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Horas decisivas

Lugones se reúne con Caputo por los fondos del PAMI en medio de la crisis en Salud

Mario Lugones y Luis "Toto" Caputo
8 de abril de 2026 17:34 h

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En medio de los cimbronazos por el caso Adorni y el debate de la Ley de Glaciares en el Congreso, la agenda del Gobierno se reordenó este miércoles alrededor de una serie de reuniones que, más allá de su carácter formal, concentran el núcleo de una crisis que dejó de ser silenciosa. El punto más sensible estará esta tarde en el Palacio de Hacienda, donde el ministro de Salud, Mario Lugones, se reunirá con su par de Economía, Luis Caputo, en un intento por destrabar la falta de fondos que mantiene al PAMI en una situación cada vez más delicada.

No se trata de un encuentro más. La reunión llega después de varios días de tensión política en torno a la continuidad de Lugones, que el Gobierno salió a desmentir de manera enfática tras la nota de elDiarioAR, pero que no logró disipar del todo las dudas hacia adentro. El ministro fue ratificado en su cargo, pero el problema que puso en discusión su permanencia sigue intacto: la imposibilidad de sostener el funcionamiento del sistema sin asistencia financiera. Aunque algunos ya, por lo bajo, no dudan en definirlo como un liso y llano “vaciamiento”.

El ministro de Salud, Mario Lugones, ingresando a Casa Rosada.

Es que a diferencia de otras reuniones de coordinación entre ministerios, esta vez la discusión no pasa por el diagnóstico sino por la decisión. El sistema arrastra una deuda con prestadores que supera los 500 mil millones de pesos, con clínicas y sanatorios que advierten que no pueden sostener la atención en estas condiciones. En ese marco, el cónclave de esta tarde aparece como el primer momento en el que el Gobierno debe definir si transforma ese diagnóstico en recursos concretos.

El planteo de Lugones a Economía es directo. Desde hace semanas reclama una ampliación de partidas para el PAMI que, según distintas fuentes, ronda en realidad el equivalente a mil millones de dólares. Del otro lado, el ministro Caputo había evitado hasta ahora involucrarse de lleno en el conflicto, en una dinámica que dejó a Salud administrando en soledad una crisis que excede largamente sus capacidades presupuestarias. Esa distancia empezó a tensarse en los últimos días, cuando la presión del sistema privado dejó de ser preventiva y empezó a traducirse en advertencias concretas.

Mario Lugones y el titular del PAMI, Esteban Leguizamo.

El conflicto, en ese sentido, ya no es solo sanitario. Dejó de ser un problema del Ministerio de Salud para convertirse en un problema del Gobierno. La presión del sector privado escaló en los últimos días y empezó a traducirse en advertencias concretas sobre la continuidad del sistema. Medidas que hasta hace poco parecían excepcionales entraron en evaluación, mientras distintas instituciones ajustan su funcionamiento para sostener la atención en un contexto cada vez más crítico.

En ese contexto, las autoridades del PAMI, con su titular Esteban Leguizamo a la cabeza, abrirán una mesa de negociación con las principales cámaras que agrupan a clínicas, sanatorios y laboratorios para intentar acordar un cronograma de pagos que evite una interrupción de servicios. Los prestadores reclaman una deuda acumulada que supera el mes de prestaciones, a lo que se suma la falta de actualización de aranceles frente al aumento de costos.

PAMI se encuentra en plena discusión con laboratorios para renovar los acuerdos vigentes.

En ese marco, según pudo saber elDiarioAR, ya se registran recortes en la oferta de turnos y demoras en prácticas no urgentes, mientras que el cobro de copagos aparece como una salida de emergencia que el organismo intenta frenar sin demasiado éxito. En el sector advierten que, sin una señal concreta en los próximos días, el margen para sostener la atención se agota y el impacto podría trasladarse de lleno a los afiliados. “En 20 años nunca vivimos una situación así”, deslizan.

El nivel de tensión es tal que incluso dentro del gabinete comenzaron a marcar límites. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, salió a despegar públicamente su cartera de la crisis con un mensaje explícito. “El Ministerio de Capital Humano no tiene competencia sobre el PAMI ni sobre el área de Discapacidad”, señalaron desde esa cartera, para luego subrayar que ambos ámbitos “dependen del Ministerio de Salud”. La aclaración, difundida en medio de la escalada del conflicto, fue leída como algo más que un ordenamiento administrativo. En un contexto de responsabilidades difusas, implicó también una forma de delimitar costos políticos.

Todo ocurre después de una secuencia de gestos que buscaron sostener a Lugones en su cargo tras el temblor de los últimos días. El lunes fue recibido por Santiago Caputo, su principal respaldo dentro del esquema oficial, en un encuentro que sirvió para ratificarlo en medio del ruido, aunque no terminó de disipar del todo algunas fricciones que comenzaron a asomar en ese vínculo. El martes volvió a la Casa Rosada para reunirse con Manuel Adorni en el marco del seguimiento de gestión.

Pero la ratificación del ministro convive con una contradicción difícil de disimular. El Gobierno decidió respaldar a Lugones, pero todavía no resolvió el problema que puso en duda su continuidad. Lo sostiene en público, pero lo expone en la gestión. En ese punto, la discusión deja de ser únicamente política y pasa a ser operativa.

Por eso, la reunión de esta tarde con Luis Caputo condensa algo más que una negociación presupuestaria. Allí se juega el margen real de la gestión sanitaria, en medio de una pulseada no tan explícita, pero sí de un equilibrio que empieza a tensarse. Y que, en un sistema que ya muestra signos de agotamiento, puede dejar de ser sostenible mucho más rápido de lo previsto.

PL/CRM

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