Una historia de maltrato, los libros de mayo
“Hay que decir que cualquier persona, al igual que una población, tiene sus sectores conservadores y sus sectores revolucionarios. Puede que los primeros ganen fuerza en un contexto dado, y entonces crezca la determinación de mudarse de ciudad, de país, empezar una vida nueva, cerca de la naturaleza o de sus intereses más nobles. ¡Qué bocanada de aire! Un corte con el régimen anterior, que parecía eterno e inamovible y de pronto se percibe anquilosado y vetusto. A buscar nuevos rumbos: a tatuarse el cuerpo, a explorar la sexualidad, a renovar la cartera de amigos, a buscar deportes extremos que se practiquen en Lobos o en la playa brasileña. Pero también puede que la sedición active mecanismos contrarios, de represión y mano dura. Las costumbres de larga data, entonces, serán salvaciones aun cuando ya no diviertan: el cafecito de siempre, la anécdota familiar, el crucigrama del domingo. Habrá que remacharlas con redoblado ímpetu. Alisar la personalidad contra el papel, aplastar tics y rasgos medios para que formen parte de una calcomanía más gruesa. El volcán que a los veinte nos hervía en el pecho hizo erupción, con gran estruendo y daños colaterales, pero ahora los detritos se asientan y se aplacan. ¿Cómo estamos? Algo sucios. ¿Qué somos? Un bebé cubierto de cenizas”.
Subrayé ese fragmento y muchísimos más –así de punzantes, así de luminosos– en Todos, alguna vez, por decisión o por accidente, de Diego Materyn (lo publicó hace poquito la editorial Cúmulus Nimbus). Un libro que es, sobre todo, un tono: el de alguien que se dispone, sin hacer de eso un atisbo épico ni muy rutilante, a pasar todo un feriado en el balcón de su departamento. Desde ese rincón en apariencia apacible –qué fructífero y revelador resulta el gesto ínfimo de ponerse en pausa–, el narrador recuerda, elucubra, deja escapar palabras entre la mirada pícara, el lirismo discreto y cierta ñoñada magnética.
Todos, alguna vez, por decisión o por accidente me provocó un encantamiento especial y quería compartirlo con ustedes.
Ahora sí, lectoras y lectores cubiertos de cenizas, cargando la mochila inquietante de estos días, arranca una nueva edición de Mil lianas.
1. Libros de mayo. Muchos arrancaron con el impulso de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires que terminó hace pocos días, y, pese a que el sector atraviesa una crisis y una baja sostenida en las ventas, siguen apostando a nuevos títulos. Las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el país programaron para mayo una gran cantidad de lanzamientos, entre novelas, libros de cuentos, ensayos y textos híbridos.
A lo largo de todo el mes, llegarán a las librerías títulos de autores y autoras como Siri Hustvedt con un texto autobiográfico estremecedor, Juan Mattio (salió su nueva novela, sobre su anterior y muy destacada Materiales para una pesadilla hablamos con él por acá), Valeria Luiselli (una nueva novela en una nueva editorial) y una mirada muy particular del dibujante Miguel Rep sobre Charly García. También verán la luz una novela de Alan Pauls, una serie de ensayos de Juan José Becerra sobre la retórica de Javier Milei, la reedición de Dóberman, de Gustavo Ferreyra (hablamos con él por acá), lo nuevo Betina González (hace un tiempito también la entrevistamos, la leen por acá), un libro de cuentos de Jorge Consiglio (lo mismo, por acá) y un nuevo diario de Santiago Loza (por acá).
Por supuesto que hay muchísimo más. Encuentran una guía con títulos, sellos y autores en este enlace.
La guía con las novedades editoriales de mayo se puede leer en este enlace. Y, por acá, los lanzamientos de series y películas para ver por streaming este mes.
2. Comerás flores, de Lucía Solla Sobral. Primero están los encuentros chispeantes, la curiosidad, las sorpresas. Poco después vienen los gestos grandilocuentes, los regalos, los restaurantes fastuosos. Marina es una joven que acaba de terminar sus estudios universitarios cuando conoce a Jaime, un hombre 20 años más grande que, después del primer flechazo, le propone una vida nueva. Ella, que está atravesando los días posteriores a la muerte de su padre, que transita en silencio su duelo, se deslumbra cuando se encuentra con un montón de posibilidades que hasta el momento desconocía. De un día para el otro, deja el departamento que compartía con su amiga Diana, deja de salir a recitales, deja cierta soltura que la caracteriza, para vivir con un hombre que, a priori, le ofrece sofisticación, estabilidad y una vida supuestamente calma.
