“El poeta debe atender constantemente su propio estado de ánimo, así como el astrónomo atiende el aspecto de los cielos. ¿Qué no esperar de una larga vida fielmente vivida de este modo? Hasta el observador más humilde vería alguna estrella fugaz. Una descripción fiel, como la de cualquier persona desinteresada, de los pensamientos que visitaron cierta mente en setenta años, como cuando se registra la cantidad y el tipo de vehículos que pasan por un punto en particular. Al igual que los viajeros van por el mundo y registran objetos y fenómenos naturales, que con la misma fidelidad alguien se quede en casa y registre los fenómenos de su propia vida: que catalogue las estrellas, esos pensamientos cuya órbita se calcula tan rara vez como la de los cometas. No importa si la que visitan es mi mente o la tuya –si el meteoro cae en mi campo o el tuyo– siempre y cuando caiga del cielo. (No me preocupa expresar este tipo de verdad que la Naturaleza ya ha expresado. ¿Quién sabe quizás yo pueda sugerirle algunas cosas? Hubo un tiempo en que ella se encomendaba a tales sugerencias provenientes de otros sitios, como demuestra su avance permanente. Yo reparto las verdades que se me entregan –las que me agradan–, y no meramente aquellas que un sistema cualquiera vota aceptar). Un diario meteorológico de la mente. Tú observas lo que suceda en tu latitud; yo, en la mía”.
Ese fragmento que subrayé lo escribió Henry David Thoreau en sus diarios, el 19 de agosto de 1851. Aparece en su libro Verano (lo publicó Godot en 2022, forma parte de una saga dedicada a las estaciones y recopila algunos de sus escritos estivales, como les conté por acá).
En una especie de peregrinación íntima, vuelvo a las páginas de ese libro apenas arranca cada año: lo abro en cualquier página al azar, leo, anoto, subrayo y transcribo en mi cuaderno algún texto que capta mi atención.
Esta vez fue ese fragmento, que es también una invitación a la lectura de un cielo íntimo, a una contemplación interior y compartida, a detenerse en la percepción antes que en el ruido. Me pareció pertinente para este momento del año en el que todo parece repetido y flamante al mismo tiempo.
Se quedan con una nueva entrega de Mil lianas. Más que nunca, algunas estrellas fugaces para intentar aferrarse de algo en medio del desconcierto.
1. Series de enero. El año arranca con grandes apuestas en el siempre dinámico y estridente universo de las plataformas de streaming. Por mi parte, me entusiasma mucho la vuelta de The Pitt (ninguna sorpresa, les comenté hace poco sobre lo mucho que me gusta esa serie y la incluí en el podio de mi selección de 2025). También quiero ver en Netflix la película El botín, con Matt Damon y Ben Affleck, un ciclo con algunas películas de Lucrecia Martel en Mubi y un documental sobre la vida de Mel Brooks que estrena HBO.
Pero hay mucho más. Por acá armé una guía con algunos lanzamientos destacados de series y películas que llegan a lo largo de enero.
La guía con series y películas que llegan al streaming en enero se puede leer por acá.
2. Rotos corazones, de Isabella Cosse. “¿Qué sentidos y efectos jugaron el deseo, la atracción, los afectos en la praxis, las estrategias, las identidades políticas y en las vidas de estos jóvenes que pronto virarían del optimismo extático a enfrentar el terror de Estado? ¿Qué lugar tuvieron la entrega amorosa y la entrega al pueblo en la emergencia y el crecimiento de la izquierda revolucionaria y su declive?”, se pregunta la historiadora Isabella Cosse al comienzo de su reciente libro Rotos corazones. Amor y política en los setenta (Siglo XXI Editores, 2025).
Partiendo de una búsqueda inquieta en los archivos, con entrevistas reveladoras y una mirada profunda y desprejuiciada, Cosse va detrás de las memorias de los ‘70 –en particular aquellas que reconstruyen la formación de grupos revolucionarios como el PRT-ERP y Montoneros– para detenerse en los vínculos afectivos como lazos inseparables del compromiso político. Del flechazo en una marcha a la primera acción política de un hombre que le confiesa a la historiadora que temía “morir virgen” si la policía lo llegaba a atrapar colocando una caja con panfletos que volaban cuando se activaba un pequeño explosivo; de los disparos en Ezeiza a la vida en la clandestinidad; de la familia como resguardo a la crudeza de las desapariciones y el terrorismo de Estado, Cosse analiza con agudeza los siempre inquietantes años ‘70 en la Argentina. Y lo hace con el oído puesto en las ambivalencias como motor de una época que, a partir de su deslumbrante y novedoso análisis, adquiere nuevas dimensiones.
