Fue víctima de una violación grupal y no encontró respuestas al hostigamiento: “si su cuerpo dice que fue un suicidio, hay que saber que nunca la dejaron en paz”

Paula Martínez tenía 23 años, dos hijos y una hija.

“Un calvario”, dice Noelia Quiroga, y se pone a llorar. “En lugar de la Pasión de Cristo, fue la Pasión de Paula”, alcanza a decir apenas la angustia la deja volver a hablar. Noelia tiene 44 años y fue, durante cinco años, amiga de Paula Martínez, la mujer de 23 años que fue encontrada muerta este domingo en su casa de Florencio Varela. En esos cinco años de amistad, Noelia acompañó a Paula en su búsqueda de justicia, tras denunciar que un grupo de varones la había violado en 2016.

“Fueron imposibles estos años para ella. Estaba rota, quebrada. Le hicieron de todo: desde difamarla por redes sociales hasta empapelar todo Varela y Berazategui con mentiras sobre ella. Le tiraban el auto encima, le tiroteaban la casa, se masturbaban enfrente de su ventana, le tiraban bolsas con materia fecal o preservativos usados en su terreno, pasaban en auto a la madrugada y le gritaban ‘ahí vienen los violadores’”. 

Esa vida inhabitable que describe Noelia se tradujo en denuncias que Paula hizo ante la Justicia: “Fueron más de 30 denuncias por hostigamiento. Pero no se frenaba nada. Ponían perimetrales que nadie cumplía o mandaban policías que se saludaban como amigos con los hermanos de los violadores”, cuenta Noelia. Según la denuncia que hizo Paula en 2016, “había más de 20 personas” en el lugar de los hechos. Cinco fueron identificados por ella y están acusados en un juicio que va a desarrollarse en 2022: cuatro de ellos cumplen prisión preventiva y uno está prófugo.

Hacia 2016, Noelia militaba en una organización de Berazategui que acompañaba a víctimas de delitos sexuales. Supo del caso de Paula y consiguió el teléfono de su casa. “Llamé y dije que quería ayudar. Su mamá me dijo que siempre les ofrecían ayuda por teléfono pero que nadie ponía el cuerpo. Creyó que era familiar de alguno de los violadores porque llamaban para volverlas locas, y ese infierno recién empezaba”, describe Quiroga. Después Sandra, la mamá de Paula, aceptó la ayuda: “Me la van a matar, la cagaron a trompadas entre diez, acepto pero sólo si venís a casa”, le dijo a Noelia.

De a poco, Martínez empezó a contarle a Quiroga lo que recordaba de esa noche. De la insistencia para que fuera a la fiesta a la que la habían invitado, de la bebida que le ofrecieron, de la Trafic a la que la subió el hombre que le había prometido llevarla a su casa, de los mareos que empezó a sentir, de que pasaban de a dos varones para hacer más rápido. Juntas, se acercaron a otras víctimas de abuso sexual para acompañarlas en su proceso judicial y también en su padecimiento cotidiano.

“Consiguieron matarla”, dice ahora Noelia, a casi una semana de que el tío de Paula la encontrara en su casa. “No sé qué dirá la autopsia. Por ahí diga que fue un suicidio. Pero si su cuerpo dice que fue un suicidio, hay que saber que a Paula nunca la dejaron en paz en 5 años, que la llevaron a no aguantar más”, suma. Y cuenta: “El día que nació su hija -Paula era madre de dos varones y de una nena- le mandaron un mensaje para decirle que la cuidara porque si no le iba a pasar lo mismo que a ella”.

“No había paz posible. Llegabas a visitar a su casa y también te intimidaban los familiares de los violadores. Se te acercaban, te rodeaban el auto, violaban las perimetrales y se plantaban delante de la casa”, cuenta Noelia. Según recuerda, de todos los policías que enviaron a custodiar la casa de la víctima hubo uno especialmente que se empeñó en cuidar a Paula: “La comisaría lo cambió enseguida, no lo mandaron más”.

“Paula salía siempre que otra víctima necesitaba ayuda. Ella se sentía muy sola con lo que le había pasado, eso la quebraba, la tenía partida. Ahí, cuando revivía todo eso, era que le daban ganas de morirse. Me pedía que la ayudara, que le hablara, hasta que una vez me dijo: ‘No quiero más tu ayuda, dejame morir, no aguanto más’”, cuenta Noelia.

La muerte de Paula es investigada por la Justicia: su tío la encontró colgada de un ventilador, por lo que interviene la UFI N° 5 de Florencio Varela y el Juzgado de Garantías N° 8 de esa misma zona. La carátula es “averiguación de causales de muerte” y, según fuentes judiciales, la hipótesis principal de la investigación es el suicidio. Aún así, y especialmente por pedido de la familia de Martínez, no se descarta que se haya tratado de un homicidio o femicidio. Fuentes de la investigación precisaron a elDiarioAR que se llevarán a cabo todas las pericias pertinentes para determinar cómo se produjo la muerte, pero no pudieron estimar qué plazo de tiempo podría llevar ese esclarecimiento.

“Después veremos qué dicen las pericias. Todos pensamos que simularon una escena porque Paula tenía toda la planta del pie apoyada en el piso y el puñito de su mano estaba sobre la mesa”, describe Noelia.

Y describe la escena final del calvario, la angustia de nuevo le aparece en la garganta: “Nuestro consuelo después de su muerte era al menos darle un besito, agarrarle la mano. Pero la mamá entró y vio su cuerpo en completo estado de descomposición. La chica de la cochería nos explicó que no se había respetado la cadena de frío necesaria para que ella estuviera bien. Estuvo en la morgue de Ezpeleta. En su despedida, nadie le pudo tocar la mano, sus hijos no pudieron verla para empezar su duelo. Otra vez la dejaron sola, otra vez la castigaron”.

JR

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