En su novela Comerás flores (Libros del Asteroide, 2025), la escritora española Lucía Solla Sobral acompaña con delicadeza esas escenas idílicas de Marina y su posterior desintegración para ofrecer un relato sorprendente donde se cruzan la violencia psicológica, las preguntas sobre el deseo y el amor romántico. Una historia sobre el maltrato y sobre por qué nunca resulta sencillo ponerle nombre.
Tal vez por su frescura, por su realismo nunca machacón, por el tono alejado de los estereotipos, Comerás flores se convirtió en un fenómeno que tanto en España como en varios países hispanoparlantes cosecha cada vez más lectores. Un libro que, además, le cambió radicalmente la vida a su autora, lleva vendidos más de 130 mil ejemplares y está en vías de ser traducido a 14 idiomas.
Hace unos días, entrevisté a Lucía Solla Sobral, que estuvo en Buenos Aires para participar de la Feria Internacional del Libro. Pueden leer la nota en este enlace.
Comerás flores, de Lucía Solla Sobral, salió por Libros del Asteroide. Más, en esta entrevista con la autora.
3. Apostilla. Después de su paso por el BAFICI, esta semana tiene su estreno oficial el documental Lo Noy, con dirección de Mario Varela y la presencia estelar del poeta Fernando Noy. La película es un viaje por la vida del artista con su testimonio como hilo conductor. Además de sus palabras, sus recuerdos y evocaciones (en el relato de Noy aparecen sus vivencias junto a Alejandra Pizarnik, Tanguito, los hippies en los ‘60 o Batato Barea en espacios como Cemento, La Perla de Once o los bares de la calle Corrientes) la película muestra al propio Noy en movimiento. Lo vemos en escena, lo vemos llegando tarde a una actividad en la Biblioteca Nacional, lo vemos en el subte, lo vemos recitando y lo vemos, sobre todo, alzando su voz fundamental en una Buenos Aires cada vez más fantasmagórica.
Lo Noy tendrá funciones en el Cine Gaumont de Buenos Aires los días 15, 17 y 19 de mayo. Más información, por acá.
Banda sonora. Con entrada libre y gratuita, hoy presentamos en Buenos Aires junto a Florencia Angilletta Las fotos, de Inés Ulanovsky. Les hablé del libro por acá hace unas semanas, y les dejo en este enlace las coordenadas por si quieren darse una vuelta. Mientras preparaba algunas preguntas para ese encuentro recordé que hace poquito, para acompañar justamente unas fotos y unos textos preciosos de Inés (los encuentran por acá) armé una playlist con canciones que tienen a la fotografía, a las cámaras y a los flashes como protagonistas (la encuentran por acá).
Traje algunas de ellas a nuestra lista musical y compartida de todos los viernes. Entran a la cancha The Cure, Taylor Swift, Blondie, Arcade Fire, Tom Waits y varios más. Se escucha, como siempre, en este enlace.
Bonus track. La semana pasada hablamos en este espacio de lluvias y tormentas y armamos con ellas una suerte de colección. Apenas terminé de escribir aquellas líneas, un poco dispersas por el problema del oído que les conté, me topé con el nuevo libro de poesía de Fernanda Nicolini. Se llama Un dios turquesa, lo publicó Caleta Olivia y comienza, justamente, con un poema lluvioso que me gustó mucho. Lo dejo por acá.
Como si esta lluvia de madrugada fuera algo definitivo
y nos obligara al pensamiento único,
a todos donde sea,
aunque solo caiga en nuestro patio y yo
me levante para ver desde la ventana
cómo la bignonia resiste el peso
de una gota
y otra gota y otra gota y otra más
sobre sus ramas florecidas que se recuestan
contra todo el resto:
contra la salvia
contra la banderita española
contra la santa rita,
y por qué dejé que creciera y por qué
tardé tanto en podarla.
No sé cuándo entramos en la estación de lo incierto.
El agua sigue
golpeando contra la chapa.
Posdata. Voy con el agradecimiento habitual a quienes me escribieron por estos días (en especial a Matías B., Pato, Tobías y Mar por sus mensajes, que por lo general leo y contesto en este rincón). Y con un aviso: este espacio entra en pausa porque, después de un año vertiginoso, me voy de vacaciones. Nos reencontramos –dedos cruzados– en junio. Si alguien siente algún tipo de abstinencia incontenible, les recuerdo que todo el archivo de Mil lianas se puede leer por acá.
¡Hasta la próxima!
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