SINDICALISMO Y GOBIERNO

Sin tabula rasa: Milei no aprueba que siga al frentre de los gastronómicos el dirigente Luis Barrionuevo, su aliado fugaz de 2023

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El gobierno de Javier Milei mantiene abierto un frente judicial contra Luis Barrionuevo, uno de los dirigentes sindicales más antiguos del país y exaliado fugaz de La Libertad Avanza durante la campaña presidencial de 2023. La Secretaría de Trabajo no convalidó la conducción del gastronómico al frente de la Unión de Trabajadores Gastronómicos y Hoteleros de la República Argentina (UTHGRA) y acudió a la Corte Suprema para defender esa decisión.

El área que encabeza Julio Cordero no le otorgó a Barrionuevo el certificado de autoridades que necesita para gestionar formalmente el sindicato. La cartera laboral, que depende del Ministerio de Capital Humano, presentó un recurso extraordinario federal contra una sentencia de la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que había ordenado expedir un certificado provisorio de las autoridades electas en el gremio.

Según el escrito judicial al que accedió Noticias Argentinas, la presentación fue realizada por María Fernanda Penas, abogada de la Secretaría de Trabajo. El planteo sostiene que la cautelar concedida a Barrionuevo vulneró normas procesales y laborales, y busca que la Corte Suprema intervenga para validar la posición del Gobierno.

En la cartera laboral evitaron hacer comentarios públicos sobre el caso. “Está todo judicializado, no vamos a hablar”, respondieron. La definición, de todos modos, marca una señal política: el Gobierno no quiere convalidar por ahora el último proceso electoral que proclamó a Barrionuevo para un nuevo mandato al frente de UTHGRA.

La elección interna del gremio gastronómico quedó cuestionada por sectores opositores, que denunciaron irregularidades en el proceso. Según recogió NA, dirigentes críticos objetaron la cantidad de votantes informada por el barrionuevismo y pusieron como ejemplo el caso de Mar del Plata: afirmaron que en la última elección habrían votado 8.000 personas, cuando en una elección previa, con dos listas, habían sufragado alrededor de 800.

El conflicto también tuvo derivación judicial. El juez Julio Grisolía dejó sin reconocimiento legal a la conducción al no avalar la votación realizada en diciembre último para renovar el mandato hasta 2029. Esa decisión dejó en suspenso la continuidad formal de Barrionuevo, que conduce el gremio gastronómico desde hace más de cuatro décadas y es uno de los nombres más identificables del sindicalismo peronista tradicional.

La historia reciente entre Barrionuevo y Milei

Antes de las elecciones generales de 2023, el jefe gastronómico y el entonces candidato libertario alcanzaron un entendimiento para que el gremio aportara estructura y afiliados a la fiscalización de La Libertad Avanza. En ese momento, Milei buscaba reforzar un punto débil de su armado: el control territorial de los votos.

La relación duró poco. Después de la elección general de octubre, cuando Milei no consiguió ampliar de manera significativa el resultado de las primarias, dentro del campamento libertario empezaron a circular reproches contra Barrionuevo. Dirigentes de La Libertad Avanza lo acusaron de no haber cumplido con lo pactado y de haberlos “traicionado”. El dirigente sindical se desmarcó del espacio y el vínculo quedó roto antes del balotaje.

Ese antecedente no alcanza para explicar por sí solo la decisión actual de la Secretaría de Trabajo, que se presenta como una controversia administrativa y judicial sobre la validez del proceso electoral de UTHGRA. Pero sí agrega contexto: el Gobierno que hoy se niega a convalidar la conducción de Barrionuevo es el mismo espacio político que en 2023 intentó apoyarse en su estructura sindical para fiscalizar una elección presidencial.

Para Milei, la relación con Barrionuevo condensó una de las tensiones de su armado inicial. El libertario llegó a la política nacional con un discurso de confrontación contra la “casta”, pero en la campaña buscó acuerdos con dirigentes de larga trayectoria territorial, incluidos sectores del sindicalismo tradicional. Barrionuevo fue uno de los casos más visibles de esa estrategia: un aliado útil durante unas semanas y un actor incómodo poco después.

Ahora la pelea ya no ocurre en el terreno electoral, sino en el sindical. La falta de certificado de autoridades limita la capacidad formal de la conducción barrionuevista para administrar el gremio y abre un nuevo capítulo en la disputa interna de UTHGRA. La intervención de la Corte Suprema, si finalmente avanza, puede definir si la Secretaría de Trabajo debe extender la certificación provisoria o si queda firme la negativa oficial.

El caso también se inscribe en un momento de mayor tensión entre el Gobierno y distintas organizaciones sindicales. Mientras la administración libertaria impulsa reformas laborales, cuestiona estructuras gremiales tradicionales y sostiene una agenda de desregulación, uno de los jefes sindicales más antiguos del país quedó atrapado en una disputa por el reconocimiento formal de su propia conducción.

JJD