacer ante una emergencia

Aunque cada situación requiere una respuesta diferente, existen algunos principios generales que pueden ayudar:

Primero, hay que evaluar la seguridad del lugar. Quien ayuda no debe convertirse en una segunda víctima. Antes de acercarse, es importante observar si existen riesgos como tránsito, fuego, electricidad, humo o estructuras inestables.

Luego, hay que pedir ayuda. Ante una emergencia grave, es fundamental activar cuanto antes el sistema de emergencias correspondiente.

También es importante evaluar el estado de la persona y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia mientras llega la asistencia.

Las maniobras específicas dependen de lo que haya ocurrido. Por eso, improvisar tratamientos o realizar procedimientos que no se conocen puede ser contraproducente.

Primeros auxilios también significa saber qué no hacer

Uno de los objetivos de la capacitación es aprender no solamente qué hacer, sino también qué acciones evitar.

En una emergencia pueden circular consejos populares que no cuentan con respaldo médico. Aplicar sustancias sobre determinadas lesiones, mover innecesariamente a una persona accidentada o intentar maniobras sin conocer la técnica puede generar complicaciones.

Por eso, ante una situación seria, la prioridad es activar el sistema de emergencias y seguir las instrucciones de profesionales capacitados.

Los primeros auxilios en niños y adolescentes

La enseñanza de primeros auxilios también puede comenzar desde edades tempranas, adaptando los contenidos a cada etapa.

La Cruz Roja destaca experiencias en las que niños y adolescentes aprenden técnicas básicas para responder ante accidentes domésticos, caídas y otras emergencias. El objetivo no es convertirlos en profesionales, sino desarrollar conocimientos, prevención y confianza para pedir ayuda y actuar correctamente.

Incorporar estos contenidos en escuelas y comunidades puede contribuir a crear una cultura de prevención que se extienda también a las familias.

Un conocimiento que puede marcar la diferencia

Los primeros auxilios no se limitan a los grandes accidentes. Una caída, una quemadura, una herida profunda o un atragantamiento pueden ocurrir en cualquier hogar.

Por eso, tener conocimientos básicos y un botiquín adecuado puede ser parte de la preparación cotidiana. Pero el elemento más importante sigue siendo saber cuándo pedir ayuda y cómo actuar de manera segura.

La IFRC sostiene que la formación en primeros auxilios contribuye a construir comunidades más preparadas y capaces de responder ante situaciones de emergencia.

Una fecha para aprender antes de que sea necesario

El Día Mundial de los Primeros Auxilios propone una reflexión sencilla: nadie sabe cuándo puede necesitar ayudar a otra persona.

Aprender primeros auxilios no significa esperar a que ocurra una emergencia. Significa estar preparado para responder cuando los minutos importan.

En 2026, el 12 de septiembre, la jornada vuelve a poner el foco en la necesidad de que estos conocimientos estén al alcance de toda la población. Porque ante una emergencia, una persona capacitada puede convertirse en el primer eslabón de una cadena de ayuda que, en determinadas circunstancias, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

NB

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