EE.UU. imputa a Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996
La Administración Trump lanzó una imputación contra el expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años. La acusación, confirmada por la agencia Reuters este miércoles, y cuya comunicación oficial estaba prevista para las 13.00 hora de Miami, está relacionada con la presunta participación del exmandatario cubano en el derribo el 24 de febrero de 1996 de dos avionetas operadas por el grupo de exiliados anticastrista Hermanos al Rescate, con sede en Miami. Castro era ministro de Defensa en ese momento, y su hermano Fidel presidía el país. En el ataque contras las avionetas que se dirigían a la isla murieron cuatro personas.
“Estados Unidos no tolerará un Estado rebelde que albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas extranjeras hostiles a tan solo noventa millas del territorio estadounidense”, declaró Trump a primera hora del miércoles, sin aportar pruebas de esas acusaciones, negadas por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
La acusación penal contra Castro intensifica las tensiones con La Habana y aumenta las expectativas de una acción militar estadounidense en Cuba, con la sombra en el recuerdo de la llevada a cabo el 3 de enero en Venezuela para secuestrar al presidente del país, Nicolás Maduro, y conducirlo a Nueva York para ser juzgado por cargos de narcotráfico.
Mientras Trump sigue empantanado con la guerra en Irán, crecen las especulaciones sobre sus nuevos pasos en relación con Cuba, después de haber anunciado a principios de este año una “toma de control” del país si su Gobierno no se plegaba a sus deseos.
Castro, de 94 años, asumió la presidencia en 2011, sucediendo a su hermano enfermo, Fidel Castro, y en 2019 cedió el poder al actual presidente, Miguel Díaz-Canel.
El derribo
El derribo en 1996 por parte de Cuba de dos avionetas Cessna operadas por los Hermanos al Rescate marcó un hito en décadas de hostilidades entre ambos países.
En aquel entonces, el presidente de EE.UU., Bill Clinton, exploraba con cautela maneras de reducir las tensiones con un adversario de la Guerra Fría, pero se enfrentaba a una fuerte oposición de los exiliados, quienes organizaban sobre vuelos sobre La Habana con fines propagandistas, lanzaban panfletos anticastristas y ayudaban a los balseros cubanos que huían de la isla.
Durante meses, La Habana había advertido a Washington de que estaban preparados para defenderse de lo que consideraban provocaciones deliberadas. Sin embargo, estas advertencias fueron ignoradas.
El 26 de febrero de 1996, misiles disparados por cazas MiG-29 de fabricación rusa derribaron dos avionetas civiles Cessna. Una tercera avioneta, que transportaba al líder de la organización, escapó por poco.
Poco después del derribo, el Congreso de EEUU aprobó la Ley Helms-Burton, que codificó el embargo comercial estadounidense promulgado en 1962 y complicó enormemente las relaciones con Cuba para los sucesivos presidentes estadounidenses.
Entre 1994 y 1996, La Habana documentó más de 25 violaciones graves y deliberadas del espacio aéreo cubano por parte de la organización Hermanos al Rescate, según fuentes del Gobierno cubano. Cada una de estas violaciones fue informada formalmente por escrito al Departamento de Estado de los Estados Unidos, a la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos y a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Por ejemplo, el 13 de julio de 1995, dos avionetas entraron en una zona restringida al norte de la capital, sobrevolaron La Habana a muy baja altitud y lanzaron propaganda en apoyo de una flotilla de barcos anticubanos que había zarpado de Miami y entrado en aguas territoriales cubanas, según recuerdan las fuentes, que señalan que el 2 de septiembre de 1995 cinco avionetas Cessna y cinco helicópteros sobrevolaron en apoyo de otra flotilla frente a Varadero (Matanzas), y que el 9 y el 13 de enero de 1996 otras tres avionetas violaron el espacio aéreo al norte de las playas de Guanabo y Santa María del Mar y lanzaron panfletos en varios puntos de la costa.
El Gobierno cubano en aquel entonces reclamó varias veces al gobierno de EEUU que revocara las licencias de vuelo de estos pilotos, confiscara los aviones y pusiera fin a las actividades en su territorio, cosa que no ocurrió. A continuación, en enero de 1996, Cuba informó públicamente de que “cualquier aeronave que sobrevolara su espacio aéreo sin autorización sería interceptada y, de ser necesario, neutralizada”.
