La nueva suba de la inflación en diciembre pone en duda el éxito del ajuste fiscal
El índice de inflación de diciembre habría alcanzado el 2,5%, según estimaciones privadas que se conocieron en las últimas horas, y de esta manera confirma un freno en el proceso de desinflación que el gobierno de Javier Milei había convertido en bandera del ajuste fiscal.
Después de dos meses de baja —2,1% en septiembre y 1,4% en octubre— y de la suba del 2,5% de noviembre, los datos de diciembre muestran un nuevo repunte, especialmente en alimentos y bebidas, y abren interrogantes sobre la viabilidad social del ajuste como herramienta antiinflacionaria.
“El promedio de cuatro semanas dio 3,3%, con un pico del 0,6% semanal en la última semana del mes”, advirtió el informe de la consultora Analytica, que proyecta un 2,6% para el nivel general de precios en diciembre. C&T Asesores Económicos, Libertad y Progreso y Eco Go coincidieron en una suba cercana al 2,5% mensual.
El dato golpea el relato oficial. Milei y su equipo habían prometido una inflación mensual inferior al 1% para mediados de 2026, y venían mostrando la desaceleración como resultado directo de su “ancla fiscal”, basada en recortes presupuestarios generalizados y congelamiento de erogaciones públicas. “Vamos camino al 0%”, repitieron en varias oportunidades desde el Ministerio de Economía.
Sin embargo, la desaceleración encontró su límite en diciembre, en parte por la estacionalidad propia de las fiestas, pero también por el alza de la carne y otros productos sensibles, en un contexto de mayor presión de costos para las empresas y consumo retraído.
Para trabajadores y trabajadoras, el efecto es doble: los precios vuelven a subir mientras los ingresos siguen golpeados por la recesión. “El problema no es solo la inflación, sino que los salarios pierden contra ella”, sintetizó un economista del área laboral. La inflación de diciembre, de confirmarse, duplicaría el promedio de aumentos paritarios cerrados para ese mes.
Según estimaciones basadas en estadísticas oficiales, el salario real registrado acumuló una caída de entre 6% y 9% entre fines de 2023 y mediados de 2025, dependiendo del sector y la metodología utilizada. Aunque algunas paritarias lograron empatarle a la inflación en ciertos meses, la mayoría de los convenios no alcanzó a recomponer el poder adquisitivo perdido, y la reapertura de negociaciones paritarias se volvió una constante ante el encarecimiento sostenido de la canasta básica.
El rebrote inflacionario también reaviva el debate sobre la relación entre ajuste, emisión y precios. Mientras el Gobierno sostiene que eliminar el déficit primario es condición necesaria para sostener la estabilidad, varios economistas advierten que el ajuste está provocando una recesión profunda sin garantizar estabilidad duradera.
El presidente Milei ha sido tajante en su diagnóstico: “La única causa de la inflación es la emisión monetaria”. Pero los datos de diciembre exponen los límites de ese enfoque. En un escenario de salarios deprimidos, consumo estancado y precios que no ceden, crece la presión sobre los sectores populares, que enfrentan el ajuste sin red.
JJD
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