A finales de diciembre de 2025 me invitaron a presentar este libro junto con Historia de la juventud, de Valeria Manzano (les hablé de esa valiosa investigación por acá). Antes, durante y después de ese encuentro tuve una serie de intercambios con Isabella Cosse. De ellos surgió una entrevista sobre el libro y algunos asuntos más. La leen por acá.
Rotos corazones, de Isabella Cosse, salió por Siglo XXI Editores. Más sobre el libro, en esta entrevista con su autora.
3. Libros 2026. Como ocurrió cuando se anunciaron los títulos para 2025, los distintos representantes del sector editorial coinciden en señalar, una vez más, que los ánimos para este año que apenas despunta tienden a la incertidumbre y expectativas moderadas. Las proyecciones parecen ir por el lado de la apuesta más o menos segura en un terreno siempre variable y es por eso que, entre los anuncios para 2026, se destacan más los grandes nombres consagrados que aquellos de escritoras y escritores menos conocidos. De todas maneras, siempre hay sorpresas, estrellas fugaces que llegarán para irradiar.
Según anunciaron las editoriales argentinas y las internacionales que imprimen sus títulos en el país, habrá, entre muchos otros, títulos nuevos, reediciones y rescates de Selva Almada, Juana Bignozzi, Juan Mattio, Dolores Reyes, Juan José Becerra, Luis Sagasti, Claudia Piñeiro, Carla Maliandi, Martín Kohan, Clara Obligado, Federico Jeanmaire, Santiago Loza, Sylvia Molloy, Adriana Riva, Jorge Consiglio, Sara Gallardo y Gustavo Ferreyra, además de una serie de ensayos de Jorge Luis Borges para conmemorar los 40 años de su fallecimiento.
Entre los nombres de autores y autoras internacionales, se destacan los de Stephen King, John Grisham, Ken Follett, Emmanuel Carrère y John Katzenbach, además de nuevas ediciones de textos de Jack London, Virginia Woolf, Isaac Asimov, Louisa May Alcott, entre muchísimos más. Por acá hice un recorrido con la información que fui recopilando de varios sellos. Y, un recordatorio, por si el comienzo del año los tiene dispersos: acá pueden leer un balance con algunos libros destacados de la literatura argentina en 2025 y en este enlace encuentran un repaso que hice con grandes rescates literarios del año que se fue.
El repaso con los libros y autores que llegarán a lo largo de 2026 se puede leer en este enlace.
Banda sonora. Me doy cuenta de que, además de los textos de Thoreau que les comentaba arriba, cuando arranca un año cumplo otro ritual, aunque completamente involuntario. Es que sin darme cuenta, en esta época suelo volver a David Byrne (lo hice, por ejemplo, acá, cuando les hablé de él y de una canción de Bowie que me encanta). Esta vez es porque circuló su muy comentada playlist de “canciones navideñas para gente que detesta la Navidad” (este es el enlace si todavía no se la cruzaron y quieren mantener el espíritu no navideño). De ahí trafiqué alguno de material para este espacio musical. Y también de esta lista mayoritariamente instrumental que me gusta muchísimo y suelo escuchar cuando necesito concentrarme en alguna tarea repetitiva como llenar formularios u ordenar papeles de mi escritorio. Byrne la armó tiempo atrás para que los invitados a su casamiento la pudieran escuchar mientras comían y charlaban. Todo eso y mucho más confluye una vez más en nuestra banda sonora. Se oye por acá.
Posdata. Muchísimas gracias a quienes me hicieron llegar estas semanas mensajes preciosos sobre Mil lianas y buenos deseos para este año. En especial a Alfredo, Ana C., Lucía, Nicolás, Martín, Cristina, Marga, Ernesto, Julia, Matías B., Ale y Débora. Como siempre, me encuentran en este rincón, a veces distraída y a veces atenta a las estrellas fugaces. Algo más, para cerrar: mientras recorría anoche las plataformas buscando algo para ver encontré que por estas horas subieron al catálogo de Prime Video varias películas del italiano Nanni Moretti, un favorito total de esta casa virtual. Arranqué por mi adorada Palombella Rossa, pero me alegró saber que también tienen otra que me encanta. Se llama Mia Madre y en el elenco se van a encontrar con John Turturro –de pie– en un rol brillante. Les dejo el tráiler.
¡Hasta la próxima!
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