Voto cantado a Wes Anderson, el revés del matrimonio

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Más que nunca esto que leen es como una botella tirada al mar: cuando llegue a sus correos o a sus pantallas voy a estar en Rosario para participar de la Feria del Libro de esa ciudad (dedos cruzados: si todo sale más o menos como dicta el plan).

En tránsito ahora –ni tan acá ni tan allá mientras tipeo estas líneas– les dejo una nueva edición de Mil lianas.

Hay de todo: un documental encantador sobre una mujer y el revés de su matrimonio; el libro de una autora que nació justamente en Rosario, muchísima música y mi candidato favorito para estas elecciones que se aproximan. Pasen por favor.

1. Todo Wes Anderson. Llega a los cines por estas horas Asteroid City, la nueva película de Wes Anderson. Como estamos proselitistas en Argentina por las elecciones que se vienen o que, cuando lean esto quizá ya tengamos encima, voy a decirlo así: para mí el cine de Anderson es una suerte de voto cantado. La boleta que siempre voy a meter al sobre cada vez que se programe algo suyo, el candidato eterno para meterme en ese universo tan particular, tan agrio a veces, tan sinuoso y tan estilizado. Incluso en sus momentos más redundantes, el pulso de Anderson siempre logra llevarme de la mano a través de sus colores, de sus personajes enrulados, de sus fugas, de sus puntos ciegos (para recordar las palabras de Javier Cercas que citamos por acá), de sus caprichos, de sus ñoñerías.

Como una especie de precalentamiento, estuve recorriendo las plataformas para buscar sus películas. Star+ tiene la mayoría. Entre mis preferidas disponibles ahí están Los excéntricos Tenenbaums, Rushmore (traducida como Tres es multitud) y La vida acuática. Entre las más recientes, también aparece el largometraje de animación Isla de perros, que es divino. Para quienes tengan acceso a la plataforma española Filmin, allí está Bottle Rocket, su primer largometraje. Una película que primero fue un corto que escribió junto a Owen Wilson (inserte suspiros aquí), uno de los actores con los que el cineasta trabaja frecuentemente. Lo dije y lo repito, voto a Wes Anderson una vez más.

Gran parte de la filmografía de Wes Anderson está disponible en Star+ Latinoamérica.

2. La terraza, de Beatriz Guido. Varios acontecimientos recientes volvieron a traer a la escritora argentina Beatriz Guido (1922-1988) a escena y a rescatarla de una suerte de sombra que la tapó por un buen tiempo. A finales del año pasado, la periodista Cristina Mucci publicó a veinte años de su primera edición Las olvidadas (Sudamericana, 2022) un libro que repasa las vidas y la obra de la propia Guido, de Marta Lynch y de Silvina Bullrich. Tres escritoras que, aunque con estilos literarios distintos, compartieron tiempos y escenas similares: fueron polémicas, vendieron miles de ejemplares, se convirtieron en personajes a quienes los medios buscaban para entrevistar por la fama de transgresoras que no dudaron en fomentar. 

En febrero de este año, para acentuar esa especie de vuelta de esta autora, Penguin Random House reeditó la novela El incendio y sus vísperas. En simultáneo Guido también fue destinataria de homenajes en la última edición del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) por su rol clave en la renovación del cine argentino en los años 50 y 60, a partir de sus trabajos como guionista y por su tarea junto al director Leopoldo Torre Nilsson, quien además fue su pareja.

Por estos días el sello Fondo de Cultura Económica decidió reeditar La terraza, un muy buen libro de cuentos que Guido publicó en 1963. Se trata de una colección de relatos bastante siniestros, contundentes, llenos de crueldades y escritos con un filo inquietante. En la mayoría hay historias donde todo parece que está por desintegrarse y el final de cada una de ellas, esperable o no, siempre es un mazazo. 

Me gustó mucho esto que escribió el crítico y docente Flavio Lo Presti en su newsletter Lecturas de Fondo a propósito de la salida de La terraza y de su autora: “No nos cansamos de discutir en secreto sobre hasta dónde tiene la ficción el permiso de usar las palabras y las ideas, incluso aquellas que son escandalosas para la moral imperante: Beatriz Guido nos hace leer sus descripciones de seres desfavorecidos con las mejillas rojas por una mezcla de vergüenza retrospectiva y sorpresa por la libertad con la que podía escribir ficción alguien antes de la era de la cancelación”.

Subrayo también esto que apuntó el autor: “Niños muertos, mujeres forzadas, venganzas impunes o castigadas por el destino, novias olvidadas en baúles hasta volverse esqueletos embrujados, opas en altillos, hermanos, hijos, padres, tíos, obreros, mujeres siniestras, hay una catarata fascinante de horror equilibrado entre el melodrama y la inteligencia de las frases, detrás de la cual se nos deja intuir eso que buscamos en los libros: el latido de una verdad, una que quizás no nos deje apagar la luz al ir a dormir”.

