DESIGUALDAD DE GÉNERO

Mujeres y ciencia: cómo la desigualdad de género también distorsiona el conocimiento

0

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia es celebrado cada 11 de febrero para destacar las desigualdades de género en la comunidad científica. Además de salarios, jerarquías y condiciones laborales desiguales, también existe una disparidad persistente en lo que respecta a la comprensión científica debido a la falta de atención a las mujeres.

“La falta de diversidad no solo afecta a quienes quedan excluidos, sino que también limita la producción de conocimiento, empobreciendo las perspectivas y las preguntas de investigación”, explicó Vilda Discacciati, coordinadora del Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Salud de la Universidad del Hospital Italiano.

Dado que muchos estudios clínicos tratan el cuerpo masculino como la norma, las mujeres corren un mayor riesgo de sufrir efectos negativos. Según un estudio realizado entre 2016 y 2019 por la Facultad de Medicina de Harvard, las mujeres solo representaron alrededor del 42 por ciento de los participantes en estudios clínicos sobre cáncer, enfermedades cardiovasculares y trastornos psiquiátricos, a pesar de representar aproximadamente la mitad de la población humana total.

“Tras la vacunación contra el COVID-19, muchas personas menstruantes reportaron cambios en su ciclo, un fenómeno sobre el cual la ciencia no tenía respuestas claras debido a la falta de investigaciones previas que contemplaran esta variable”, mencionó Discacciati en un comunicado.

Según el hospital, existen otras consecuencias concretas que pueden derivar de la desigualdad científica. Por ejemplo, la anticoncepción se desarrolló casi exclusivamente para cuerpas gestantes; aún hay poca investigación sobre enfermedades que afectan principalmente a las mujeres, como cuestiones de salud reproductiva, y la infertilidad masculina fue históricamente sub investigada.

“La perspectiva de género no depende del sexo de quien investiga, sino de la capacidad de cuestionar supuestos y ampliar variables. El sesgo es estructural y puede reproducirse incluso en equipos diversos”, continuó Discacciati.

Más allá de las desigualdades en la participación en estudios clínicos y la investigación médica, las mujeres que trabajan en el ámbito médico aún enfrentan barreras adicionales. 

“Una cuenta pendiente para las mujeres en la ciencia (como ocurre en otros ámbitos) es alcanzar puestos de decisión y acotar la brecha salarial. Es allí donde las desigualdades se manifiestan de manera más explícita”, destacó Discacciati.

Un estudio de la CEPAL muestra que las madres ganan, en promedio, un 25% menos que las mujeres sin hijos, mientras que en los hombres la paternidad no afecta sus ingresos. Incluso considerando estos factores adicionales, las mujeres siguen ganando menos que los hombres. Además, según un informe del Observatorio Argentinos por la Educación “Brechas de género: desde la escuela al mercado laboral”, entre 2016 y 2023, las mujeres ganaron en promedio entre un 22% y 27% menos que sus pares hombres, pese a haber cursado la misma carrera y desempeñarse en la misma disciplina

Pero los hallazgos de mujeres también han sido ignoradas. El “efecto Matilda”, acuñado en 1993 por la historiadora de la ciencia Margaret W. Rossiter y que debe su nombre a la sufragista y abolicionista estadounidense de finales del siglo XIX, Matilda Joslyn Gage, es un fenómeno en el que los logros de las mujeres en la ciencia se ignoran y a menudo se atribuyen a sus homólogos masculinos, anulando los hallazgos realizados por mujeres a lo largo de la historia.

Esto se puede observar en la historia de los científicos hombres que han obtenido mayor reconocimiento que las mujeres al recibir Premios Nobel. Hasta 2016, solo el 5 por ciento de todos los Premios Nobel habían sido otorgados a mujeres. La película estadounidense de 2016, basada en una historia real, “Talentos ocultos”, también destacó cómo la raza y el género contribuyeron a ocultar la labor crucial de tres mujeres para el lanzamiento del astronauta John Glenn a la órbita en la década de 1960.

“La problemática de la desigualdad es compleja y requiere abordajes sostenidos en el tiempo y en distintos niveles”, señaló Discacciati. “Considero que los cambios se están produciendo tanto a nivel micro como macro; sin embargo, estos niveles tienen tiempos distintos y requieren continuidad, compromiso institucional y articulación entre actores”.

Al trabajar para lograr este logro, argumentó el hospital, la ciencia se vuelve más representativa del público.

“Incorporar la diversidad de cuerpos, experiencias y miradas no es una concesión, sino una condición necesaria para una ciencia más rigurosa, inclusiva y socialmente relevante”, concluyen desde el Hospital Italiano.