Alta facturación, poco empleo: las 500 firmas más grandes explican un cuarto de la producción, pero solo el 7% del empleo asalariado
Las 500 mayores empresas del país produjeron bienes y servicios por más de $241 billones durante 2024, según la última Encuesta Nacional a Grandes Empresas publicada por el Indec. Sin embargo, apenas emplearon a 813.836 personas asalariadas, lo que equivale al 7,3% del total de trabajadores registrados en la Argentina.
Esa brecha entre el peso económico y la generación de empleo revela un patrón estructural: una economía altamente concentrada, donde la expansión de la producción no implica necesariamente más trabajo registrado ni una distribución amplia de la riqueza. En términos de valor bruto de producción (VBP), las grandes empresas representaron el 23,9% del total nacional. En valor agregado bruto (VAB), su aporte fue del 17,4%.
El informe no analiza explícitamente el impacto social del modelo pero los datos permiten interpretar que la productividad se eleva con una baja correlación en el crecimiento del empleo asalariado. Este fenómeno se acentúa en contextos de ajuste o recuperación débil, donde las ganancias tienden a provenir de la eficiencia antes que de nuevas contrataciones.
El peso de pocas
El patrón de concentración también se observa al interior del propio panel (el conjunto de empresas relevadas por el estudio). Las 100 compañías más grandes explican el 45,7% del empleo total, mientras que las 50 principales reúnen el 27,6%. Solo cuatro compañías emplean el 2,3% de las y los trabajadores registrados en el conjunto .
En paralelo, las 50 firmas de mayor tamaño concentran el 51,2% del valor agregado bruto. Esa lógica de concentración abarca tanto la producción como la apropiación del excedente económico.
El costo salarial total fue de $33,5 billones, de los cuales $27,4 billones correspondieron a sueldos e indemnizaciones, y el resto a cargas patronales. A eso se suman $254.486 millones en honorarios a directores y síndicos, que no forman parte del ingreso asalariado sino de la conducción empresaria .
Capital extranjero, mayor incidencia
Las empresas con participación extranjera representan el 60,8% del total del panel, pero explican el 68% de la masa salarial, el 60,8% del empleo y el 79,4% del valor agregado bruto. También registran una utilidad neta muy superior: $14,7 billones, frente a $2 billones de las empresas nacionales.
Además, invirtieron casi siete veces más en formación de capital fijo, consolidando su dominio estructural sobre el entramado productivo del país.
¿Qué empleo crean?
Las principales ramas de actividad de estas empresas son alimentos y bebidas (21,4%), química y plásticos (16,2%) y automotriz y maquinaria (9,4%). Se trata de sectores de alta productividad, gran escala y bajo requerimiento de fuerza laboral por unidad producida.
También es relevante que el informe no incluye al agro, al sistema financiero ni a los servicios personales, que suelen tener mayor densidad de empleo, aunque con estructuras más dispersas y, en algunos casos, con mayores niveles de informalidad o precarización. Esta exclusión deja fuera una parte del entramado laboral argentino más ligada al consumo interno o al trabajo intensivo.
Una estructura que concentra
La combinación de niveles crecientes de producción con bajo impacto en el empleo registrado abre preguntas de fondo sobre la capacidad distributiva del modelo empresarial dominante. Aunque crece el valor agregado y se consolidan las utilidades, la masa de trabajadores que accede a ese crecimiento es proporcionalmente pequeña.
El 2024 cerró con una estructura empresarial concentrada, capitalizada y con márgenes crecientes, pero sin un correlato equivalente en el mercado laboral. La brecha entre rentabilidad y empleo interpela a las políticas públicas de estímulo, fiscalidad progresiva y redistribución del ingreso.
JJD
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