Matar al mensajero es la última estrategia de los negacionistas del cambio climático: “El acoso fue terrorífico”

Raúl Rejón

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Saber el tiempo de mañana para programar un picnic, bien, pero comprender por qué se recrudecen los huracanes, qué hay detrás del incremento de las olas de calor o la falta de lluvias es parte de una conspiración. Matar al mensajero que explica que, en muchas ocasiones, lo que hay detrás de esto es la crisis climática es una nueva oleada del negacionismo. Los meteorólogos que aportan ese conocimiento, el último objetivo.

Este mes, el meteorólogo estadounidense Chris Gloringer dejó –tras 18 años en los medios de comunicación– la cadena de televisión en la que explicaba las consecuencias del cambio climático en la meteorología diaria del estado de Iowa. Había recibido amenazas de muerte. Padeció un cuadro de estrés postraumático después de sufrir una campaña de acoso. “Vete al este y ahógate en el casquete polar derretido”. “Los conservadores de Iowa queremos darte una bienvenida que nunca olvidarás”, fueron algunos de los mensajes que inundaron su bandeja de entrada.

“Fue terrorífico”, cuenta Gloringer a elDiario.es ya desde su nuevo destino. “Cuando empezaron a llegar los correos electrónicos temí no solo por mi seguridad sino también por la de mi esposa”. Sobre todo al detectarse que uno de los acosadores estaba detrás de diez correos amenazantes en pocos días. El meteorólogo relata: “Mi empresa hizo todo lo que puede pedirse. Incluso me puso un servicio de seguridad, pero finalmente lo dejé”. Ahora vive, efectivamente, en la costa este de EEUU, donde se fue a trabajar para una consultora climática. Un traslado forzoso de más de 2.000 kilómetros.

Cuando empezaron a llegar los correos electrónicos temí no solo por mi seguridad sino también por la de mi esposa

Este fenómeno de acoso es planetario. Unos meses antes del caso de Gloringer –en abril–, en España la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) tuvo que salir al paso de una campaña de odio contra sus profesionales. La cosa no ha cesado. “Se siguen recibiendo mensajes a través de las redes sociales y por correo electrónico”, cuenta a elDiario.es Estrella Gutiérrez-Marco, portavoz de la AEMET. “Te cito uno de los últimos recibidos: 'Sois basura humana'”.

Este año los informadores meteorológicos en Francia también han recibido ataques por sus previsiones sobre la sequía y el calor en el país, pero ya el año pasado, los meteorólogos británicos debieron soportar “ofensas sin precedentes” al informar sobre la ola de calor que padecieron durante el verano de 2022. Era la primera vez que Reino Unido debía lanzar una alerta roja por las altas temperaturas.

Los ataques llegaron a decir que el Servicio Meteorológico británico había cambiado la paleta de colores en sus mapas para que parecieran más graves de lo que era la realidad. La campaña online incluía acusaciones de que los meteorólogos mentían y creaban miedo al ligar la ola de calor, sin precedentes en el país, con el cambio climático.

“Desde luego que es una tendencia preocupante y un ejemplo de lo que llamamos terrorismo estocástico”, cuenta a elDiario.es el director del Centro para la Ciencia, la Sostenibilidad y los Medios de la Universidad de Pennsylvania, Michael E. Mann.

Es una tendencia preocupante y un ejemplo de lo que llamamos terrorismo estocástico. Se está extendiendo a cualquiera que informe sobre la realidad y la amenaza que implica el cambio climático causado por los seres humanos

El terrorismo estocástico consiste en el “uso de los medios de comunicación para provocar actos aleatorios de violencia basados en la ideología”, según explica el Instituto Max Planck para el estudio de la Criminalidad, Seguridad y las Leyes.

El doctor Mann abunda en que “tanto los contaminadores como los políticos y los grupos de presión a favor de la industria de los combustibles fósiles llevan mucho tiempo metidos en una campaña de vilipendio hacia los científicos”. “Y parte de esta estrategia es provocar a los individuos para que cometan actos de intimidación y violencia contra los científicos”.

“En ocasiones no es agradable recibir una información de sequía, de niveles de alerta por precipitaciones torrenciales o por temperaturas extremas, y algunas personas buscan un culpable, eligen matar al mensajero”, analiza Gutiérrez-Marco.

Gloringer tiene claro cuándo situar el punto el de inflexión en este estrategia: “Al ganar las elecciones Donald Trump, en 2016, muchos se sintieron legitimados para liberar y expandir odio”. Y “no solo a los científicos, también hacia, por ejemplo, los periodistas que informan sobre el cambio climático”, cuenta.

“Lo que vemos ahora es que esa estrategia se está extendiendo a cualquiera –incluidos los meteorólogos– que informe al público sobre la realidad y la amenaza que implica el cambio climático causado por los seres humanos”, remata el investigador de la Universidad de Pennsylvania.

Estrella Gutiérrez-Marco incide en que “un elevado número de los múltiples mensajes que se reciben son negacionistas del cambio climático”. E ilustra con otro ejemplo: “Un carajo para AEMET, el cambio climático es un engañabobos. ¡Déjense de monsergas! Desinformación sois vosotros”.

Un elevado número de lo múltiples mensajes que se reciben son negacionistas del cambio climático

Y ahí reside buena parte del discurso más actual del negacionismo climático: el concepto de “causado por los humanos”. Casi nadie sostiene que no haya en 2023 una alteración en el clima, pero ahora se apunta a que ese cambio es natural. Este es uno de los correos electrónicos que recibió el meteorólogo Gloringer durante la campaña de acoso: “Me estoy cansando de tu teoría de la conspiración liberal sobre el tiempo. El clima cambia cada día, siempre lo ha hecho y siempre lo hará. Solo estás promocionando un bulo de [Joe] Biden [presidente de EEUU]. Vuélvete de donde viniste”.

Y esta es una declaración de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en el parlamento regional en noviembre de 2022: “Desde que la Tierra existe, ha habido siempre cambio climático. Ha habido ciclos”. Así se expresaba el portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, al presentar el programa electoral económico del partido de ultraderecha: “El clima cambia, eso no lo cuestionamos. Lo que cuestionamos es que sea por causa humana”. Lo mismo sostuvo su portavoz de ciencia, Julio Utrilla, en un debate electoral.

En abril pasado, cuando estalló la campaña de acoso contra los profesionales de la AEMET, los meteorólogos recibieron una oleada de ataques de este cariz: “Sicarios de la información al servicio del mal”, “manipuladores”, “os estamos vigilando”, “asesinos”, “miserables”.

El acoso no se ha frenado ni contenido, más bien al contrario, escala y se ha convertido en tema de preocupación generalizado, como revela Estrella Gutiérrez-Marco al contar que “otros servicios meteorológicos nacionales reciben similares acusaciones infundadas, como nos indican tanto países de nuestro entorno como los de Iberoamérica con los que hemos celebrado recientemente una reunión anual y se ha tratado específicamente este asunto”.

¿Puede silenciarse la ciencia? Chris Glroringer piensa que “se trata de los que más gritan más que de los más numerosos. Yo creo que la gente todavía quiere saber, pero sí es preocupante que una minoría pueda silenciar algunos temas”.