La situación económica

Caputo habló de la “guerra” con Techint y justificó el nuevo rescate de EE.UU. por US$ 808 millones para pagarle al FMI

2 de febrero de 2026 10:30 h

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Luis Caputo eligió una defensa política e ideológica para explicar el conflicto abierto con Techint tras la licitación de tubos de acero que el conglomerado de Paolo Rocca perdió en manos de una compañía india. En simultáneo, el ministro de Economía avaló un nuevo auxilio financiero de Estados Unidos que permitió a la Argentina cumplir con un vencimiento clave con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En ambos frentes, el ministro de Economía recurrió a una serie de definiciones públicas que buscaron desactivar críticas, pero que expusieron las tensiones de fondo del programa económico.

“No es una guerra con nadie en particular, sino con el modelo anterior”, afirmó Caputo este lunes al referirse a la polémica por la licitación que ganó una empresa de la India y que dejó afuera al principal grupo siderúrgico argentino. El ministro insistió en que la decisión no estuvo dirigida contra Techint y rechazó que exista un enfrentamiento con el empresariado local: “No es Techint sí o Techint no. Es si el Estado paga lo que corresponde o vuelve a pagar sobreprecios”.

En la misma línea, defendió el proceso al sostener que “cuando hay competencia real, los precios bajan” y que el Gobierno no está dispuesto a convalidar esquemas heredados. “Durante años se naturalizó que el Estado pagara más caro. Eso se terminó”, remarcó. “Se habló de la licitación que perdió la empresa y ese es un ejemplo de cambio de modelo. Veníamos de un modelo con déficit que, en gran parte, era porque se le hacía creer a la gente que la energía era gratis. ¿Qué hizo el gobierno pasado? En una macroeconomía absolutamente desordenada salió a las apuradas a construir un gasoducto al que se lo cargaron para que lo pague la gente. Unos 4000 dólares salió la tonelada del tubo. ¿Sabés a cuánto salió en esta licitación? A US$ 1400. Fijate la diferencia del modelo”, dijo en radio Mitre.

La empresa india Welspun se quedó con el contrato para la provisión de caños del gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa de Río Negro. Son El 500 kilómetros de tubos a cargo del consorcio Southern Energy, integrado por YPF, Pan American Energy (PAE) y Pampa Energía.

Ropa cara e inflación

El ministro también puso el foco en el sector textil como uno de los ejemplos paradigmáticos de lo que considera distorsiones de larga data en la economía argentina. “Nunca compré ropa en la Argentina porque es un robo”, afirmó sin matices, y sostuvo que los precios locales estuvieron históricamente inflados por un esquema de protección que “benefició a muy pocos y perjudicó a millones de consumidores”. En esa línea, Caputo defendió la apertura de importaciones y cuestionó los aranceles y restricciones que protegieron a la industria: “Durante años se usó el argumento del empleo para justificar precios absurdos”, dijo, y agregó que el Gobierno no está dispuesto a sostener sectores que “no sean competitivos a nivel internacional”.

Luego Caputo volvió a poner un número sobre la inflación de enero, que se conocerá en los próximos días: “Seguramente esté en torno al 2,5%”, dijo sobre una estadística que está estancada en los dos puntos. En diciembre se alzó a 2,8% y acumuló en todo 2025 una variación de 31,5%. “Lo importante con la inflación es que estamos haciendo todo para que converja a valores internacionales”, subrayó.

Nuevo rescate de EE.UU.

Mientras el ministro relativizaba el conflicto con Techint, el frente externo volvía a mostrar hasta qué punto la estabilidad financiera depende de apoyos extraordinarios. El Tesoro de Estados Unidos, bajo la conducción de Scott Bessent, giró a la Argentina US$ 808 millones mediante una operación con Derechos Especiales de Giro (DEGs), que permitió pagar los intereses al FMI sin recurrir a las reservas en dólares del Banco Central.

Caputo no ocultó la importancia de esa asistencia y la justificó como parte de una relación fluida con Washington. “Tenemos un diálogo permanente y muy constructivo con el Tesoro de Estados Unidos”, señaló, y destacó que la operación permitió “cumplir con el Fondo sin generar un impacto negativo en las reservas”. Según el ministro, este tipo de mecanismos financieros “ordenan el programa” y le dan previsibilidad al esquema cambiario.

La ayuda de Bessent no fue un hecho aislado. Es la tercera intervención directa en pocos meses, luego de un giro de US$ 1.185 millones en octubre y de la habilitación de un swap por US$ 2.500 millones. En Economía lo presentan como una señal de respaldo político al rumbo de Milei, pero el dato concreto es que sin ese auxilio el pago al FMI habría absorbido una parte sustancial de los dólares comprados por el Banco Central en enero.

El calendario inmediato agrega presión. En febrero está prevista una nueva visita del FMI para realizar la segunda revisión del acuerdo por US$ 20.000 millones firmado en abril del año pasado. El organismo llega en un contexto delicado: aunque el Banco Central logró comprar más de US$ 1.100 millones en enero, las reservas siguen siendo un punto sensible y el propio Fondo monitorea de cerca el ritmo de acumulación.

MC