Según explican fuentes del Gobierno cubano, el día del incidente, Estados Unidos tenía conocimiento de los vuelos, ya que había instruido a sus centros de control para que los documentaran desde el 23 de febrero, y añaden que el Centro de Control de Tráfico Aéreo de La Habana advirtió formalmente a las avionetas sobre las zonas de peligro activadas al norte de la capital.
Las aeronaves fueron interceptadas y derribadas entre 5 y 8 millas náuticas al norte de Playa Baracoa, ubicadas “completamente dentro de sus aguas territoriales y espacio aéreo soberano” de Cuba, según La Habana, que remite a la recuperación de restos (maletines y cartas náuticas) “a 9,3 millas de la costa el 25 de febrero”. EEUU, por su parte, argumenta que el derribo se produjo en espacio aéreo internacional, no cubano.
Cuba siempre argumentó su derecho a la legítima defensa y argumenta que “las incursiones aéreas no autorizadas y hostiles constituyen un ataque armado en forma de acto de fuerza”, y señala que las aeronaves Cessna de Hermanos al Rescate, “utilizadas para violaciones del espacio aéreo, lanzamiento de propaganda, espionaje y preparación de sabotaje, habían perdido todo carácter de 'aeronave civil”.
La Habana, además, argumenta que Cuba, como Estado soberano, “tiene pleno derecho a regular y controlar su espacio aéreo y a tomar las medidas necesarias para defenderlo, incluyendo la interceptación y neutralización de intrusos hostiles”, en el “último de una larga serie de actos de agresión premeditados que pusieron en peligro vidas humanas y la seguridad nacional”.
Hasta el momento, Estados Unidos condenó a una persona por conspiración para cometer asesinato en relación con el derribo del avión de Hermanos al Rescate. Gerardo Hernández, supuesto líder de una red de espionaje cubana desmantelada por el FBI en la década de 1990, fue sentenciado a cadena perpetua, pero fue liberado por Barack Obama durante un intercambio de prisioneros en 2014, como parte de un intento por normalizar las relaciones con Cuba.
Dos pilotos de cazas y su comandante también han sido acusados, pero se encuentran fuera del alcance de las autoridades estadounidenses en tanto que residen en Cuba.
Rubio avisa: “Solo se interponen quienes controlan su país”
Horas antes, el secretario de Estado de EE.UU-, Marco Rubio, de origen cubano, publicaba un mensaje en video con motivo del día de la independencia de Cuba de EEUU en 1902 en el que repetía las exigencias políticas y económicas de Washington para levantar el bloqueo y las sanciones que se han agravado en los últimos meses con la asfixia energética de la isla con el argumento, no demostrado, de la supuesta amenaza que Cuba supone para EE.UU.
Según Rubio, “la verdadera razón” por la que Cuba no tiene “electricidad, combustible, ni alimentos es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo”.
El secretario de Estado acusa a la empresa pública GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A), operada por las fuerzas armadas cubanas, de “usar el dinero para construir más hoteles para extranjeros y para enviar a sus familiares a vivir con lujos en Madrid e incluso hasta aquí en Estados Unidos. Hoy, Cuba no está controlada por ninguna 'revolución'. Cuba está controlada por GAESA. Un 'Estado dentro del Estado' que no rinde cuentas a nadie y acapara las ganancias de sus negocios para beneficio de una pequeña élite”.
Rubio asegura que EEUU ofrece “100 millones de dólares en alimentos y medicinas para ustedes, el pueblo”. Y añade: “El presidente Trump ofrece una nueva vía entre Estados Unidos y una nueva Cuba. Una nueva Cuba donde tengan la oportunidad real de elegir a quienes gobiernan su país y votar para reemplazarlos si no están haciendo un buen trabajo. En Estados Unidos estamos listos para abrir un nuevo capítulo en la relación entre nuestra gente y nuestros países. Y, actualmente, lo único que se interpone en el camino hacia un mejor futuro son quienes controlan su país”.
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