El abandono escolar en secundaria cayó 9,3 puntos porcentuales en los últimos cuatro años

A cuatro días de un nuevo aniversario del fallecimiento del padre del aula, Domingo Faustino Sarmiento, se reveló un dato alentador sobre la situación de los estudiantes en el país: en los últimos cuatro años, el abandono escolar se redujo 9,3 puntos porcentuales en el nivel secundario. En 2018, la proporción de estudiantes de 17 años que había dejado sus estudios era del 24,4%, mientras que, para 2022, esa cifra cayó a 15,1%.

Así lo indica el último informe del Observatorio de Argentinos por la Educación “Trayectorias escolares: ¿Cuántos estudiantes abandonan la secundaria en Argentina” que utiliza datos del Relevamiento Anual del Ministerio de Educación para analizar la evolución de las distintas cohortes que arrancaron y finalizaron la secundaria entre 2012 y 2022.

El documento, con autoría de Paz Míguez (Fundación ÉFORO), Samanta Bonelli y Martín Nistal (Argentinos por la Educación) además, exhibe que, si bien esta baja se dio en todas las provincias, la magnitud de dicha reducción varía sustancialmente a nivel nacional. En la región norte, La Rioja, Chaco y Misiones destacan como las jurisdicciones que menos progresaron en materia de deserción en el nivel secundario: redujeron la tasa de abandono escolar en un 4,5%, 5,5% y 5,7%, respectivamente.

En el extremo opuesto, San Luis (14,3%) Mendoza (13,3%) y Jujuy (11,1%) son las provincias que lograron mayores mejoras. A pesar de los progresos, ninguna de las tres presenta las tasas más bajas de deserción en el país. El podio lo ocupan La Pampa, Tierra del Fuego y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) con una proporción de tan solo 3,6%, 6,9% y 9% de alumnos que no completan sus estudios medios.

“Seguramente, con más chicos y jóvenes alojados en el sistema, tendremos más oportunidades de revertir otras cifras preocupantes para lograr una mejora general de los aprendizajes”, sostuvo María de los Ángeles Centurión, Directora de colegio secundario.

En la misma línea, Esteban Torre, director del programa de Educación de CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), celebró los avances y advirtió la necesidad de continuar trabajando para mitigar las causas de deserción. “La caída generalizada del abandono en el nivel secundario es una buena noticia que da cuenta de los esfuerzos individuales de los estudiantes, de sus familias, de los equipos escolares y del Estado por hacer de la escuela un lugar de pertenencia de los jóvenes. Sin embargo, persisten altos niveles de exclusión y esto requiere de estrategias que permitan anticipar situaciones de riesgo de abandono y promover intervenciones oportunas”, expresó.

El nivel socioeconómico de los estudiantes constituye un factor que puede poner en jaque su continuidad en el sistema educativo en tanto los menores pueden verse obligados a insertarse en el mercado laboral de manera prematura para complementar los ingresos familiares. Una situación similar ocurre cuando deben permanecer en sus hogares al cuidado de hermanos más chicos en lugar de asistir al establecimiento educativo.

La falta de herramientas para continuar con la educación, sumada a formatos escolares que desincentivan las permanencia en el sistema, también representa un factor de riesgo. Por tal motivo, con la pandemia y la irrupción de nuevos desafíos planteados por la escolarización a distancia, se reformaron los regímenes de promoción para evitar que estudiantes se atrasaran y optaran por abandonar los estudios.

Para Bruno Videla, docente de escuela secundaria, esta decisión, si bien permitió que más chicos continuaran en el sistema educativo, trajo aparejada una consecuencia indeseada: la disminución en la calidad de los aprendizajes por una creciente laxitud a la hora de evaluar a los alumnos.

“Hoy los regímenes académicos son más flexibles y otorgan más oportunidades para que los alumnos puedan acreditar materias pendientes. Además, la escuela tiene la obligación de adaptarse a las distintas situaciones que pueden llevar a un alumno a no poder sostener la regularidad de la cursada, sin que eso pierda la chance de ir acreditando materias y finalmente terminar el secundario. En este contexto, podemos deducir que la disminución del abandono escolar no es un resultado que podamos festejar con demasiado entusiasmo, porque pareciera que la causa es que se bajó la vara”, explicó.

Los nuevos regímenes de promoción parece haber contribuido también con un aumento en la cantidad de estudiantes que llegan al último año en edad teórica. Para la cohorte 2012-2018, dicha proporción es de 46,6%, mientras que para aquellos que transitaron la secundaria entre 2016 y 2022, el porcentaje asciende a 59,5%.

Sin embargo, este incremento no se traduce en un mayor número de egresados con conocimientos adecuados en materias básicas como Lengua y Matemática, tal como dejó de manifiesto Argentinos por la Educación en una investigación anterior, según la cual sólo 13% de los estudiantes termina su educación media a tiempo y con desempeño satisfactorio en ambas asignaturas.

Esta situación parecería demostrar que, tal como señala Videla, pese al avance que representa la reducción del abandono escolar, la Argentina todavía presenta un importante desafío: lograr que ese creciente número de alumnos que optan por permanecer en el sistema educativo finalice sus estudios con buenos aprendizajes para desarrollarse personal y profesionalmente.

ACM/JJD