La nueva edición del libro de cuentos La terraza, de Beatriz Guido, salió por la editorial Fondo de Cultura Económica.

3. Julia no te cases, de Pablo Levy. La voz suena firme, como suenan las confidencias: “No nos juntaron, yo lo conocí a tu papá en un casamiento, todo de fantasía, yo tenía un vestido rosa largo y él estaba de smoking… ¡y era lindo! Y, de toda la gente que había en el casamiento, se acercó y me miró a mí”. La que habla es Julia Azar, la madre de Pablo Levy, director del documental Julia no te cases. Las palabras de la mujer se oyen mientras las imágenes muestran videos caseros, fotografías de su juventud, retazos de una vida recordada. Lo que no sabe en ese momento Julia es que esa conversación está siendo grabada en audio por su hijo y que ese material (que él llama “sesión”: una serie de conversaciones íntimas en las que él le pedirá a ella que repase toda su vida después de casarse con su padre) pasará a formar parte de una película conmovedora y muy singular que la tendrá como protagonista.

Julia no te cases es un retrato profundo y lleno de pliegues que está construido a partir de esta voz saliente de la madre del realizador y de los videos caseros del archivo familiar. Hay bodas, celebraciones de todo tipo, saludos grabados a familiares que viven en Israel, fotografías llenas de texturas y secretos. Julia es una mujer que se casa y muy poco después duda de ese matrimonio (su propia madre es quien le había aconsejado que no lo hiciera y así le imprime el título a la película). Que se anima a decirlo, que siente que la maternidad es una suerte de misión que la llena de vitalidad, que va y viene en las épocas, en las decisiones que toma, en lo que se permite soñar. Con sensibilidad, el director atraviesa de esta manera un terreno personal para dejar abiertas las capas de una vida. Como si quisiera él también meterse en ese vaivén lleno de preguntas, como si oscilara de la mano de ella para responder de qué están hechas las familias, todo que creemos elegir o esos instantes –pendulares, liberadores– que se parecen al deseo.

Julia no te cases pasó con éxito por distintos festivales y, luego de su estreno en cines, se puede ver gratis ahora en CineAR Play. Para quienes tengan ganas de seguir con los Levy (y volver otro rato a ese mundo que pareciera tenerlos atrapados: el de las bodas), también en esa plataforma está disponible el documental Novias, madrinas, 15 años, que el realizador lanzó en 2012 junto a su hermano, Diego Levy. Allí se muestra cómo son los días en Kreal, el local familiar de venta de telas del barrio porteño de Once en el que el gran protagonista es el padre de los cineastas.

El documental Julia no te cases, de Pablo Levy, se puede ver en la plataforma gratuita CineAR Play. También está disponible allí Novias, madrinas, 15 años, del mismo realizador junto a su hermano Diego Levy.

Banda sonora. Habrán notado que toda esta entrega quedó perfumada por el cine de Wes Anderson. Así que se suman a nuestra lista compartida algunas canciones que aparecen en sus películas y me encantan: Judy is a Punk de los Ramones; Play With Fire, de los Stones; Queen Bitch, de David Bowie, Aline, por Jarvis Cocker (a mano va también el video que dirigió el propio Anderson) y Ooh, la la de Faces, ese broche precioso para Rushmore.

En otro orden de cosas, llegó finalmente al cine el documental Llamen a Joe, de Hernán Siseles (hablamos bastante por acá), centrado en la figura de Joe Stefanolo, más conocido como el abogado del rock argentino. Si están en Buenos Aires, pueden ver los horarios de las funciones por acá. Para esta banda sonora elegí canciones de algunos de los músicos que aparecen en la película, como Kiddo Toto o Toto Ferro; Joaquín Levinton de Turf, Andy Chango y Andrés Calamaro.

Por último, dieron por muerto esta semana a un grande de la canción en español: José Luis Perales (sí, el del velero llamado Libertad que ahora pegó la vuelta en Tik Tok, pero también el hombre detrás de Porque te vas y sus líneas imborrables para cantar con el corazón en la mano: Todas las promesas de mi amor se irán contigo/me olvidarás; por acá cuentan su historia, una canción inmortalizada por Jeannete y rescatada por Carlos Saura en Cría cuervos). Por suerte él mismo desmintió todo el asunto y hasta llegó a reírse. Van también algunos de sus temas en su honor.

Bonus track. Hace un tiempito hablamos en Mil lianas de la página Periodistas en el cine, una creación de Federico Poore y Manuel Barrientos. El sitio propone una enorme base de datos con películas de toda la historia del cine donde de alguna manera aparece el oficio periodístico o donde los periodistas están representados de distintos modos. Por estos días, además de seguir sumando material, llevaron adelante una misión increíble: ahora la página también ofrece el dato sobre las plataformas de streaming que tienen disponibles las películas que Federico y Manuel seleccionaron. Así que, si están buscando planes o si se cansaron de dar vueltas con el control remoto sin rumbo, ya saben, es por acá.

¡Hasta la próxima!

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