Milei alineó con el gabinete los anuncios que hará en el Congreso: nuevo Código Civil y las reformas tributaria y electoral
El Gobierno reunió esta mañana al gabinete en pleno por primera vez en el año en la Casa Rosada, en una escena que dejó ver el cambio de fase que intenta imprimir Javier Milei tras la aprobación de la reforma laboral y en la antesala de una semana que el oficialismo considera decisiva. Si este lunes la mesa política había servido para ordenar el tablero legislativo y alinear la estrategia parlamentaria, el encuentro de este martes buscó traducir esa coordinación política en una hoja de ruta concreta de gestión, con cada ministerio obligado a definir prioridades, proyectos y tiempos antes del discurso presidencial del próximo domingo en el Congreso.
Milei llegó a Balcarce 50 minutos antes de las 9, con un operativo reforzado y un clima interno que contrastó con la tensión de las últimas semanas. El primero en ingresar había sido el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mientras el resto de los ministros llegó detrás con un tono entre expectante y festivo, en un Gobierno que busca capitalizar la victoria legislativa reciente y proyectar una nueva etapa política. En la Casa Rosada describen el momento como el paso del “modo negociación” al “modo ejecución”. Menos rosca parlamentaria y más despliegue del programa libertario.
La reunión tuvo como eje delimitar el paquete de iniciativas que el Presidente anunciará el domingo a las 21 durante su discurso de apertura de sesiones ordinarias. En la previa, la instrucción que bajó a sus ministros fue clara: cada cartera debía presentar los proyectos que pretende impulsar durante 2026, en un esquema más centralizado que el del año pasado, donde la coordinación política quedará concentrada en la Jefatura de Gabinete y en el núcleo que integran Karina Milei y el frente parlamentario oficialista. La premisa es ordenar la secuencia de reformas y evitar dispersión.
Del encuentro que tuvo lugar en el Salón Eva Perón participaron los ministros Diego Santilli (Interior), Luis Caputo (Economía), Sandra Pettovello (Capital Humano), Pablo Quirno (Relaciones Exteriores), Alejandra Monteoliva (Seguridad), Carlos Presti (Defensa), Federico Sturzenegger (Desregulación), Mario Lugones (Salud) y Mariano Cúneo Libarona (Justicia), que vive, según diversas fuentes, sus últimas semanas al frente de la cartera.
También estuvieron el asesor presidencial Santiago Caputo, el titular de Diputados Martín Menem y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Karina Milei y la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, completaron el esquema de poder que hoy concentra la toma de decisiones.
Se trató de la primera reunión de gabinete con plantel completo en lo que va de 2026. La última había sido el 22 de diciembre en Olivos, día en que Milei le obsequió a cada uno de sus ministros el libro “Defendiendo lo indefendible” del economista anarco-capitalista Walter Block. En aquel entonces, la incertidumbre en torno al Presupuesto 2026 cruzaba la agenda política, una discusión que terminó siendo favorable para el oficialismo. Ahora, tras la victoria en el recinto, el clima es distinto. El Gobierno busca llegar al domingo con una agenda cerrada, exhibir orden interno y consolidar la idea de que la reforma laboral no fue un punto de llegada sino el punto de partida de una ofensiva legislativa más amplia.
En ese marco, el gabinete repasó la secuencia que había empezado a definirse el lunes bajo conducción de Karina Milei: terminar de sancionar la reforma laboral en el Senado el viernes, avanzar el jueves con la Ley de Glaciares —que el oficialismo considera incluso más estratégica en términos económicos—, cerrar el acuerdo Mercosur-Unión Europea y encauzar un nuevo esquema de financiamiento universitario. Pero el foco no está sólo en cerrar extraordinarias, sino en lo que viene después.
En la Casa Rosada hablan de una “segunda etapa” que comenzará a delinearse el domingo. El objetivo es provechar el impulso político actual para acelerar transformaciones estructurales. Entre las reformas que el Gobierno prepara aparecen la tributaria, cambios en el Código Penal, una reforma electoral, nuevos marcos regulatorios para inversión y desarrollo productivo, y la eventual ratificación parlamentaria de acuerdos internacionales, incluido el vínculo económico con Estados Unidos.
Ese itinerario desembocará el domingo a las 21 en la apertura de sesiones ordinarias, donde Milei buscará ordenar el clima político tras semanas de tensión parlamentaria y conflicto sindical. En el Gobierno describen el discurso ante la Asamblea Legislativa como una intervención pensada más para fijar posición que para anunciar medidas puntuales, con un mensaje orientado a consolidar autoridad, marcar prioridades y enviar señales tanto hacia el Congreso como hacia el plano internacional.
La expectativa en la Casa Rosada es que el Presidente utilice esa escena para reafirmar el rumbo general de su gestión y establecer el tono del año político. Sus palabras funcionarán, en ese sentido, como un punto de ordenamiento interno y de proyección externa. Una señal hacia aliados, opositores y actores económicos sobre cómo el Gobierno pretende encarar el ciclo que se abre, sin dar el brazo a torcer, pero con la sombra de la interna siempre presente.
PL/MC
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