Día por la salud femenina

“Las miramos como mujeres que merecen cuidado”: realizaron mamografías en una cárcel para prevenir el cáncer de mama

Louise Pham Van

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Dos organizaciones civiles se unieron para realizar controles mamarios en una cárcel y prevenir sobre salud, como parte de un proyecto integral que busca llevar controles sanitarios en contextos vulnerables. La actividad cobra importancia en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se celebra este jueves 28 de mayo, porque en Argentina el cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres. En 2024 se registraron 675,9 casos por cada 100.000 habitantes, según The Economist Impact.

El trabajo en la unidad penitenciaria 46 fue un logro conjunto de la Asociación Civil Unidas y Justicia Restaurativa. En las organizaciones advierten que muchas detecciones aún llegan demasiado tarde.

“Unidas se creó para lograr que todas las mujeres tengan las mismas oportunidades: acceder a un diagnóstico temprano y facilitarles llegar a una curación que no puede quedar reservada solo para quienes tienen recursos. Luchamos por eso”, explica la doctora Mariana Moreno, directora del Centro Integral de Mastología (CIMA) y de la Asociación Civil Unidas.

La organización realiza exámenes de detección de cáncer de mama, ecografías y mamografías para poblaciones en situación de vulnerabilidad económica y social, así como para minorías culturales. Allí donde es posible, despliegan sus operativos en comedores infantiles de barrios como el Padre Mujica. Cuando no hay camillas, improvisan con colchones o directamente en el suelo.

“Uno tiene que adecuarse a lo que hay y hacer el estudio con la mejor calidad, respeto y compromiso posibles. Cambian las condiciones, pero nuestro trabajo es el mismo”, cuenta la doctora Moreno.

La situación de las mujeres privadas de libertad representa uno de los principales desafíos. Muchas de ellas no tienen acceso a controles clínicos regulares, seguimiento médico ni estudios preventivos. Así nació una primera jornada de salud mamaria de abril pasado -- organizada junto a Justicia Restaurativa-- en una unidad carceralia. Allí incluso se realizó una punción mamaria ante el hallazgo potencialmente patológico en una trabajadora del establecimiento mixto que forma parte del Complejo Penitenciario San Martín del Servicio Penitenciario Bonaerense.

También hubo mujeres de más de 60 años que recibieron por primera vez controles mamarios, pese a llevar menos de una década detenidas. “Las miramos como mujeres que merecen cuidado. Son cuerpos vulnerados y destratados, por eso acompañamos muchísimo todo el proceso: antes, durante y después”, destaca Cecilia Bortoloti, coordinadora general de la organización Justicia Restaurativa.

La jornada forma parte de un trabajo más amplio, impulsado por la organización que define su perspectiva restaurativa como no partidaria, sino ética, política y pública, enfocada en garantizar derechos básicos dentro del contexto de encierro.

“La responsabilización, la restauración y la no repetición hacen que cada día haya menos víctimas. Una persona menos reincidiendo equivale, en promedio, a diez víctimas menos por día”, explica la coordinadora

La doctora Moreno subraya además las limitaciones estructurales del sistema sanitario: “Los hospitales públicos no siempre logran dar abasto a todos los requerimientos. Muchas personas no tienen prepaga y tampoco pueden tomarse uno, dos o tres días de trabajo para hacerse controles. Eso hace que muchas mujeres no se prioricen y terminen postergando su salud”.

Las problemáticas de las mujeres en situación de encierro

El acceso a la salud dentro de las cárceles sigue siendo un derecho difícil de garantizar. Enfermedades crónicas como el VIH, los controles ginecológicos o la detección temprana del cáncer de mama y de cuello uterino suelen quedar relegados en contextos marcados por el hacinamiento, la falta de recursos y la precarización cotidiana.

“Las probabilidades de reincidencia y de deshumanización aumentan en estos contextos”, resume Cecilia Bertoloti

La situación se agrava para las mujeres debido a las desigualdades de género y al fuerte estigma social que recae sobre ellas, especialmente cuando son madres o están embarazadas.

“En una cárcel de hombres hay filas inmensas de mujeres esperando para visitarlos: madres, hermanas, parejas, hijas. En una cárcel de mujeres, la fila compite con el tiempo. La persona va perdiendo cada vez más lazos: la pareja se va, la madre se ocupa de los hijos y muchas veces la familia termina negándola”, explica.

Ese aislamiento progresivo impacta directamente en la atención sanitaria. Los traslados, trámites y cambios constantes dificultan la continuidad de los tratamientos y hacen que prevalezca una atención paliativa, sin mirada preventiva.

“Si pariste afuera y luego quedaste detenida, no vas a tener controles posparto. Tampoco tu chequeo anual”, agrega Cecilia Bertoloti.

Próximas jornadas y proyectos

Además de las jornadas de salud mamaria, que volverán a realizarse el próximo 22 de junio en la Unidad 47 de San Martín, la Asociación Civil Unidas destacó su programa gratuito de tatuaje de areola y pezón destinado a personas que atravesaron una mastectomía.

El 22 de septiembre también organizarán el festival Mamapalooza, un espacio de encuentro con pacientes para concientizar sobre distintos aspectos de la salud integral vinculados al cáncer de mama, como el deporte, la salud mental, la sexualidad y la imagen corporal.