Desde hace tres años, el desarrollo de las energías renovables está estancado en la Argentina

El capítulo argentino del informe de Climate Transparency Report 2021.
elDiarioAR —

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Las energías renovables tienen, desde siempre, un gran potencial en Argentina. Esto es bien sabido, y durante un breve lapso de tiempo se pudo comprobar los beneficios de la generación con fuentes de energía renovable. Sin embargo, desde hace tres años no ha habido mayores desarrollos debido a la crisis económica y, principalmente, la falta de condiciones habilitantes al sector, en contraposición con los incentivos que recibe el sector de los hidrocarburos. 

Según el Climate Transparency Report 2021 -que se presenta a nivel global este viernes- las energías renovables aumentaron el suministro de energía en todo el mundo, pero también lo hizo el consumo de carbón y gas.

El Climate Transparency Report cada año reúne especialistas de todo el mundo para fomentar una acción climática ambiciosa entre los países del G20. Este año uno de los puntos más importantes que advierten es que las energías renovables crecerán del 10% al 12%, en 2021. No obstante, también se estima que la evolución en el consumo del carbón y el gas entre todos los países del G20 irá en el mismo sentido, con incrementos del 5% en 2021 y del 12% entre 2015 y 2020. 

“Es extremadamente decepcionante que haya pasado una década desde el compromiso de racionalizar y eliminar gradualmente los ineficientes subsidios a los combustibles fósiles, pero los miembros del G20 siguen inyectando miles de millones de dólares estadounidenses en combustibles sucios, que provocan el cambio climático”, sostuvo Enrique Maurtua Konstantinidis, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). Fue cuando la Fundación Ambiente y Recursos Naturales presentó el webinario “Compromisos climáticos: la urgencia de pasar del dicho al hecho, en el que abordaron los puntos centrales del reporte y la situación argentina respecto a los compromisos asumidos para la mitigación del cambio climático. 

Según muestra el informe de Climate Transparency Report a este ritmo se hará muy difícil poder cumplir con los compromisos de reducción de emisiones asumidos a 2030, mucho menos con el objetivo a largo plazo de alcanzar la carbono neutralidad.

Además, Argentina presentó en diciembre de 2020 su segunda contribución determinada a nivel nacional (compromiso bajo el Acuerdo de París), en la cual promete limitar sus emisiones a 359 millones de toneladas de CO2 equivalentes en 2030. Para ponerlo en otros términos, esto sería reducir un 2,5% las emisiones que tenía el país en 2016. 

Si Argentina quiere encaminarse en línea con una acción climática ambiciosa y una calidad de vida próspera, señala el documento, tiene que:

  • Eliminar de manera seria y progresiva los subsidios a los combustibles fósiles para dejar de  incentivar la extracción de hidrocarburos.
  • Incentivar el desarrollo de energías renovables con reglas claras y de largo plazo que puedan, simplemente, darle seguridad y condiciones similares de competencia al sector, en lugar de arriesgar el futuro con la promoción del gas fósil. 
  • Proteger los ecosistemas, principalmente los bosques y los humedales, que pueden proveer oportunidades excelentes para mitigar y adaptarse al cambio climático.

 

La situación en la región

La situación de Argentina no es muy diferente a la de varios países de la región. Es claramente mejor que la posición de México y Brasil, que además de justificar su falta de políticas de mitigación con argumentos económicos obsoletos, empeoraron sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Otros casos más similares a la Argentina podrían ser Chile y Colombia (países que no forman parte del G20) que han actualizado sus compromisos, en ambos casos con buenas señales políticas de mayor ambición, pero que lamentablemente aún no dan muestras claras de acción concreta en territorio para la reducción de emisiones. 

Agencia Internacional de Energía

La Agencia Internacional de la Energía también acaba de publicar su informe anual Perspectivas de la Energía en el Mundo, su principal publicación, que traza las expectativas de la oferta y la demanda de energía para las próximas décadas, y a la que se remiten ampliamente los gobiernos y las empresas. Esta información también puede darles un poco de contexto.

Por primera vez, el WEO (World Energy Outlook, por sus siglas en inglés) incluye un escenario que muestra un camino hacia un sistema de energía neta cero para 2050 como escenario central. Muestra una realidad en la que:

Para 2030, las inversiones anuales en energías renovables crecen hasta superar las inversiones en producción de combustibles fósiles: se estiman inversiones de 1,3 billones de dólares para la generación de energía a partir de renovables en un solo año.

Las inversiones en Gas Natural Licuado (GNL) no son una opción segura: el capital total varado se estima en 75.000 millones de dólares; lo que significa que la mayoría de los inversores en los proyectos de GNL actualmente en construcción no recuperarían el capital invertido;

El informe WEO de este año llega en medio de una crisis de precios de la energía, cuyas causas explica claramente la AIE en un blog publicado recientemente: "Los recientes aumentos de los precios mundiales del gas natural son el resultado de múltiples factores, y es inexacto y engañoso atribuir la responsabilidad a la transición energética limpia", dijo el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol. Continúa explicando que "este incremento ha sido impulsado por el aumento de los precios del gas, el carbón y el carbono en Europa" y "las transiciones de energía limpia bien gestionadas son una solución a los problemas que estamos viendo en los mercados del gas y la electricidad hoy en día, no la causa de ellos"

Aspectos y indicaciones más destacados del escenario cero neto del informe WEO 2021:

  • Debe detenerse la construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón a partir de este año y se retirará el 40% de la flota mundial de carbón existente para 2030.
  • Debería frenarse la aprobación de nuevos yacimientos de petróleo y gas, minas de carbón o ampliaciones de minas. Además, no se deberían desarrollar nuevos proyectos de exportación de GNL.
  • La intensidad energética de la economía mundial debe disminuir un 4% anual en esta década.
  • La inversión mundial en energías limpias debe triplicarse con creces de aquí a 2030, y el 85% de la inversión total en energía debe dirigirse a las tecnologías limpias.
  • Las emisiones de metano relacionadas con los combustibles fósiles deben reducirse en un 75% para 2030.
  • El sector de la electricidad debe descarbonizarse completamente para 2035 en las economías avanzadas y para 2040 en todos los países.
  • La venta de nuevos autos con motor de combustión interna debe terminar en 2035 en todo el mundo.

Otros datos destacados del informe:

  • La AIE muestra que hay más puestos de trabajo en la transición energética que en un sistema energético sin cambios: hay entre 13 y 26 millones de nuevos puestos de trabajo en energías limpias y sectores relacionados para 2030, superando las pérdidas de puestos de trabajo en los combustibles fósiles en todos los casos.
  • Más del 90% de la población mundial respira aire contaminado a diario, lo que, según la AIE, provoca más de 5 millones de muertes prematuras al año. En el escenario de cero emisiones, esta cifra podría reducirse drásticamente: en 2030 habrá 1,9 millones menos de muertes prematuras por contaminación atmosférica doméstica al año que en 2020, y más del 95% de la reducción se producirá en los mercados emergentes y las economías en desarrollo.

PP con datos aportados por Periodistas por el Planeta

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